La operación aurífera reportó un segundo trimestre marcado por récords en mineral procesado, desarrollo lateral y material extraído, mientras avanza la infraestructura clave para sostener mayores tasas de producción durante el segundo semestre.
K92 Mining cerró el segundo trimestre de 2026 con una producción de 46.093 onzas equivalentes de oro en la mina Kainantu, ubicada en la provincia de Eastern Highlands, en Papúa Nueva Guinea. El desempeño confirma el avance del proceso de aumento de capacidad de la operación subterránea, que combina producción de oro, cobre y plata, y que se encuentra en una fase relevante de expansión minera y de planta.
La producción trimestral estuvo compuesta por 42.931 onzas de oro, 1.780.506 libras de cobre y 50.109 onzas de plata. En paralelo, las ventas alcanzaron 46.682 onzas de oro, 1.811.181 libras de cobre y 49.004 onzas de plata, cifras que reflejan una operación con mayor volumen de mineral tratado y un desempeño metalúrgico todavía sólido pese a la transición hacia nuevas áreas de extracción.
El resultado se da en un momento estratégico para K92, que mantiene su guía anual de producción entre 190.000 y 225.000 onzas equivalentes de oro para 2026. La compañía anticipa que la segunda mitad del año concentrará el mayor aporte productivo, impulsada por el ramp-up de nuevos frentes mineros, la puesta en marcha progresiva de infraestructura subterránea y la consolidación de la expansión Stage 3.
Mayor mineral procesado y avance del ramp-up subterráneo
Uno de los datos más relevantes del trimestre fue el volumen de mineral procesado. Kainantu alcanzó 225.965 toneladas procesadas, un récord trimestral para la operación. La cifra representa un aumento de 73% frente al segundo trimestre de 2025 y de 59% respecto del primer trimestre de 2026, lo que muestra una aceleración clara en la utilización de la nueva capacidad instalada.
La ley de cabeza alcanzó 6,7 gramos por tonelada de oro equivalente, compuesta por 6,2 g/t de oro, 0,4% de cobre y 8,9 g/t de plata. Aunque la ley de oro fue menor que en algunos trimestres previos, el salto en tonelaje tratado permitió sostener un nivel de producción robusto, reforzando la importancia de la expansión de capacidad y de la mayor flexibilidad minera.
Las recuperaciones metalúrgicas también se mantuvieron en niveles altos, con 93,8% para oro y 93,2% para cobre. En el caso del oro, el desempeño superó por noveno trimestre consecutivo el parámetro de recuperación considerado en el estudio de factibilidad actualizado, de 92,6%. Este punto es relevante porque confirma que la nueva planta de proceso de 1,2 millones de toneladas por año, parte de la expansión Stage 3, continúa operando sobre parámetros técnicos exigentes desde el cierre de su comisionamiento en diciembre de 2025.
Desarrollo lateral marca nuevo máximo trimestral
El avance subterráneo fue otro de los ejes del trimestre. Kainantu registró 3.326 metros de desarrollo minero, un nuevo récord trimestral, con un incremento de 35% frente al segundo trimestre de 2025 y de 11% respecto del primer trimestre de 2026. En mayo, la operación alcanzó además un récord mensual de 1.150 metros.
Este dato es clave para una mina subterránea en expansión. El desarrollo lateral no solo habilita nuevas zonas de producción, sino que también reduce la dependencia de frentes específicos, mejora la secuencia minera y permite responder con mayor flexibilidad a variaciones geológicas, metalúrgicas o de planificación.
La operación superó el requerimiento de la expansión Stage 3, estimado en 1.000 metros mensuales de desarrollo lateral, incluso con parte de los equipos jumbo asignados a proyectos subterráneos de infraestructura durante el trimestre. Para una operación de vetas de alta ley, esta capacidad de desarrollo es un indicador directo de continuidad productiva y de preparación minera para los próximos trimestres.
Récord en mineral extraído y mayor capacidad de movimiento
Kainantu también alcanzó un récord de 426.012 toneladas de material total minado, considerando mineral y estéril. En mineral extraído, el trimestre llegó a 228.254 toneladas, con actividad en múltiples niveles de los sistemas Kora y Judd.
El avance estuvo apoyado por la introducción y aumento progresivo del segundo frente minero, Lower Kora, que entregó su primer mineral de caserón en abril de 2026. Ese frente se suma a la operación principal y aumenta la flexibilidad operacional, una condición fundamental para sostener mayores tasas de alimentación a planta.
La operación espera incorporar mineral del tercer frente minero, asociado al Twin Incline, durante el tercer trimestre, inicialmente desde Judd. El plan apunta a operar con hasta cuatro frentes mineros en 2027, lo que cambiaría la escala de Kainantu y reduciría el riesgo operativo asociado a la concentración de producción en pocas zonas.
Infraestructura crítica para la expansión Stage 3
El avance productivo está directamente ligado a una batería de proyectos de infraestructura minera y de superficie. Al 30 de junio de 2026, 98% del capital de crecimiento de Stage 3 se encontraba gastado o comprometido, manteniéndose dentro del presupuesto.
Entre los proyectos más relevantes figura el segundo pique de traspaso de material, de 5 metros de diámetro y cerca de 200 metros de longitud, completado y operativo en junio de 2026. Con esa instalación, la mina cuenta con pases dedicados para mineral y estéril, mejorando de forma significativa la capacidad de manejo de material desde la mina principal y Lower Kora hacia superficie mediante el sistema Twin Incline.
También comenzó el desarrollo de un tercer pase de material, previsto para completarse durante el cuarto trimestre de 2026. Esta infraestructura será clave para seguir aumentando la capacidad de movimiento subterráneo y reducir cuellos de botella logísticos a medida que entren nuevos frentes de producción.
En energía, la expansión de la central primaria a 15,3 MW, desde 10,7 MW, quedó completada y operativa en mayo. La mayor capacidad eléctrica cubre los requerimientos de la expansión Stage 4 y entrega respaldo ante eventuales interrupciones de la red hidroeléctrica local.
Ventilación, transporte y costos operacionales
Otro componente determinante será la actualización de ventilación primaria de Fase 4, cuya electrificación está prevista para completarse en la segunda mitad del tercer trimestre de 2026. Una vez operativa, la capacidad de flujo de aire primario debería casi duplicarse desde aproximadamente 350 m³/s a 600 m³/s, con posibilidad de expansión a cerca de 700 m³/s.
La mayor ventilación permitirá reducir tiempos de despeje tras tronaduras, habilitar más actividad simultánea bajo tierra y reorganizar el tránsito en los Twin Inclines hacia flujos unidireccionales más productivos. En minería subterránea, estos cambios pueden tener impacto directo en productividad, seguridad operacional y utilización de equipos.
En transporte, la operación avanza en mejoras de caminos, puentes y cruces de río para permitir el uso de camiones de superficie de 60 toneladas desde el Twin Incline hasta la planta de proceso, frente a la capacidad actual de 20 toneladas. Esto implicaría triplicar la carga útil por viaje y reducir ciclos de acarreo, con potencial de mejorar costos unitarios conforme aumente el volumen tratado.
La flota también se está ampliando. Durante 2026 se incorporaron cuatro cargadores subterráneos Sandvik 517i, con un aumento neto de dos unidades luego del reemplazo de equipos de mayor antigüedad. Además, seis camiones de superficie de 60 toneladas están programados para llegar en el tercer trimestre y otros dos hacia fin de año. Dos camiones subterráneos Sandvik de 45 toneladas se esperan para el cuarto trimestre como parte del programa de renovación de flota.
Por qué importa para el mercado aurífero
El desempeño de Kainantu confirma el avance de una operación que busca posicionarse como productor intermedio de mayor escala en un contexto de precios altos para el oro y de creciente interés por activos con subproductos de cobre y plata. La combinación de alta recuperación, mayor tonelaje procesado y expansión subterránea entrega una señal positiva para el mercado: el crecimiento de producción no depende solo de leyes elevadas, sino de infraestructura capaz de sostener más volumen con continuidad operacional.
Para la industria minera, el caso también refuerza una tendencia global: las minas subterráneas de alta ley requieren inversión intensiva en ventilación, energía, transporte interno, manejo de material y relleno en pasta para pasar de una operación selectiva a una escala industrial más robusta. Sin esos habilitadores, el crecimiento de planta puede quedar limitado por cuellos de botella bajo tierra.
El foco de los próximos trimestres estará en la ejecución de la ventilación primaria, el avance del circuito de relleno en pasta, la entrada de camiones de mayor capacidad y la incorporación del tercer frente minero. Si esos proyectos se completan dentro de los plazos previstos, Kainantu tendría mejores condiciones para cerrar 2026 dentro de su rango de producción anual y preparar la transición hacia una operación con mayor número de frentes productivos en 2027.