El IPC de marzo sube 1% en Chile y vuelve a encender las alertas inflacionarias, en un contexto marcado por el fuerte incremento en los precios de los combustibles tras ajustes al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco). El dato, informado por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), superó las expectativas del mercado y consolidó una tendencia al alza que podría intensificarse en abril. Según los registros, cerca de un cuarto del incremento mensual se explica directamente por el encarecimiento de las gasolinas, reflejando el impacto inmediato del denominado “bencinazo” en el costo de vida. Con este resultado, la inflación acumulada en el primer trimestre alcanzó 1,4%, mientras que en doce meses llegó a 2,8%. Sin embargo, las proyecciones de economistas y entidades financieras apuntan a una aceleración significativa en abril, con un IPC mensual cercano a 1,5%, lo que llevaría la inflación anual nuevamente por sobre el 4%, alejándose de la meta del Banco Central.
Transporte lidera las presiones inflacionarias
El desglose del INE muestra que la división Transporte fue la principal responsable del alza, con un incremento de 2,6% y una incidencia de 0,320 puntos porcentuales. Dentro de esta categoría, los combustibles para vehículos personales registraron un aumento de 8,7%, aportando 0,285 puntos al indicador general. En particular, la gasolina subió 8,2% en el mes, explicando por sí sola 0,234 puntos del IPC.
Otros componentes relevantes dentro del transporte también evidenciaron alzas significativas:
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Transporte aéreo de pasajeros: +15,8% mensual
Transporte aéreo internacional: +15,2% mensual
Transporte en bus interurbano: -24,1% mensual (incidencia negativa)
Este comportamiento confirma el efecto transversal del encarecimiento energético, que no solo impacta directamente en los combustibles, sino también en servicios asociados.
Educación sorprende con fuerte incremento
La segunda mayor incidencia provino de la división Educación, que aumentó 5,5% mensual, aportando 0,240 puntos porcentuales al IPC. Este incremento responde principalmente a ajustes estacionales en aranceles:
Enseñanza universitaria: +6,1%
Enseñanza media: +7,2%
Enseñanza preescolar y básica: +6,5%
El alza en educación, si bien esperada en esta época del año, fue más intensa de lo proyectado por el mercado, contribuyendo a reforzar la presión inflacionaria del mes.
Abril podría marcar el peak inflacionario
Las proyecciones para abril anticipan un escenario aún más complejo. Diversos analistas estiman una variación mensual entre 1,4% y 1,6%, impulsada principalmente por el traspaso rezagado del alza en combustibles registrada a fines de marzo.
Entre los factores que explicarían este nuevo aumento destacan:
Incidencia directa de combustibles cercana a 1,1 puntos porcentuales
Efectos de segunda vuelta en transporte y alimentos
Ajustes en servicios indexados a la inflación pasada
Nuevas alzas en gasolinas y posible incremento del gas licuado
De concretarse estas estimaciones, la inflación anual alcanzaría niveles cercanos a 4,2%, superando ampliamente la meta de 3% del Banco Central y marcando su nivel más alto desde septiembre de 2025.
Volatilidad externa y efecto en los combustibles
A pesar de una reciente moderación en los precios internacionales del petróleo, impulsada por la tregua en Medio Oriente, los efectos en el mercado local tardarán en materializarse. Esto se debe a que la Empresa Nacional del Petróleo (Enap) calcula los precios internos en base a promedios móviles de días previos, retrasando el traspaso de eventuales bajas.
En el corto plazo, los expertos prevén nuevas alzas en las bencinas:
Gasolina 93: aumento estimado entre $35 y $50 por litro
Diésel: alzas en torno a $35–$40 por litro
No obstante, si se consolida la estabilidad internacional y el petróleo se mantiene bajo los US$100 por barril, se proyecta una eventual caída de los combustibles a partir de mayo, lo que podría incluso generar una inflación mensual negativa.
Presión inflacionaria y señales para la economía
El comportamiento reciente del IPC refuerza el escenario base del Banco Central, que proyecta una inflación de 4% a diciembre de 2026, con un promedio anual de 3,6%. Sin embargo, los riesgos al alza persisten, especialmente si continúan las presiones externas o si el traspaso de costos energéticos a otros sectores se intensifica.
Para sectores como la minería, altamente dependientes del costo energético, este contexto representa un factor adicional de incertidumbre, con impacto directo en costos operacionales y competitividad.