IPSA sube 2% y cierra en 10.409 puntos: el rebote de la bolsa chilena se afirmó con el petróleo bajo presión por Irán

El IPSA volvió a cerrar sobre los 10.400 puntos este miércoles 25 de marzo, después de avanzar 2% hasta 10.409,95 unidades en una sesión que combinó alivio externo y cautela de cierre. El movimiento se produjo mientras el mercado digería la propuesta de Estados Unidos para intentar terminar la guerra con Irán y seguía de cerca el retroceso del crudo, en una rueda donde Diario Financiero reportó el repunte del selectivo.

La mejora no respondió a un cambio estructural del escenario, sino a una descompresión parcial. El petróleo llegó a caer hasta 7% durante la jornada, aunque luego moderó ese descenso. Al cierre, el Brent terminó en US$102,22 por barril y el WTI en US$90,32, de acuerdo con Reuters. Ese ajuste bastó para devolver algo de aire a los activos de riesgo, incluido el mercado chileno.

Qué sostuvo el rebote del IPSA

La lógica del mercado fue directa: si el petróleo deja de escalar al ritmo visto en las sesiones previas, baja parte de la presión inmediata sobre inflación, tasas y tipo de cambio. Ese canal ya había empezado a notarse en la apertura, cuando la bolsa chilena avanzaba mientras el Brent retrocedía casi 6%.

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El rebote también tuvo un componente técnico. El martes el mercado local había cerrado en mínimos de cuatro meses, después de que el IPSA cayera a 10.132,74 puntos en medio del rebote del crudo. Desde ese piso, una caída del petróleo gatilló recomposición de posiciones en acciones con mayor peso dentro del índice.

A eso se sumó el mejor tono externo. Las bolsas internacionales también operaron con sesgo positivo frente a la posibilidad de una salida negociada, aunque sin descontar una normalización completa del conflicto.

El alivio fue parcial y el riesgo sigue abierto

La misma sesión dejó claro que el mercado no está comprando una distensión definitiva. Teherán rechazó la idea de un alto al fuego y siguió negando conversaciones de paz, lo que frenó una baja más profunda del petróleo y limitó el entusiasmo hacia el cierre.

Ese punto es central para Chile, porque el shock energético sigue abierto. El IPoM de marzo 2026 del Banco Central advirtió que el aumento de los combustibles elevará con fuerza la inflación de corto plazo y redujo el rango de crecimiento previsto para este año a entre 1,5% y 2,5%. En paralelo, la Reunión de Política Monetaria mantuvo la tasa en 4,5%, con el petróleo todavía cerca de US$100 por barril en el centro del escenario.

En ese marco, el rebote del IPSA alivió una parte del castigo reciente, pero no despejó la variable que hoy manda: la trayectoria del crudo y la posibilidad real de que el estrecho de Ormuz vuelva a operar con normalidad.

Lo que mira ahora el mercado chileno

Con el índice nuevamente sobre 10.400 puntos, el foco pasa a dos niveles. El primero es táctico: si el petróleo sigue corrigiendo, la bolsa local podría estabilizarse tras varias ruedas dominadas por la guerra. El segundo es más amplio: cuánto daño deja este episodio sobre inflación, utilidades y valorizaciones hacia el resto de 2026.

Antes de la escalada más reciente, el consenso de corredoras seguía apuntando a un cierre de año bastante más arriba. Ese marco quedó expuesto a comienzos de marzo, cuando el mercado todavía veía espacio para un IPSA en torno a 12.200 puntos, pero con una advertencia que sigue vigente: cualquier proyección depende de que Medio Oriente deje de empujar el precio de la energía.

Por ahora, la rueda del miércoles mostró eso con claridad. Bastó una baja del crudo y una señal diplomática todavía incompleta para que el IPSA recuperara más de 270 puntos en un día, pero no lo suficiente como para sacar al mercado chileno del rango de fragilidad en que entró desde que el petróleo volvió a dominar la conversación global.

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