Lundin Mining. La canadiense refuerza su posición como actor clave en la minería chilena tras reportar una producción conjunta de 278.000 toneladas de cobre en 2025 desde sus operaciones Candelaria y Caserones, consolidándose como el mayor productor de la Región de Atacama y el quinto a nivel nacional. La cifra no solo refleja escala operativa, sino también un impacto económico significativo en el territorio, en un contexto donde la industria minera sigue siendo el principal motor regional. Tal como se ha analizado en el seguimiento de grandes operaciones en el norte del país, como el caso de Candelaria y su rol en la articulación con la academia, la compañía ha profundizado su integración con el ecosistema local. El resultado es una operación que no solo produce cobre, sino que también dinamiza proveedores, empleo y desarrollo territorial, en línea con las exigencias actuales de sostenibilidad y valor compartido.
Proveedores locales y empleo: el eje del impacto regional
El balance presentado por la compañía da cuenta de un fuerte vínculo con la economía regional. Durante 2025, Lundin Mining destinó US$160 millones en compras a proveedores locales, trabajando con 492 empresas de la Región de Atacama. Esta cifra refleja una estrategia de encadenamiento productivo que busca fortalecer la base empresarial local, un aspecto clave en el desarrollo minero moderno.
En materia laboral, la operación conjunta de Candelaria y Caserones involucra a más de 11.000 trabajadores, entre personal propio y contratistas, de los cuales el 65% reside en la región. A esto se suman programas de empleabilidad que, desde 2023, han beneficiado a 1.200 personas, reforzando la formación de capital humano en zonas históricamente dependientes de la minería.
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En paralelo, la compañía ha impulsado iniciativas de inversión social directa. Entre 2024 y 2025, destinó $833 millones a fondos concursables orientados a proyectos comunitarios, fortaleciendo áreas como educación, emprendimiento y desarrollo local.
Operación sostenible: energías renovables y gestión hídrica
Uno de los elementos que marca la estrategia de Lundin Mining en Atacama es su enfoque ambiental. Tanto Candelaria como Caserones operan con suministro eléctrico proveniente en un 100% de energías renovables, alineándose con las metas de descarbonización de la industria.
En el ámbito hídrico, ambas faenas utilizan agua desalada, reduciendo la presión sobre fuentes continentales. Además, la compañía reporta un nivel de recirculación del 85%, lo que evidencia avances en eficiencia y gestión de recursos en una región caracterizada por la escasez hídrica. Este punto se conecta con tendencias estructurales del sector, como el creciente uso de agua de mar en la minería chilena.
Proyección de largo plazo: continuidad hasta 2040
El posicionamiento de Lundin Mining en Atacama no es coyuntural. Las aprobaciones ambientales vigentes permiten proyectar la operación de Caserones hasta 2039 y de Candelaria hasta 2040, lo que asegura continuidad productiva en un contexto donde el cobre sigue siendo estratégico para la transición energética global.
Este horizonte de largo plazo también refuerza el atractivo de la región para la inversión minera, en línea con el dinamismo que muestran otros proyectos en el norte de Chile, como se observa en el monitoreo de iniciativas de expansión y nuevos desarrollos en la minería del cobre en el país.
Con una base operativa sólida, integración territorial y foco en sostenibilidad, Lundin Mining no solo consolida su liderazgo en Atacama, sino que también se posiciona como un actor relevante en el mapa minero nacional hacia las próximas décadas.
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