Estados Unidos reactivó en el complejo Y-12 una capacidad clave que llevaba más de 20 años sin operar a escala nacional: la purificación de uranio enriquecido. El avance quedó marcado por la fabricación del primer “botón” de uranio purificado mediante electrorefinado, en una señal directa de modernización del sistema nuclear estadounidense.
Reinicio en Y-12 y cambio de proceso
La Administración Nacional de Seguridad Nuclear de Estados Unidos confirmó en un comunicado sobre el hito alcanzado en Y-12 que logró producir con éxito su primer “botón” de uranio enriquecido purificado usando un nuevo proceso de electrorefinado. La agencia indicó que este material respaldará misiones de seguridad nacional, incluida la producción de armas nucleares y el suministro de uranio para portaaviones y submarinos de la Marina estadounidense.
El reinicio no fue inmediato. La propia NNSA ya había informado en septiembre de 2025 la autorización de arranque del proyecto de electrorefinado, el primero de este tipo desde la apertura de la Instalación de Materiales de Uranio Altamente Enriquecido hace 15 años. De acuerdo con esa información, el sistema permite trasladar el procesamiento desde instalaciones antiguas hacia una tecnología presentada como más segura y más eficiente para los trabajadores y el público.
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La base técnica del proceso no es nueva en la industria metalúrgica, aunque sí representa un cambio relevante para Y-12. El electrorefinado, descrito en literatura técnica de ScienceDirect sobre tecnologías electroquímicas de recuperación y purificación de metales, opera mediante una celda electrolítica en la que el metal impuro se separa y deposita en forma purificada, mientras las impurezas quedan apartadas como residuo del proceso. En Y-12, ese material purificado se transforma primero en cristales y luego se funde para obtener los compactos “botones” de uranio de alta pureza.
Uranio crítico y la carga ambiental que sigue abierta
El avance coincide con una señal estratégica de Washington sobre este mineral. El Servicio Geológico de Estados Unidos incluyó al uranio en la lista final de 60 minerales críticos de 2025, al considerar su importancia para la economía y la seguridad nacional, junto con la vulnerabilidad de sus cadenas de suministro.
Pero el renacimiento tecnológico en Y-12 convive con una deuda ambiental de larga data. Documentos del Departamento de Energía sobre el complejo detallan que durante las décadas de 1950 y 1960 las instalaciones utilizaron grandes cantidades de mercurio en procesos vinculados a la separación de litio, con una pérdida estimada de unas 700.000 libras, equivalentes a más de 317.000 kilos, en edificios y en el entorno.
Ese pasivo sigue siendo una prioridad para el programa de Gestión Ambiental del sitio. Entre las metas oficiales del DOE figuran la construcción de la instalación de tratamiento de mercurio Outfall 200 para 2027, la demolición de la instalación Alpha-2 para 2029 y la de Beta-1 para 2030, con el objetivo de evitar que ese contaminante alcance el arroyo Upper East Fork Poplar Creek.
- El electrorefinado reemplaza métodos químicos heredados de mayor riesgo operativo.
- El proceso permite recuperar y reciclar uranio desde distintos subproductos.
- La limpieza del mercurio en Y-12 sigue en paralelo al proceso de modernización nuclear.