El banco de inversiones J.P. Morgan ha emitido un informe crítico sobre el Plan de Reconstrucción Nacional propuesto por el gobierno chileno, calificándolo como una «propuesta incierta» debido a sus costos fiscales inmediatos y beneficios proyectados a largo plazo.
Detalles del Plan de Reconstrucción Nacional
El plan, presentado por el presidente José Antonio Kast en marzo de 2026, contempla más de 40 medidas distribuidas en cinco ejes principales:
- Reconstrucción física: Incluye la asignación de $400 mil millones adicionales para la reconstrucción de viviendas en regiones afectadas por incendios.
- Reconstrucción económica: Propone una reducción gradual del impuesto corporativo de primera categoría del 27% al 23% entre 2027 y 2029, y la exención temporal del IVA a viviendas nuevas.
- Reconstrucción institucional: Busca simplificar procesos regulatorios, incluyendo reformas al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental y la implementación de un tope de 30 días para medidas cautelares ambientales.
- Orden fiscal: Pretende mantener la disciplina fiscal mediante la contención del gasto y un control más estricto de los pasivos contingentes.
- Seguridad pública: Incluye medidas para combatir el crimen organizado y fortalecer las instituciones de seguridad.
Evaluación de J.P. Morgan sobre el plan
El informe de J.P. Morgan, liderado por el economista jefe para el Cono Sur, Diego Pereira, destaca que el gobierno chileno está intentando una «delicada maniobra económica» al buscar reactivar el crecimiento sin relajar la disciplina fiscal que ha sustentado su credibilidad en los mercados globales.
El banco señala que la lógica del plan es reducir distorsiones, incentivar la inversión y permitir que el dinamismo del sector privado eleve el crecimiento del país. Sin embargo, advierte que esta estrategia presenta una asimetría temporal:
- Los costos fiscales son inmediatos y concretos, incorporados en cambios legales específicos.
- Los beneficios dependen de respuestas conductuales inciertas, como decisiones de inversión y ganancias de productividad, que podrían materializarse en una década o más.
J.P. Morgan concluye que la reforma se basa en una premisa atractiva pero incierta: que el crecimiento puede lograr lo que el presupuesto, por sí solo, no puede.
Proyecciones fiscales según J.P. Morgan
El análisis de J.P. Morgan presenta tres escenarios sobre el impacto fiscal del proyecto:
- Escenario optimista: Asumiendo que el crecimiento responde plenamente a las reformas, el impacto fiscal se acercaría al equilibrio en el año 5 o 6, y se volvería significativamente positivo desde el año 10.
- Escenario conservador: Si solo se materializa la mitad del crecimiento proyectado, el proyecto tendría un arrastre fiscal de entre 0,13% y 0,44% del PIB hasta el año 9.
- Escenario adverso: Con solo un 25% de las ganancias de crecimiento proyectadas, el costo sería permanente, sin mejoras significativas ni siquiera al año 15.
Rebaja del impuesto corporativo y su impacto
Una de las medidas más relevantes del plan es la reducción gradual del impuesto de primera categoría del 27% al 23% entre 2027 y 2029. J.P. Morgan reconoce que esta medida tiene una lógica económica sólida, dado que la tasa impositiva chilena está por encima del promedio de la OCDE, que es de aproximadamente 24%. Sin embargo, advierte que el costo fiscal permanente se estima en 0,44% del PIB desde el año 4, mientras que los beneficios en mayor recaudación podrían tardar más de una década en materializarse plenamente.
Postura del Consejo Fiscal Autónomo
El Consejo Fiscal Autónomo (CFA) también ha expresado preocupaciones sobre el plan. En una presentación ante la Comisión de Hacienda de la Cámara de Diputados, la presidenta del CFA, Paula Benavides, señaló que, incluso considerando un mayor crecimiento económico, el proyecto mantendría déficits fiscales al menos hasta 2031. Además, sin ese efecto, se proyecta un deterioro fiscal permanente de 0,43% del PIB hacia 2050.
El CFA advirtió sobre el desbalance entre los costos inmediatos y los beneficios futuros, señalando que los gastos y menores ingresos se concretan desde el inicio, mientras que los efectos positivos del crecimiento son inciertos y graduales. Recomendó avanzar hacia una neutralidad fiscal efectiva, incorporando nuevas fuentes de financiamiento y ajustes al proyecto.
Discusión en el Congreso y sostenibilidad fiscal
Un elemento central del proyecto es su tramitación en el Congreso. J.P. Morgan anticipa un proceso complejo, señalando que existe reconocimiento transversal de que el crecimiento debe mejorar y que la inversión ha sido frenada por ineficiencias regulatorias, lo que genera una base de apoyo potencial. Sin embargo, las preocupaciones sobre sostenibilidad fiscal, especialmente entre la oposición, moldearán el debate. El banco estima que el proyecto probablemente emergerá del Congreso con ajustes, como una implementación más gradual de los recortes tributarios o condiciones explícitas vinculadas al desempeño de los ingresos.
Proyecciones y próximos pasos
La deuda pública bruta de Chile se acerca al techo del 45% del PIB que el propio gobierno se fijó como límite de prudencia, lo que reduce el margen de error. Incluso en el escenario más optimista, el proyecto no evita un aumento inicial en la razón deuda-PIB. El plan busca un marco orientado al crecimiento, pero también preservar la disciplina fiscal a través de la contención administrativa del gasto y un control más estricto de los pasivos contingentes.
En este contexto, la discusión legislativa y las posibles modificaciones al plan serán determinantes para su viabilidad y efectividad en el mediano y largo plazo.
