Industria Minera

Imacec cae 1,2% en abril y confirma cuarto mes seguido de contracción de la economía chilena

La actividad económica en Chile retrocedió un 1,2% en abril, marcando su cuarto descenso anual consecutivo, impulsado por la caída en la minería y la producción de cobre, aunque el comercio y los servicios atenuaron la caída.

Imacec cae 1,2% en abril y confirma cuarto mes seguido de contracción de la economía chilena
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La actividad volvió a retroceder en abril, golpeada principalmente por la minería y la menor producción de cobre. El comercio y los servicios evitaron una caída más profunda.

El Indicador Mensual de Actividad Económica, Imacec, volvió a entregar una señal negativa para Chile. El Banco Central informó que la actividad económica de abril de 2026 cayó 1,2% en comparación con el mismo mes del año anterior, completando su cuarto retroceso consecutivo en términos anuales.

El dato confirma un arranque de año débil para la economía chilena. Antes de abril, el Imacec ya había retrocedido 0,1% en enero, 0,3% en febrero y 0,1% en marzo, según las publicaciones previas del instituto emisor.

Minería vuelve a explicar el golpe principal

El Banco Central señaló que el resultado de abril se explicó por la caída de la minería. En particular, el informe apuntó a una menor producción de cobre, un dato sensible para Chile por su peso en exportaciones, inversión, recaudación fiscal y actividad de proveedores.

La producción de bienes cayó 5,4% anual, arrastrada por la minería. También incidieron negativamente el resto de bienes, con una baja de 2,3%, y la industria, que retrocedió 0,4%. En este último caso, el Banco Central mencionó el efecto de la industria pesquera, alineado con el desempeño del sector primario.

La lectura es directa: el problema no estuvo en un solo rubro menor, sino en sectores productivos relevantes. Para una economía como la chilena, una caída de la minería golpea más allá del dato mensual, porque afecta cadenas de servicios, transporte, contratistas, regiones mineras y expectativas de inversión.

Comercio y servicios evitaron una caída mayor

No todo el informe fue negativo. El comercio creció 2,1% anual, con avances en todos sus componentes. El Banco Central destacó el comercio automotor, impulsado por ventas de vehículos y servicios de mantención, además del comercio minorista asociado a almacenes de comestibles y plataformas de venta online.

Los servicios también crecieron, aunque con menor fuerza. El sector anotó un avance de 0,8% anual, explicado principalmente por servicios personales, en particular salud. Sin embargo, ese desempeño fue compensado parcialmente por una caída en los servicios empresariales.

Ese punto es relevante porque muestra una economía partida: consumo y algunos servicios resisten, pero los sectores productivos vinculados a bienes, minería e industria siguen mostrando fragilidad.

El Imacec no minero creció 0,4%

Una señal menos negativa vino del Imacec no minero, que creció 0,4% anual. En términos desestacionalizados, no registró variación frente al mes anterior y aumentó 0,7% en doce meses.

Esto permite separar el efecto minero del resto de la economía. Sin minería, la actividad no está cayendo con la misma intensidad, pero tampoco muestra una expansión sólida. El crecimiento no minero sigue siendo bajo y no alcanza para compensar completamente el golpe del cobre.

Qué significa para hogares, empleo y empresas

La caída del Imacec no se traduce automáticamente en un efecto inmediato sobre precios, sueldos o empleo, pero sí marca el pulso general de la economía. Cuando la actividad se debilita por varios meses, las empresas tienden a actuar con más cautela en inversión, contratación, inventarios y expansión.

Para los hogares, el riesgo está en un mercado laboral menos dinámico, menor creación de empleo formal y menor margen para aumentos reales de ingresos. Para las empresas, especialmente proveedoras de minería, transporte, servicios industriales y comercio mayorista, el dato anticipa un escenario más exigente.

El informe también llega después de que las Cuentas Nacionales del primer trimestre mostraran una caída de 0,5% del PIB frente al mismo período del año anterior. Según el Banco Central, ese retroceso se explicó en gran parte por el comercio exterior, con menores exportaciones y mayores importaciones, aunque la demanda interna creció 2,1%.

La señal para el Banco Central y el mercado

El dato de abril pone presión sobre las proyecciones de crecimiento para 2026. El propio Banco Central ya había advertido en su información de política monetaria que el crecimiento de la actividad sería menor este año por el escenario internacional, el menor gasto fiscal y el peor desempeño de la minería.

Para el mercado, el punto clave será determinar si esta caída responde principalmente a shocks acotados de oferta, como minería y sectores primarios, o si empieza a contaminar con más fuerza al empleo, la inversión y el consumo.

La serie desestacionalizada del Imacec de abril subió 0,1% frente al mes anterior, lo que evita una lectura aún más dura en el margen. Pero en doce meses cayó 0,9%, y el dato anual de -1,2% confirma que la economía chilena sigue sin recuperar tracción suficiente.

Qué observar en los próximos meses

El dato de mayo será clave para saber si abril fue el punto más débil del ciclo reciente o si la contracción se extiende hacia sectores más amplios de la economía. También habrá que mirar la producción minera, las exportaciones de cobre, el comportamiento del comercio y la inversión empresarial.

Por ahora, el mensaje es claro: Chile acumula cuatro meses consecutivos de Imacec negativo y la caída de abril fue más profunda que las anteriores. La economía no está en una crisis generalizada, pero sí muestra una pérdida de dinamismo que puede afectar empleo, inversión y expectativas si no se revierte durante el segundo semestre.