El litio en Chile vuelve a posicionarse como uno de los motores más dinámicos de la minería nacional, tras registrar exportaciones por US$ 1.523 millones FOB durante el primer trimestre de 2026, casi triplicando los envíos del mismo periodo del año anterior. El desempeño, impulsado principalmente por la recuperación de precios internacionales, marca el segundo mejor inicio de año en la historia del mineral, solo por debajo del récord alcanzado en 2023. Este fuerte repunte no solo refuerza el rol estratégico del litio en la matriz exportadora del país, sino que también abre un nuevo ciclo de expectativas para la industria, en medio de un mercado global aún marcado por la volatilidad. Según datos del Banco Central, el crecimiento interanual fue de 185%, consolidando un escenario favorable que contrasta con la debilidad observada durante gran parte de 2024 y 2025. Sin embargo, expertos advierten que este rebote responde más a una recuperación desde mínimos que al inicio de un nuevo superciclo, en un contexto donde la demanda —especialmente desde Asia— y los equilibrios de oferta siguen siendo factores críticos.
Desempeño histórico y composición de exportaciones
El resultado del primer trimestre posiciona a 2026 como el segundo mejor arranque histórico para el litio chileno, solo superado por 2023, cuando los envíos alcanzaron US$ 2.338 millones FOB. En tercer lugar se ubica 2022, con US$ 1.150 millones.
El desglose por productos confirma el predominio del carbonato de litio en la canasta exportadora:
Te puede interesar
Carbonato de litio: US$ 1.107 millones FOB (+148%)
Hidróxido de litio: US$ 74 millones FOB (+17%)
Sulfato de litio: US$ 340 millones FOB (+1.317%)
El fuerte incremento del sulfato destaca por su dinamismo, aunque el carbonato continúa siendo el principal driver del negocio.
China lidera la demanda global
El mercado asiático, y en particular China, mantiene su posición como principal destino del litio chileno. Durante el primer trimestre, el gigante asiático concentró el 55% de las exportaciones, con compras por US$ 840 millones FOB de carbonato de litio, lo que representa un crecimiento de 137% respecto al mismo periodo de 2025.
Otros destinos relevantes incluyen:
Corea del Sur: US$ 166 millones FOB (11%)
Japón: US$ 34 millones FOB (2%)
Bélgica: US$ 23,7 millones FOB (1,6%)
Estados Unidos: US$ 23,1 millones FOB (1,5%)
La alta concentración en China refleja tanto la fortaleza de su industria de baterías como la dependencia estructural de Chile respecto de ese mercado.
Precios impulsan el repunte
El principal factor detrás del salto en las exportaciones ha sido la recuperación del precio del litio. Durante el primer trimestre de 2026, el valor promedio alcanzó los US$ 16.923 por tonelada de carbonato de litio equivalente (LCE), lo que implica un alza de 81% frente a los US$ 9.350 registrados en igual periodo del año anterior.
Especialistas coinciden en que este repunte responde a una combinación de factores:
Recuperación de precios tras mínimos de 2024
Ajustes en contratos de mediano plazo
Posibles cambios en la mezcla de productos exportados
No obstante, advierten que el traspaso del precio spot a los contratos efectivos es parcial y con rezago, lo que modera el impacto directo en los ingresos.
Riesgos y perspectivas del mercado
Pese al sólido inicio de año, el escenario para el litio sigue enfrentando incertidumbres relevantes. Analistas subrayan que el mercado global aún presenta señales de sobreoferta, mientras que la demanda —particularmente desde China— puede mostrar fluctuaciones significativas.
Entre los principales riesgos se identifican:
Exceso de oferta a nivel global
Volatilidad de la demanda asiática
Tensiones comerciales y arancelarias
Dependencia de contratos de mediano plazo
Aun así, las proyecciones apuntan a un escenario más favorable que el observado en 2025, con precios que podrían mantenerse por encima de los niveles del año pasado, aunque con alta volatilidad.
Para Chile, el desafío será capitalizar este nuevo ciclo con una estrategia que combine crecimiento productivo, diversificación de mercados y mayor valor agregado, en un contexto donde el litio continúa consolidándose como un recurso clave para la transición energética global.