Dubái, uno de los principales centros financieros y turísticos del Golfo, vive horas de incertidumbre tras una serie de ataques con misiles y drones atribuidos a Irán en el marco de la escalada regional con Estados Unidos e Israel. Las autoridades de los Emiratos Árabes Unidos confirmaron daños en infraestructuras clave, incluido el Aeropuerto Internacional de Dubái, uno de los más transitados del mundo, así como incendios menores en zonas hoteleras tras interceptaciones aéreas.
Desde hace dos días, residentes describen un escenario inusual para la ciudad: sirenas intermitentes, estelas de interceptores en el cielo y columnas de humo visibles en algunos sectores. En el archipiélago artificial de Palm Jumeirah, una explosión afectó al hotel Fairmont The Palm, mientras que restos de un dron interceptado provocaron un incendio en la fachada del icónico Burj Al Arab, según informaron autoridades locales.
Puerto y aeropuerto: impacto logístico
En el puerto de Jebel Ali —entre los más activos del planeta—, esquirlas de una interceptación aérea causaron un incendio en un muelle. Las operaciones se han visto alteradas en medio de medidas de seguridad reforzadas. En paralelo, miles de vuelos hacia y desde Oriente Medio fueron cancelados o reprogramados, generando una de las mayores disrupciones del tráfico aéreo desde la pandemia.
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Emiratos Árabes Unidos detiene a 45 personas por difundir imágenes de ataques iraníes en redes sociales Emiratos evacúa el Burj Khalifa tras ataques con misiles iraníes en el GolfoPasajeros en tránsito quedaron varados en Dubái. Algunos hoteles recibieron a cerca de mil viajeros reubicados, a quienes se les recomendó mantenerse alejados de ventanales por precaución. Testimonios recogidos en la ciudad hablan de “ruidos fuertes cada pocas horas” y una sensación de extrañeza en una urbe acostumbrada a la estabilidad.
Vida cotidiana en pausa
Familias residentes optaron por resguardarse en sus hogares, especialmente en sectores cercanos a Jebel Ali, donde cayó mayor cantidad de restos. Turistas relataron haber preparado mochilas de emergencia y medidas básicas ante la posibilidad de incendios. Aunque las autoridades emiratíes han reforzado la defensa aérea y llaman a la calma, la ciudad —símbolo de lujo y conectividad global— enfrenta un episodio que tensiona su infraestructura crítica y su reputación como hub seguro en la región.
Con la escalada aún en desarrollo, Dubái se mantiene en alerta mientras monitorea nuevas oleadas de ataques y evalúa daños, en un conflicto que ya trasciende las fronteras de sus protagonistas y repercute en la economía y movilidad internacional.

