El despliegue militar de Estados Unidos cerca de Irán se intensificó tras el estancamiento del diálogo nuclear del 17 de febrero, según un análisis basado en imágenes satelitales y datos de rastreo de vuelos revisado por The Washington Post. El reporte sostiene que más de 150 aeronaves fueron trasladadas en pocos días a bases en Europa y Medio Oriente, en lo que describe como uno de los mayores movimientos militares estadounidenses en la región desde antes de la guerra de Irak de 2003, de acuerdo con la investigación del medio.
Qué gatilló el aumento de presencia y el marco político
De acuerdo con el reporte, el movimiento ocurre luego de advertencias del presidente Donald Trump sobre la posibilidad de una acción militar si no se alcanza un acuerdo para restringir el programa nuclear iraní. En paralelo, autoridades iraníes han señalado que un pacto es posible, pero que requerirá tiempo, según la misma revisión.
Dónde se concentraron los movimientos: Europa primero, Medio Oriente después
El análisis citado por The Washington Post indica que más de la mitad de las aeronaves desplegadas llegó a bases en Europa, una configuración que especialistas consultados por el medio interpretan como una forma de reducir exposición de activos y personal frente al alcance de misiles iraníes, al posicionarlos fuera del Golfo.
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Jordania como punto crítico: Muwaffaq Salti y el arribo de cazas
Entre las ubicaciones señaladas por el reporte aparece la base aérea Muwaffaq Salti (Jordania), donde imágenes satelitales revisadas por el medio muestran más de 60 aviones de combate, incluyendo una docena de F-35, además de aeronaves asociadas a misiones de supresión de defensas aéreas.
Especialistas citados por el medio interpretan que la combinación y cantidad de activos observados es consistente con preparación para una campaña aérea de varios días, sin indicadores de una operación terrestre.
Vigilancia y alerta temprana: E-3G Sentry en movimiento
Según la investigación, Estados Unidos trasladó más de un tercio de su flota activa de E-3G Sentry hacia Europa y Medio Oriente. Estos aviones cumplen funciones de alerta temprana y vigilancia mediante radares de largo alcance, operando en diversas condiciones meteorológicas, según describe el reporte.
Dos portaaviones y misiles de crucero: el componente naval
El reporte identifica como piezas centrales al USS Abraham Lincoln, ubicado frente a la costa de Omán desde inicios de febrero, y al USS Gerald R. Ford, detectado cerca de Creta. La investigación sostiene que ambos operarían junto a destructores con misiles de crucero Tomahawk, dentro de un despliegue que amplía la capacidad de ataque de precisión y guerra electrónica en el teatro regional.
Activos mencionados en el análisis revisado por el medio
- Traslado de más de 150 aeronaves en pocos días.
- Presencia de más de 60 cazas observados en Muwaffaq Salti (Jordania), con F-35 incluidos.
- Movimiento de E-3G Sentry para vigilancia y control aéreo.
- Operación simultánea de dos portaaviones en el área ampliada del Mediterráneo oriental y Medio Oriente.
Ormuz y el impacto económico: el canal que vuelve a tensionar la energía
La dimensión económica del escenario se concentra en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo mundial, según un reporte de Reuters sobre las conversaciones nucleares y el riesgo de escalada. Ese punto es seguido por mercados por su incidencia en precios de combustibles, seguros y logística marítima.
En clave chilena, la exposición de costos energéticos y fletes ya ha sido abordada en análisis previos sobre la importancia del Estrecho de Ormuz y sus efectos en la economía local y su potencial presión sobre costos operacionales ligados a minería y transporte. También se ha vinculado el aumento de tensión geopolítica con movimientos en metales, como en este seguimiento sobre riesgo y precio del cobre.