Estudio revela que 70% de trabajadores del sector privado en Chile gana menos de $800 mil líquidos

Un reciente estudio de la Fundación SOL, basado en datos de la Encuesta de Caracterización Socioeconómica (CASEN) 2024, reveló que el 70% de los trabajadores del sector privado en Chile percibe menos de $800.000 líquidos mensuales. Este hallazgo subraya la persistencia de bajos salarios en el país, afectando a una amplia mayoría de la fuerza laboral.

Distribución salarial y sectores más afectados

El informe detalla que el 50% de los trabajadores chilenos gana $600.000 líquidos o menos al mes. Además, el 65,1% percibe menos de $750.001 líquidos, y solo el 20,5% supera el millón de pesos líquidos mensuales. Estos datos evidencian una concentración significativa de ingresos en los tramos más bajos. Los sectores económicos más afectados incluyen la Agricultura, Industria Manufacturera, Transporte y Comunicaciones, Comercio, Hoteles y Restaurantes, donde el 57,4% de los trabajadores recibe el sueldo mínimo o menos. Esta situación refleja una problemática transversal que impacta a diversas áreas productivas del país.

Brechas salariales de género y edad

El estudio también destaca diferencias significativas en los ingresos según género y edad. Mientras el 50% de los hombres gana $600.000 líquidos, la mediana salarial para las mujeres es de $510.000 líquidos. Además, el 70% de las trabajadoras percibe menos de $780.000 líquidos, evidenciando una brecha salarial persistente. En términos etarios, el 31% de los jóvenes entre 15 y 19 años en el sector privado gana el sueldo mínimo. Sin embargo, más del 10% de los adultos entre 30 y 65 años se encuentra en la misma situación, lo que es preocupante dado que en estos grupos de edad se concentra una mayor proporción de jefes y jefas de hogar. En este contexto, el 41,4% de quienes ganan el mínimo son responsables principales de sus familias.

Impacto en la pobreza y desigualdad

La insuficiencia de los salarios actuales tiene un impacto directo en los niveles de pobreza. Según el informe, casi dos de cada tres trabajadores no podrían sacar a una familia promedio de tres personas de la pobreza. En hogares de cuatro personas que arriendan, el 72,2% de las personas ocupadas no alcanza con su salario a superar la línea de pobreza familiar. Estos datos reflejan cómo los bajos ingresos contribuyen a perpetuar la desigualdad y limitan las oportunidades de desarrollo para amplios sectores de la población.

Propuesta de reajuste del salario mínimo y reacciones

En respuesta a esta situación, el gobierno del presidente José Antonio Kast propuso un aumento del salario mínimo en un 4%, es decir, $21.560 adicionales a los $539.000 actuales. Sin embargo, esta propuesta fue rechazada por la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), cuyo presidente, José Manuel Díaz, expresó que «son muy cortos los tiempos de negociación». La CUT solicitó al Ejecutivo alcanzar los $647.000, pero no se llegó a un acuerdo, dejando la definición del reajuste en manos del Congreso. El ministro del Trabajo, Tomás Rau, anunció que enviarán un proyecto de ley para que sea discutido a partir de la próxima semana.

Comparación con el sector público

Un estudio del Centro de Estudios Públicos (CEP) reveló que, a mismas características observables, la remuneración de un trabajador del sector público es superior en un 20% a la de uno del sector privado. Este diferencial ha aumentado desde un 1,5% en 1990 hasta el 20% en 2017, evidenciando una brecha salarial significativa entre ambos sectores. Esta diferencia se atribuye, en parte, a la mayor proporción de empleados con educación superior en el sector público.

Perspectivas y desafíos futuros

La persistencia de bajos salarios en el sector privado chileno plantea desafíos significativos para la política pública y el desarrollo económico del país. Es fundamental abordar las brechas salariales de género y sectoriales, así como implementar medidas que permitan a los trabajadores superar la línea de pobreza y mejorar su calidad de vida. El debate en torno al reajuste del salario mínimo y las negociaciones entre el gobierno y los representantes de los trabajadores serán determinantes en la búsqueda de soluciones a esta problemática.

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