Compras de petróleo en Chile registraron en abril su monto más alto en dos años, reflejando el impacto que continúa generando el conflicto en Medio Oriente sobre los mercados energéticos internacionales y el comercio exterior chileno. El fuerte incremento en el valor de las importaciones de crudo coincidió además con un escenario de volatilidad global impulsado por las tensiones entre Irán, Israel y Estados Unidos, que elevaron temporalmente el precio internacional del petróleo a máximos recientes.
De acuerdo con cifras publicadas por el Banco Central, las importaciones de petróleo crecieron 62,3% interanual durante abril, alcanzando US$549 millones, su nivel más alto desde mayo de 2024. El aumento explicó gran parte del avance observado en las compras de bienes intermedios y evidenció cómo el shock energético internacional está comenzando a repercutir con fuerza sobre la economía chilena. En paralelo, las exportaciones del país continuaron siendo sostenidas principalmente por el sector minero, aunque los envíos de cobre mostraron señales de desaceleración. El escenario dejó una balanza comercial positiva, aunque significativamente menor a la registrada durante marzo y también inferior a la observada en igual período del año anterior.
Exportaciones mineras sostienen comercio exterior chileno
Según informó el Banco Central, las exportaciones chilenas totalizaron US$9.718 millones durante abril, equivalente a un crecimiento interanual de 7%.
El resultado estuvo impulsado principalmente por el sector minero, cuyos envíos crecieron 14,1% hasta US$5.963 millones.
Sin embargo, tanto las exportaciones totales como las mineras registraron su nivel más bajo desde febrero, reflejando cierta moderación en el dinamismo observado durante meses anteriores.
Dentro del sector minero, los envíos de cobre aumentaron apenas 0,3% hasta US$4.647 millones, marcando su menor desempeño desde marzo de 2024.
En contraste, otros productos asociados a minerales críticos y metales estratégicos mostraron un comportamiento considerablemente más sólido. Destacó especialmente el carbonato de litio, cuyas exportaciones se dispararon 175,6% hasta US$498 millones.
El fuerte crecimiento del litio confirma la creciente relevancia que están adquiriendo los minerales vinculados a la transición energética dentro de la matriz exportadora chilena, fenómeno que también impulsa nuevas inversiones y estrategias industriales en la región, como ocurre con la nueva política de minerales críticos impulsada por Brasil.
Petróleo impulsa alza de importaciones por shock energético internacional
Las importaciones medidas en términos CIF crecieron 11,1% interanual durante abril, impulsadas principalmente por el aumento de los bienes intermedios.
Este segmento avanzó 12,5% hasta US$4.460 millones, explicado en gran parte por el incremento de las compras de petróleo.
Según Bci Estudios, el alza respondió principalmente al efecto precio generado por el shock energético internacional más que a un aumento significativo en volúmenes importados.
“El shock de precios en el petróleo y sus derivados elevó el valor importado sin un aumento correlativo en las cantidades”, indicó la entidad en su informe.
La situación refleja el impacto que continúa generando la volatilidad geopolítica sobre los mercados energéticos globales, especialmente tras la escalada del conflicto en Medio Oriente.
El Brent llegó a superar temporalmente los US$120 por barril durante abril antes de retroceder nuevamente bajo los US$100, aunque manteniendo una elevada volatilidad.
Este escenario también ha comenzado a impactar directamente los costos operacionales de industrias intensivas en energía como la minería. Compañías internacionales como Gold Fields han advertido recientemente sobre fuertes alzas en diésel, transporte y consumibles mineros derivadas del conflicto energético global.
Bienes de consumo y maquinaria energética sostienen demanda importadora
Además del petróleo, las importaciones chilenas mostraron resiliencia en otros segmentos relevantes para la actividad económica.
Las compras de bienes de consumo crecieron 10,1% hasta US$2.196 millones, impulsadas principalmente por productos durables y carnes.
Por su parte, las importaciones de bienes de capital avanzaron 9% hasta US$1.699 millones, apoyadas en adquisiciones de maquinaria vinculada a transformación energética.
El dinamismo observado en este último segmento refleja cómo sectores ligados a infraestructura eléctrica, energía y modernización industrial continúan sosteniendo parte importante de la inversión en Chile.
Pese al crecimiento nominal del comercio exterior, Bci Estudios advirtió que el desempeño real fue considerablemente más moderado al descontar el efecto de los precios internacionales.
“Al ajustar por precios, el dinamismo real del comercio exterior fue sustancialmente menor”, señaló la entidad.
Con estos resultados, la balanza comercial chilena registró un superávit de US$1.912 millones en abril, cifra inferior tanto a los US$3.061 millones anotados en marzo como a los US$2.097 millones registrados en abril de 2025.
El comportamiento del comercio exterior chileno vuelve a evidenciar cómo la volatilidad energética y geopolítica internacional está comenzando a modificar de manera relevante las dinámicas de importación, exportación y costos para economías altamente integradas a los mercados globales de materias primas.