Hidrógeno a baja temperatura: nuevo método reduce en 500 °C el proceso y abre opción industrial más competitiva

El desarrollo de tecnologías para producir hidrógeno sin emisiones de carbono dio un paso relevante tras un avance liderado por la Universidad de Birmingham, que logró reducir significativamente la temperatura requerida en la división termoquímica del agua. El nuevo método, basado en un catalizador de perovskita, permite generar hidrógeno en un rango de entre 150 °C y 500 °C, muy por debajo de los procesos tradicionales que operan entre 1.300 °C y 1.500 °C. Esta disminución de hasta 500 °C (equivalente a cerca de 900 °F) representa un cambio estructural en la viabilidad técnica y económica de esta ruta productiva. Los resultados, publicados en la revista International Journal of Hydrogen Energy, surgen en un contexto global donde el hidrógeno se posiciona como vector clave para la descarbonización, pero aún enfrenta desafíos relevantes en costos y escalabilidad.

Catalizador de perovskita y estabilidad operativa

El equipo liderado por el profesor Yulong Ding identificó una formulación específica denominada BNCF100, compuesta por bario, niobio, calcio e hierro. Uno de los elementos más relevantes del hallazgo es que estos materiales son abundantes, no tóxicos y no requieren procesos complejos de síntesis, lo que favorece su eventual adopción industrial.

El estudio confirmó que el catalizador mantiene su estabilidad estructural y funcional durante al menos diez ciclos de producción, con mínimas alteraciones detectadas mediante análisis de difracción de rayos X. Además, el proceso permite regenerar el material a temperaturas entre 700 °C y 1.000 °C, también por debajo de los estándares actuales.

Uso de calor residual y producción descentralizada

Uno de los principales aportes del nuevo método es su potencial para integrarse a procesos industriales existentes. La reducción de temperatura abre la posibilidad de utilizar calor residual proveniente de sectores intensivos en energía, como:

  • Producción de acero

  • Industria del cemento

  • Manufactura de vidrio

  • Procesos químicos

Esto permitiría generar hidrógeno directamente en los puntos de consumo, reduciendo la necesidad de transporte y almacenamiento, dos de las principales barreras para la expansión del hidrógeno como combustible.

Competitividad frente a métodos tradicionales

Actualmente, cerca del 95% del hidrógeno mundial se produce a partir de combustibles fósiles, principalmente mediante reforma de metano, un proceso que genera emisiones de CO₂. Alternativas más limpias como la electrólisis —clave para el hidrógeno verde— representan solo una fracción del suministro global debido a sus mayores costos.

En este escenario, el nuevo enfoque termoquímico podría posicionarse como una alternativa intermedia competitiva. De acuerdo con el análisis tecnoeconómico del estudio, esta tecnología tendría costos inferiores tanto al hidrógeno azul como al verde, especialmente en regiones con acceso a energía renovable a bajo costo.

Proyección industrial y desarrollo tecnológico

El avance es resultado de una colaboración internacional con la Universidad de Ciencia y Tecnología de Pekín y ya se encuentra en proceso de protección intelectual mediante una patente. Actualmente, los investigadores buscan socios industriales para escalar la tecnología en Europa y otros mercados.

El desarrollo está pensado tanto para aplicaciones centralizadas como para producción local en polos industriales, lo que podría acelerar su adopción en sectores difíciles de electrificar.

Un paso clave hacia la descarbonización

El hidrógeno continúa siendo un elemento central en la transición energética global, pero su despliegue masivo depende de reducir costos y mejorar eficiencia. Este nuevo método, al disminuir drásticamente los requerimientos térmicos, aborda uno de los principales cuellos de botella de la industria.

Si logra escalarse con éxito, podría contribuir a diversificar las rutas de producción de hidrógeno limpio y acelerar su integración en sectores industriales estratégicos, consolidando su rol como combustible clave en la economía baja en carbono.

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