La Comisión Europea abrió una investigación para evaluar el aumento de las importaciones de chapas eléctricas de grano orientado, un insumo siderúrgico utilizado en equipos como los transformadores de potencia. La revisión se da en medio de la presión que enfrentan los fabricantes europeos por el avance de las compras desde terceros países, especialmente China, y por el deterioro del mercado siderúrgico del bloque.
¿Qué producto quedó bajo la lupa de Bruselas?
La decisión fue informada por la Comisión Europea, que inició un expediente para determinar si corresponde aplicar medidas de salvaguardia sobre las grain-oriented electrical sheets, conocidas en la industria como GOES. Este material permite la transmisión de electricidad desde las centrales generadoras hasta usuarios finales como fábricas, comercios y hogares.
De acuerdo con los antecedentes entregados por Bruselas, los fabricantes instalados en la Unión Europea enfrentan “dificultades sin precedentes” debido a la presión importadora desde terceros países. La Comisión sostuvo que ese escenario, particularmente en el caso de China, está alimentando las sobrecapacidades globales.
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Como parte del proceso, la revisión también abarca laminaciones y núcleos, que se obtienen tras un procesamiento adicional de estas chapas y luego se incorporan en transformadores de potencia.
Qué plazos maneja la Comisión y qué medidas ya existen
La investigación abierta por Bruselas podría derivar en una propuesta de medidas de salvaguardia dentro de cuatro o cinco meses, siempre que el análisis confirme que se cumplen las condiciones exigidas. Si esas medidas llegan a imponerse, las definitivas deberían seguir 200 días después.
Las chapas eléctricas de grano orientado ya están sujetas a medidas antidumping sobre importaciones provenientes de China, Japón, Corea del Sur, Rusia y Estados Unidos. Ese mecanismo busca contrarrestar ventas externas a precios inferiores a los costos o a los valores del mercado doméstico, cuando ello perjudica a la industria local.
Sin embargo, este producto no está cubierto por la salvaguardia general del acero ni por la propuesta posterior a ese esquema sobre importaciones siderúrgicas, por lo que la Comisión decidió abrir una revisión específica para este segmento.
El trasfondo del mercado siderúrgico europeo
El anuncio coincide con un empeoramiento de los indicadores del acero en Europa. Según el más reciente informe de EUROFER, las importaciones de acero aumentaron 14% en 2025, mientras que las de productos terminados subieron 9%.
Ese movimiento amplió el déficit comercial siderúrgico de la Unión Europea hasta cerca de dos millones de toneladas por mes, incluyendo 1,2 millones de toneladas de productos terminados. En paralelo, la producción de acero crudo del bloque cayó en 2025 a un mínimo histórico de 125,8 millones de toneladas, frente a 130 millones del año anterior.
Axel Eggert, director general de EUROFER, afirmó que la producción europea se está reduciendo mientras crece la participación de las importaciones dentro del mercado comunitario. En una declaración difundida por la asociación, señaló que el bloque necesita una respuesta rápida en defensa comercial y electricidad a costos accesibles para mantener la producción y las inversiones verdes. La misma entidad indicó en un comunicado reciente que la demanda aparente de acero en la UE crecería 1,3% en 2026, aunque ese avance responde a una base de comparación baja y no a una recuperación impulsada por la demanda.
