El IPSA volvió este viernes a la zona de los 10.400 puntos y se desmarcó de las caídas que dominaban a las bolsas internacionales. Hacia las 10:40 horas, el principal índice chileno subía 0,50% hasta 10.448,80 unidades, en una sesión donde Wall Street seguía bajo presión y Europa operaba en rojo, de acuerdo con los Indicadores de Mercado de LarrainVial.
El contraste era visible en la misma pantalla: el S&P 500 caía 0,42%, el Nasdaq 100 retrocedía 2,38%, el DAX alemán perdía 1,26% y el Bovespa brasileño bajaba 0,68%, mientras el mercado seguía recalibrando el riesgo de una guerra más larga en Medio Oriente. Reuters reportó además que el castigo global persistía pese a la nueva prórroga de Donald Trump sobre Irán y que el Brent volvía a moverse sobre US$110 por barril.
Un rebote local apoyado en nombres puntuales
Dentro de la rueda chilena, el avance no era parejo, pero sí suficiente para empujar al índice sobre un umbral que había vuelto a ser relevante esta semana. Entre las acciones con mejor desempeño destacaban SQM-B (+5,15%), Cencosud (+1,28%), Cenco Malls (+1,29%) y Copec (+1,11%), mientras el mercado intentaba extender el rebote que ya había devuelto al IPSA a 10.409 puntos.
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Esa reacción convive con un telón de fondo más frágil. El petróleo sigue alto, el tipo de cambio continúa tensionado y el cobre ha corregido desde los máximos que mostró a comienzos de año. Esa combinación sigue siendo clave para una plaza como la chilena, donde el cruce entre materias primas, utilidades y tasas pesa más que en otros mercados de la región. En ese contexto, el seguimiento del precio del cobre y del precio del dólar en Chile volvió a quedar al centro de la lectura local.
El factor externo sigue mandando sobre Santiago
El rebote del IPSA no cambia el diagnóstico de fondo. En su comunicado de política monetaria de marzo, el Banco Central advirtió que la guerra en Medio Oriente elevó con fuerza la incertidumbre global, endureció las condiciones financieras y empujó al alza el petróleo, mientras el mercado local replicó ese shock con una bolsa más débil, un peso depreciado y tasas nominales más altas. El mismo documento agregó que el impacto en combustibles empujaría la inflación en Chile hacia 4% en el segundo trimestre.
Eso ayuda a entender por qué la bolsa chilena puede rebotar en días puntuales sin despejar todavía el riesgo principal. El mercado sigue operando con una lógica táctica: cuando afloja el crudo, reaparece algo de apetito por acciones; cuando el Brent vuelve a dispararse, el foco se mueve otra vez hacia inflación, tipo de cambio y costo de capital.
Qué muestra realmente el acumulado de 2026
El avance de este viernes mejora la foto inmediata, pero no recompone del todo el deterioro que dejó marzo. Frente al cierre de diciembre de 2025, cuando el IPSA terminó en 10.481,40 puntos, el índice queda prácticamente plano en 2026, con una variación cercana a -0,3%. El daño más visible aparece al compararlo con el cierre de enero de 2026, cuando el indicador marcó 11.420,07 puntos tras haber alcanzado un máximo histórico de 11.627,58 en ese mes: desde ese nivel, la corrección ronda 8,5%.
Ese desfase explica por qué, aun con rebotes como el de hoy, la bolsa chilena ha perdido tracción frente a otras plazas latinoamericanas que comenzaron el año con un impulso mucho más fuerte. A comienzos de marzo, el mercado todavía discutía escenarios más optimistas para el selectivo local, en línea con proyecciones que veían espacio adicional para las acciones chilenas, pero la escalada geopolítica y el salto del crudo cambiaron esa secuencia en pocas semanas.
