Inversión extranjera en metales y minerales críticos en América Latina sube 288% y presiona a Chile, Perú y Argentina

La inversión extranjera en proyectos greenfield de metales y minerales en América Latina creció un 288% entre 2022 y 2025, impulsando el valor estratégico del cobre y litio en la región.

El salto en anuncios greenfield confirma el peso regional en cobre y litio. McKinsey estima que los minerales críticos podrían sumar hasta US$115.000 millones anuales a los ingresos de América Latina hacia 2040.

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La inversión extranjera directa anunciada en proyectos greenfield de metales y minerales en América Latina creció 288% entre 2022 y 2025, según cifras difundidas a partir del informe del McKinsey Global Institute sobre las nuevas industrias de competencia global. El dato apunta a una tendencia concreta: la transición energética y la economía digital están elevando el valor estratégico del cobre, el litio y otros minerales críticos de la región.

Qué está detrás del aumento

El informe de McKinsey Global Institute ubica los minerales críticos dentro de una competencia global más amplia por industrias de alto crecimiento, como inteligencia artificial, electrificación, baterías, semiconductores, ciberseguridad y biotecnología. La consultora identifica 18 “arenas” futuras que podrían generar entre US$29 billones y US$48 billones en ingresos hacia 2040.

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En ese mapa, América Latina no compite por capitalización tecnológica frente a Estados Unidos o China, que concentran cerca del 90% del valor de mercado de estas industrias, sino por su base mineral. La región tiene una ventaja dura: recursos mineros que son insumo directo para electrificación, redes eléctricas, almacenamiento energético, centros de datos y fabricación de baterías.

Cobre y litio vuelven al centro de la inversión

McKinsey sostiene que aumentar los ingresos por minerales críticos en América Latina en US$115.000 millones anuales hacia 2040 requeriría inversiones acumuladas de hasta US$495.000 millones. Su análisis se concentra en cobre, litio y mineral de hierro, y destaca que la región cuenta con posiciones relevantes en reservas, infraestructura minera, transporte y logística.

El interés no se limita a extracción. Según McKinsey, desde 2022 los anuncios globales de inversión extranjera directa en minerales críticos alcanzaron cerca de US$50.000 millones anuales, aproximadamente el doble del nivel observado entre 2015 y 2019. La mitad de los anuncios del segmento metales y minerales ya está vinculada a minerales críticos, mientras el resto se concentra principalmente en acero.

Chile, Perú y Argentina concentran la lectura minera

Chile sigue siendo el actor dominante en cobre. El USGS estimó para 2025 una producción minera chilena de 5,3 millones de toneladas de cobre contenido y reservas por 180 millones de toneladas. Perú aparece entre los mayores productores mundiales, con 2,7 millones de toneladas estimadas y reservas por 85 millones de toneladas.

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En litio, Chile mantiene una posición clave con una producción estimada de 56.000 toneladas de litio contenido en 2025 y reservas por 9,2 millones de toneladas. Argentina, por su parte, produjo 23.000 toneladas y registra reservas por 4,4 millones de toneladas, de acuerdo con el USGS.

Para Chile, la señal es directa: el país conserva liderazgo geológico, pero la disputa ya no se define solo por tener recursos, sino por acelerar permisos, energía, agua, infraestructura, procesamiento y certezas regulatorias.

Datos clave

  • Variación reportada: 288% de aumento en inversión extranjera greenfield en metales y minerales en América Latina entre 2022 y 2025.
  • Sectores vinculados: cobre, litio, baterías, electrificación, centros de datos e inteligencia artificial.
  • Potencial regional: hasta US$115.000 millones adicionales anuales en ingresos por minerales críticos hacia 2040.
  • Inversión requerida: hasta US$495.000 millones acumulados, según McKinsey.
  • Cobre 2025: Chile, 5,3 millones de toneladas; Perú, 2,7 millones de toneladas.
  • Litio 2025: Chile, 56.000 toneladas; Argentina, 23.000 toneladas.

Lo que significa para la industria

El aumento de inversión greenfield debe leerse con cuidado. McKinsey precisa que estos datos corresponden a anuncios de inversión, no necesariamente a desembolsos ejecutados. La propia consultora advierte que los proyectos pueden modificarse, reducirse o no materializarse, aunque los estudios disponibles muestran tasas históricas de realización superiores al 60% en varios casos.

Ese punto es relevante para la minería latinoamericana. El capital está mirando la región, pero la conversión de anuncios en producción depende de permisos, estabilidad regulatoria, relacionamiento comunitario, agua, energía competitiva y capacidad de construcción. La CEPAL también ha advertido que el crecimiento de la demanda por minerales críticos implica desafíos socioambientales, especialmente por consumo de agua, biodiversidad y conflictos territoriales.

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Qué observará la industria

La próxima etapa no será solo atraer inversión. Será demostrar capacidad para ejecutarla. En cobre, la presión estará sobre Chile y Perú por sostener producción y activar cartera de proyectos. En litio, el foco estará en Chile y Argentina, donde el mercado exigirá volumen, costos competitivos y reglas claras.

La oportunidad para América Latina es real, pero no automática. El aumento de capital extranjero confirma el apetito por minerales críticos; el desafío será convertirlo en faenas, plantas, empleo, proveedores y exportaciones con continuidad operacional.

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