Florida enfrenta uno de los mayores pasivos industriales vinculados a la fabricación de fertilizantes. En la región central del estado, especialmente en Bone Valley, se almacenan cerca de 1.000 millones de toneladas de fosfoyeso en alrededor de 25 pilas industriales, mientras cada año se agregan unas 30 millones de toneladas más. El residuo proviene del procesamiento de roca fosfórica para producir ácido fosfórico, insumo base de los fertilizantes fosfatados, y su manejo sigue bajo regulación estricta por la presencia de elementos radiactivos naturales.
Cómo se produce el fosfoyeso
El fosfoyeso es el subproducto sólido que queda cuando la roca fosfórica se trata con una solución ácida para extraer el fósforo utilizado en fertilizantes. La EPA indica que este residuo contiene radio y genera radón, además de asociarse a la presencia de uranio y torio en la materia prima. La propia agencia y documentación técnica del sector sitúan la relación de generación en cerca de 5 a 5,2 toneladas de fosfoyeso por cada tonelada de ácido fosfórico producida.
Por qué termina en pilas gigantes
En Estados Unidos, la regulación federal exige que el fosfoyeso sea manejado en pilas diseñadas para limitar la exposición pública al radón. La EPA sólo permite su retiro bajo usos acotados y aprobaciones específicas, por lo que no existe una autorización general para su uso masivo en construcción. De acuerdo con la USGS y la propia EPA, estas pilas pueden ocupar cientos de acres, alcanzar hasta 200 pies de altura, equivalentes a unos 60 metros, y en su parte superior mantener agua vinculada al proceso industrial; además, contienen agua de proceso de bajo pH y metales pesados.
Bone Valley y la concentración del problema en Florida
La actividad se concentra en Bone Valley, el distrito fosfatero del centro de Florida identificado por la USGS como la principal zona minera de fosfato del estado. El Departamento de Protección Ambiental de Florida regula el diseño, construcción, operación, mantenimiento y cierre de los sistemas de pilas de fosfoyeso, junto con el control de las aguas residuales asociadas a las plantas químicas que transforman el mineral en fertilizantes.
El antecedente que marcó a Mulberry
Uno de los episodios más graves ocurrió en 2016, cuando un sumidero se abrió bajo una pila en Mulberry. Un estudio científico sobre ese evento señala que el colapso permitió la entrada de aproximadamente 215 millones de galones de agua contaminada al acuífero Floridan, descrito como la principal fuente de agua potable del estado. El mismo trabajo advierte que el terreno kárstico de la zona es propenso a la formación de sumideros, lo que mantiene abierto el riesgo de incidentes similares.
Un residuo que sigue creciendo
El volumen acumulado no deja de aumentar y la salida regulatoria sigue siendo limitada. En 2021, la EPA retiró la autorización que había otorgado en 2020 para usar fosfoyeso en proyectos viales del gobierno, con lo que el material volvió a quedar prohibido para ese fin salvo nueva aprobación específica. En paralelo, Florida mantiene un esquema de permisos, cierre y monitoreo de largo plazo para estas estructuras, que deben seguir bajo control incluso después del término de la operación industrial.
