El proyecto Railroad Valley podría convertirse en la mayor fuente estadounidense del metal crítico, pero cerca de un tercio de sus concesiones se superpone con una zona protegida para calibrar satélites de observación terrestre.
Estados Unidos identificó en el este de Nevada un depósito de tungsteno estimado en 1,78 millones de toneladas, volumen que podría superar en más de cinco veces al siguiente recurso conocido del país. Sin embargo, el potencial desarrollo minero enfrenta una disputa territorial con la NASA, debido a que parte de las concesiones se encuentra dentro de un área utilizada para calibrar instrumentos instalados en satélites.
El recurso fue delimitado por 3 Proton Lithium, compañía privada con sede en Nevada que ejecutó una campaña de perforación en su proyecto Railroad Valley Minerals, ubicado en una zona desértica de la Gran Cuenca, cerca de la ciudad de Ely.
La empresa calculó un valor teórico cercano a US$152.000 millones utilizando los precios actuales del tungsteno. La cifra no constituye una valorización económica del proyecto ni reemplaza estudios de prefactibilidad o factibilidad, pero refleja la escala potencial de un descubrimiento que aparece en un momento de alta presión sobre las cadenas internacionales de minerales críticos.
La estimación tampoco incorpora el sector donde las perforaciones están actualmente restringidas. La NASA sostiene que aproximadamente un tercio de las concesiones de 3 Proton Lithium coincide con una superficie especialmente apta para verificar la precisión de sensores y señales enviadas desde el espacio.
Un recurso estratégico para la industria estadounidense
El tungsteno es utilizado en herramientas de corte, aleaciones resistentes, componentes electrónicos y aplicaciones que requieren soportar altas temperaturas. Su elevada densidad, dureza y punto de fusión también lo convierten en un insumo estratégico para las industrias aeroespacial y de defensa.
Estados Unidos dejó de producir concentrados comerciales de tungsteno hace alrededor de una década, por lo que actualmente depende de abastecimiento importado. Esa exposición adquirió mayor relevancia después de que China endureciera sus controles sobre las exportaciones de distintos minerales y productos derivados.
China concentra cerca del 80% de la oferta mundial de tungsteno, mientras que el metal figura entre las cadenas de suministro mineral consideradas de mayor riesgo para la economía y la seguridad estadounidense. Durante 2025, el país mantuvo una dependencia significativa de China en varios minerales críticos sujetos a restricciones comerciales.
La estrechez del mercado ha impulsado con fuerza las cotizaciones. El precio del tungsteno habría aumentado cerca de 600% desde febrero de 2025, influido por la demanda de fabricantes de equipos industriales, sistemas de defensa y componentes aeroespaciales, además de una menor disponibilidad internacional.
Bajo ese escenario, Railroad Valley podría transformarse en una pieza relevante de la estrategia estadounidense para reconstruir capacidad minera doméstica. El proyecto fue incorporado al programa federal FAST-41, mecanismo orientado a coordinar y acelerar la revisión de iniciativas consideradas prioritarias, aunque esa condición no elimina las evaluaciones ambientales, territoriales ni regulatorias necesarias.
La superficie que la NASA busca mantener intacta
El conflicto se concentra en una sección de aproximadamente 17 millas cuadradas, equivalente a unos 44 kilómetros cuadrados, donde rige una prohibición federal de 20 años para nuevas actividades de exploración y minería.
La medida fue adoptada en 2023 por la Oficina de Administración de Tierras de Estados Unidos a solicitud de la NASA. El organismo espacial utiliza desde 1993 la superficie plana y homogénea de Railroad Valley para calibrar satélites de observación terrestre.
Las características del terreno permiten contrastar las mediciones captadas por los sensores orbitales con parámetros obtenidos directamente desde la superficie. El objetivo es comprobar que los instrumentos entreguen datos comparables y precisos sobre variables como temperatura, vegetación, condiciones atmosféricas, recursos hídricos y cambios en el territorio.
El área inicialmente evaluada para la protección comprende 22.684 acres, cerca de 9.180 hectáreas, equivalentes a aproximadamente 40% de la planicie seca de Railroad Valley. La NASA considera que alteraciones relevantes del suelo, excavaciones o instalaciones mineras podrían modificar sus propiedades físicas y reducir su utilidad como patrón de calibración.
La protección impide abrir nuevas concesiones o autorizar determinados derechos mineros, petroleros, geotérmicos y de uso del terreno, aunque reconoce los derechos válidamente constituidos antes de la restricción.
3 Proton Lithium busca que la administración estadounidense y el Congreso revisen la decisión. La compañía sostiene que el retiro territorial fue establecido sin contar con toda la información geológica disponible y que la magnitud del tungsteno descubierto justifica una nueva evaluación bajo criterios de seguridad nacional.
La NASA, en cambio, mantiene su posición y advierte que la intervención minera podría comprometer un emplazamiento que considera difícil de reemplazar dentro de Estados Unidos.
Litio, boro y potasio amplían el potencial de Railroad Valley
Las perforaciones no solo identificaron tungsteno. La exploración también habría medido concentraciones relevantes de litio, boro y potasio en extensos depósitos salinos subterráneos distribuidos en un área de unas 58 millas cuadradas, cerca de 150 kilómetros cuadrados.
La presencia conjunta de varios minerales podría mejorar el atractivo económico del proyecto si futuras evaluaciones confirman procesos técnicamente viables para su recuperación. También podría permitir una operación diversificada, con productos destinados a baterías, fertilizantes, manufactura avanzada y aplicaciones industriales.
No obstante, el volumen geológico todavía debe traducirse en reservas explotables. Para ello será necesario completar perforaciones adicionales, estudios metalúrgicos, diseño de procesos, análisis de infraestructura, estimaciones de costos, evaluaciones ambientales y una definición clara de los derechos territoriales.
La empresa ha levantado cerca de US$50 millones para avanzar en Railroad Valley, pero el inicio de una eventual producción no sería inmediato. Especialistas del mercado estiman que, incluso con una solución al conflicto territorial, el desarrollo podría requerir al menos cinco años.
Seguridad mineral frente a protección científica
La disputa coloca frente a frente dos prioridades estratégicas del Gobierno estadounidense: aumentar la producción nacional de minerales críticos y proteger infraestructura científica utilizada para observar el planeta.
Para la política industrial de Washington, el tungsteno representa una vulnerabilidad concreta. Su ausencia puede afectar la producción de herramientas, equipos de precisión, componentes militares y tecnologías que no cuentan con sustitutos de desempeño equivalente en todas sus aplicaciones.
Para la NASA, Railroad Valley cumple una función igualmente difícil de reemplazar. Su terreno seco, brillante, extenso y con limitada intervención humana permite mantener condiciones estables para calibrar instrumentos de distintas misiones espaciales, incluidas plataformas desarrolladas junto con otros organismos estadounidenses y socios internacionales.
La resolución del conflicto podría requerir una reducción del área minera, mecanismos de explotación sin intervención directa de la superficie protegida o una modificación parcial de la prohibición federal. Cualquiera de esas alternativas tendría que demostrar que la extracción no perjudicará las operaciones científicas.
El depósito de Nevada todavía no es una mina y su valor comercial permanece sujeto a confirmación técnica. Sin embargo, su escala introduce un nuevo elemento en el debate sobre la autonomía mineral de Estados Unidos y anticipa una negociación compleja entre seguridad de suministro, permisos federales y protección de activos científicos.






