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Dólar sube a $915 pese al cobre en máximos y tensión por Ormuz presiona al peso chileno

El dólar se cotiza en $915,4, impulsado por la incertidumbre en el estrecho de Ormuz, a pesar del aumento del cobre a US$6,55 la libra, lo que complica el panorama para la minería chilena.

Dólar sube a $915 pese al cobre en máximos y tensión por Ormuz presiona al peso chileno
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La divisa avanzó $1,4 durante la jornada, mientras el cobre alcanzó US$6,55 la libra. La incertidumbre sobre el tránsito energético en Medio Oriente neutralizó el impulso favorable del principal producto de exportación de Chile.

El dólar cerró este jueves 6 de agosto en $915,4 vendedor y $915,1 comprador en el mercado cambiario chileno, con un aumento de $1,4 respecto de la sesión anterior. El avance se produjo pese a una nueva escalada del cobre, que ganó 2,03% en la Bolsa de Metales de Londres y se ubicó en US$6,55 la libra, un nivel excepcionalmente alto para el principal producto de exportación del país.

La jornada evidenció que, en episodios de elevada incertidumbre internacional, el efecto favorable del cobre sobre el peso puede ser desplazado temporalmente por la búsqueda global de activos considerados seguros. Las dudas sobre la reapertura del estrecho de Ormuz, corredor estratégico para el transporte de petróleo y gas, reforzaron la demanda por dólares y elevaron la percepción de riesgo en los mercados.

El desempeño contrastó con la dinámica habitual del tipo de cambio chileno. En condiciones normales, un aumento significativo del precio del cobre fortalece al peso, debido a que mejora las perspectivas de ingreso de divisas, recaudación fiscal, exportaciones y actividad minera. Sin embargo, el escenario geopolítico introdujo una presión externa que impidió que esa relación se reflejara plenamente durante la sesión.

Cobre entrega soporte, pero no logra hacer caer al dólar

El cobre terminó la jornada en US$6,55 por libra, tras subir 2,03% en Londres. La cotización se mantiene por encima de las proyecciones promedio consideradas para 2026 y representa una señal favorable para los ingresos de las compañías productoras, el balance externo y las cuentas fiscales chilenas.

A ese precio, cada centavo adicional tiene un efecto relevante sobre el valor de las exportaciones, especialmente cuando se sostiene durante un periodo prolongado. Chile continúa siendo el mayor productor mundial de cobre y una parte sustancial de su desempeño económico está vinculada directamente a la minería, tanto por exportaciones como por tributación, inversión, empleo y demanda de proveedores.

El avance del metal rojo entregó soporte al peso durante la jornada y evitó una depreciación más pronunciada. No obstante, la magnitud del impulso no fue suficiente para contrarrestar completamente la demanda internacional por dólares.

El dólar observado publicado para este jueves se ubicó en $911,58, mientras que el valor correspondiente al viernes 7 de agosto fue fijado en $913,86. La diferencia entre el dólar observado y las operaciones más líquidas del mercado responde a que el indicador oficial se calcula utilizando transacciones efectuadas durante la jornada bancaria anterior.

Ormuz vuelve a dominar las decisiones del mercado

El principal foco de incertidumbre estuvo concentrado en el estrecho de Ormuz, una ruta marítima crítica para el abastecimiento energético mundial. Irán y Omán mantienen conversaciones para establecer un corredor de navegación que permita normalizar parte del tráfico, pero todavía existen dudas sobre las condiciones operativas, la supervisión de los buques y la participación de Estados Unidos.

La posibilidad de que el tránsito permanezca restringido, se apliquen controles adicionales o aumenten los costos de transporte y aseguramiento mantiene elevada la volatilidad del petróleo. Para los mercados, el riesgo no se limita al precio del crudo: una interrupción prolongada puede trasladarse a inflación, transporte marítimo, combustibles, fertilizantes, cadenas logísticas y costos industriales.

Esta situación también tiene consecuencias directas para la minería. Las operaciones mineras dependen de combustibles, explosivos, transporte terrestre y marítimo, neumáticos, reactivos, equipos y servicios internacionales. Un aumento sostenido del petróleo puede elevar los costos operacionales y logísticos, incluso cuando el precio del cobre mejora los ingresos de las empresas.

En ese escenario, el peso chileno queda expuesto a dos fuerzas opuestas. Por una parte, el cobre en niveles altos fortalece los fundamentos externos de la economía. Por otra, la incertidumbre geopolítica impulsa al dólar y aumenta el precio de la energía, afectando a economías importadoras de combustibles como Chile.

Efectos para la minería y la economía chilena

Un dólar cercano a $915 genera impactos mixtos para el sector minero. Las compañías exportadoras reciben sus ingresos principalmente en dólares, mientras una parte de sus costos laborales, administrativos y de servicios se paga en pesos. Una depreciación de la moneda local puede mejorar temporalmente los márgenes medidos en dólares.

Ese efecto, sin embargo, no es uniforme. Una proporción relevante de los insumos, equipos, repuestos, combustibles y contratos especializados también está denominada o indexada en dólares. Si el aumento del tipo de cambio se combina con mayores precios internacionales de la energía, el beneficio cambiario puede reducirse considerablemente.

Para los proveedores mineros locales, la persistencia de un dólar elevado encarece la importación de maquinaria, componentes tecnológicos y bienes de capital. Esto puede presionar las estructuras de costos de empresas contratistas y proyectos que se encuentran en construcción, evaluación o procesos de expansión.

En materia fiscal, el escenario es más favorable cuando el cobre se mantiene alto. Los ingresos asociados a Codelco y a la tributación de la minería privada aumentan con precios superiores, aunque el impacto efectivo dependerá de la producción, los costos, las ventas físicas, la ley mineral y las coberturas financieras de cada operación.

La cotización de US$6,55 por libra también mejora la evaluación económica de proyectos de menor ley o mayores requerimientos de inversión. Sin embargo, las compañías suelen utilizar precios de largo plazo más conservadores para aprobar iniciativas, evitando que decisiones de capital intensivo dependan de movimientos coyunturales.

El mercado observa la zona de $900

La evolución del dólar durante las próximas jornadas dependerá principalmente de la situación en Medio Oriente y de la capacidad del cobre para sostenerse en niveles elevados.

Una reducción efectiva de las tensiones en Ormuz podría disminuir la demanda por refugio, moderar el precio del petróleo y devolver mayor protagonismo a los fundamentos favorables para el peso chileno. Bajo ese escenario, el mercado podría volver a observar niveles cercanos a $907 y posteriormente la zona de $900.

Por el contrario, una interrupción del tráfico marítimo, nuevas acciones militares o mayores restricciones sobre los buques podrían fortalecer nuevamente al dólar y mantener la presión sobre las monedas emergentes.

El comportamiento de este jueves confirma que el precio del cobre, aunque continúa siendo el principal soporte estructural del peso chileno, no opera de manera aislada. La moneda local también responde al petróleo, las tasas internacionales, el apetito por riesgo, la política monetaria de Estados Unidos y los acontecimientos geopolíticos.

Para la industria minera, el escenario combina una cotización extraordinariamente favorable del cobre con nuevas presiones potenciales sobre energía, logística y costos importados. La duración de esa combinación será determinante para establecer si el actual ciclo mejora efectivamente los márgenes de las operaciones o si parte del beneficio termina absorbido por un entorno internacional más costoso y volátil.