La Fed mantuvo sin cambios las tasas de interés en el rango de 3,5% a 3,75% y dejó intacta la mediana que apunta a un recorte de 25 puntos base antes de que termine 2026, aun cuando el conflicto en Medio Oriente elevó la presión sobre la energía y volvió más incierto el panorama inflacionario. En la apertura de su conferencia de prensa, Jerome Powell dijo que las implicancias del conflicto para la economía estadounidense son “inciertas” y que “es demasiado pronto” para conocer “el alcance y la duración” de sus efectos potenciales.
Qué decidió la Fed este miércoles
El Comité Federal de Mercado Abierto resolvió mantener la tasa de referencia en 3,5%-3,75% y reiteró que cualquier ajuste futuro dependerá de los datos, de la evolución del escenario económico y del balance de riesgos. En el comunicado oficial, la Reserva Federal señaló que la actividad sigue expandiéndose a un ritmo sólido, que la creación de empleo ha sido baja en los últimos meses y que la inflación continúa “algo elevada”.
La votación no fue unánime. Stephen Miran se desmarcó y pidió bajar la tasa en 25 puntos base en esta reunión, mientras el resto del comité respaldó la pausa. Ese detalle importa porque confirma que, aun con una mediana que sigue mostrando un recorte este año, dentro de la Fed ya hay diferencias sobre el momento exacto del próximo movimiento.
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Las proyecciones que dejaron intacta la señal de un recorte
Powell sostuvo que la mediana de proyecciones ubica la tasa de fondos federales en 3,4% al cierre de 2026 y en 3,1% a fines de 2027, sin cambios frente a diciembre. En paralelo, la propia Fed elevó su estimación para la inflación PCE total de este año a 2,7% y situó la de 2027 en 2,2%, mientras que el crecimiento del PIB real se proyecta en 2,4% para 2026 y 2,3% para 2027. La tasa de desempleo, en tanto, fue estimada en 4,4% para el cierre de este año.
La combinación es clara: la Fed reconoce un cuadro inflacionario más incómodo, pero no ve todavía un deterioro suficiente como para acelerar un recorte mayor ni para abandonar la baja marginal que sigue apareciendo en la mediana del llamado dot plot. Powell también remarcó que esas trayectorias individuales no constituyen un plan cerrado del comité y que la política monetaria no está en una ruta predeterminada.
Powell pone el foco en el shock energético
El mensaje más sensible de la jornada estuvo en el vínculo entre geopolítica e inflación. Powell afirmó que, en el corto plazo, los mayores precios de la energía empujarán al alza la inflación general. También precisó que las medidas de expectativas inflacionarias de corto plazo han subido en semanas recientes, probablemente por el fuerte avance del petróleo asociado a interrupciones de oferta en Medio Oriente.
Aun así, la Fed no cambió el sesgo central de su mensaje: sigue viendo una economía que crece, un mercado laboral que se ha enfriado sin desplomarse y una inflación que, aunque lejos del 2%, todavía podría retomar una trayectoria descendente. En ese marco, Powell evitó dar señales de urgencia y dejó la puerta abierta a decidir reunión por reunión.
Por qué esta decisión importa en Chile
En Chile, la lectura de la Fed se siguió de cerca por su efecto potencial sobre el tipo de cambio, las materias primas y los activos locales. Antes del anuncio, el mercado ya venía mirando la presión reciente sobre el dólar frente al peso, el escenario base del cobre para 2026 y el antecedente de la ruptura del IPSA sobre los 10.000 puntos, tres frentes donde la trayectoria de tasas en Estados Unidos sigue siendo un factor de primera línea.
La señal de esta reunión no fue expansiva. La Fed no cerró la puerta a un recorte, pero tampoco entregó una validación para apuestas más agresivas de alivio monetario en el corto plazo. Con petróleo más alto y con Powell advirtiendo que todavía no se puede medir el alcance ni la duración del shock, el mensaje central fue de cautela, no de giro.