La actual situación en Irán está poniendo a prueba el concepto de “dominancia energética” de Estados Unidos, especialmente en el sector del gas natural. Aunque el país es un exportador neto tanto de petróleo como de gas, es en este último donde realmente se diferencia por su autonomía respecto a los conflictos globales.
El rol estratégico del gas natural frente al petróleo
Si bien el petróleo históricamente ha sido el centro del debate sobre independencia energética, el gas natural está emergiendo como el factor clave. A diferencia del petróleo, que opera en mercados globales a través del comercio en buques tanque, el gas natural tiene mercados más regionales debido a las dificultades de transporte y almacenamiento. La expansión de la industria de gas natural licuado (LNG) ha empezado a conectar estos mercados, pero aún representa solo el 14% del consumo global.
En este contexto, los terminales de LNG de Estados Unidos operaban al máximo de su capacidad incluso antes de 2025, lo que limitaba su capacidad de responder a variaciones drásticas en los precios internacionales. Sin embargo, el cierre del Estrecho de Ormuz por Irán y los daños a la infraestructura clave de exportación de LNG en Qatar han alterado significativamente las proyecciones. Este conflicto no solo afecta la percepción de seguridad en los suministros del Medio Oriente, sino que podría colocar a Estados Unidos en una posición de ventaja para ampliar su participación como proveedor global.
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Impacto en precios nacionales y exportaciones
Una consecuencia inesperada de esta «dominancia» estadounidense podría ser el aumento de los precios internos del gas natural. Durante los últimos años, las exportaciones de LNG han actuado como una válvula de escape para el gas excedente producido a partir del shale, dada la limitada demanda doméstica. Pero con la ampliación de los terminales de exportación y un aumento proyectado en la demanda de energía para sectores como el de inteligencia artificial, se prevé que el mercado doméstico se tense aún más.
Según proyecciones del Departamento de Energía de Estados Unidos, la demanda de gas para generación de energía disminuiría ligeramente hacia 2030. No obstante, las exportaciones de LNG están proyectadas a incrementarse en 80 mil millones de metros cúbicos anuales, lo que podría aumentar la vinculación de los precios internos con los mercados globales. Esto presagia un aumento en los costos domésticos del gas, impulsado también por la necesidad de reemplazar gas del Medio Oriente y Rusia en mercados europeos.
- La revaluación de los analistas de Goldman Sachs sugiere aumentos en los precios domésticos del gas para 2028 y 2029 entre un 30% y un 40%.
- Se proyecta que la capacidad de exportación de LNG de Estados Unidos tendrá un nivel de utilización promedio del 50% hacia 2030.
Las tensiones geopolíticas y el crecimiento de la demanda global presentan oportunidades y desafíos para el sector energético estadounidense. Esta dinámica demostrará si la «dominancia energética» de Estados Unidos puede sostenerse sin provocar impactos adversos en su mercado interno.