La Región de Atacama vuelve a posicionarse como uno de los principales focos de inversión minera en Chile, pero esta vez el protagonista no es el cobre. Dos compañías junior —la australiana Flagship Minerals y la canadiense Tiernan Gold— confirmaron en los últimos días avances relevantes en proyectos auríferos ubicados en la franja de Maricunga, uno de los distritos geológicos más prometedores del país para el desarrollo de oro de gran escala. Los anuncios coinciden además con el reciente respaldo del presidente José Antonio Kast al proyecto Lobo Marte de Kinross, iniciativa que contempla inversiones por US$3.000 millones y que también se emplaza en esta zona de alta montaña de Atacama.
La creciente actividad refleja un renovado interés internacional por proyectos auríferos en Chile, impulsado por el alto precio del oro, la necesidad de diversificar portafolios mineros y el atractivo geológico de Maricunga, corredor de aproximadamente 200 kilómetros que se extiende entre Copiapó y la frontera con Argentina. El distrito concentra importantes recursos auríferos, infraestructura minera existente y creciente actividad exploratoria, consolidándose como uno de los polos más dinámicos para exploración metálica en Sudamérica.
Flagship Minerals confirma recurso de 2,1 millones de onzas en Isidora Norte
El primer anuncio relevante provino de la australiana Flagship Minerals, que informó al mercado la primera estimación oficial de recursos minerales del proyecto Isidora Norte, anteriormente conocido como Pantanillo y ubicado a unos 120 kilómetros al este de Copiapó.
Según la compañía, el yacimiento contiene recursos estimados por 115,2 millones de toneladas con una ley promedio de 0,56 gramos de oro por tonelada, equivalentes a aproximadamente 2,1 millones de onzas de oro contenido.
Uno de los aspectos más destacados del informe es que más del 90% del recurso quedó clasificado en categorías medidas e indicadas, consideradas de alta confianza geológica para futuros estudios de desarrollo. Además, cerca del 40% corresponde a mineral oxidado y mixto, condición que podría favorecer alternativas de procesamiento más competitivas.
Paul Lock, managing director de Flagship Minerals, calificó el avance como un “hito transformacional” para la compañía y sostuvo que el proyecto aparece en un momento favorable para el desarrollo aurífero en Chile.
La empresa proyecta completar la etapa de prefactibilidad durante 2027, mientras continúa avanzando en campañas técnicas y estudios asociados a infraestructura y desarrollo futuro del activo.
El avance ocurre en un contexto donde Atacama también continúa fortaleciendo otros proyectos mineros estratégicos vinculados a cobre y minerales críticos, en línea con el creciente dinamismo que mantiene la región en exploración y desarrollo extractivo.
Tiernan Gold avanza estudio de prefactibilidad del proyecto Volcán
En paralelo, la canadiense Tiernan Gold comunicó avances en el proyecto Volcán, también emplazado dentro de la franja de Maricunga y considerado uno de los mayores proyectos auríferos en desarrollo dentro de la zona.
La empresa informó la contratación de Ausenco para desarrollar el estudio de prefactibilidad del proyecto y de Deswik para el diseño y optimización minera del futuro rajo.
Además, durante febrero fueron instaladas estaciones meteorológicas y sistemas de monitoreo de calidad del aire y polvo, tras obtener autorizaciones de Conaf. Paralelamente, Tiernan Gold contrató a Gestión Ambiental Consultores (GAC) para apoyar la futura tramitación ambiental mediante un Estudio de Impacto Ambiental (EIA).
Según antecedentes entregados por la compañía, Volcán posee actualmente recursos medidos e indicados estimados en 9,8 millones de onzas de oro, consolidándose como uno de los activos auríferos más relevantes en etapa de desarrollo dentro del país.
La aceleración de estudios técnicos y ambientales en Maricunga refleja además una tendencia más amplia de crecimiento en proyectos de exploración minera en Chile. De acuerdo con cifras de Cochilco, Atacama concentra actualmente cerca del 44% del presupuesto nacional destinado a exploración minera, manteniéndose como la principal región del país en inversión exploratoria.
Lobo Marte de Kinross refuerza el atractivo aurífero de Maricunga
El escenario también se ha visto fortalecido por el respaldo político al proyecto Lobo Marte, desarrollado por Kinross Chile y considerado uno de los proyectos auríferos más relevantes actualmente en evaluación ambiental dentro del país.
La iniciativa contempla una inversión total cercana a US$3.000 millones y operaciones ubicadas entre las comunas de Copiapó y Tierra Amarilla, a unos 4.200 metros sobre el nivel del mar.
El proyecto considera una vida útil estimada de 21 años:
3,5 años de construcción.
16 años de operación.
2 años destinados al cierre.
Lobo Marte forma parte de una nueva generación de proyectos auríferos que buscan aprovechar la creciente demanda global por activos refugio y minerales estratégicos en un contexto de alta incertidumbre geopolítica y financiera internacional.
En paralelo, Chile continúa ampliando su cartera minera más allá del cobre, con avances en exploración de litio, oro, plata, cobalto y otros minerales estratégicos. En esa línea, también han surgido nuevas iniciativas ligadas a economía circular y recuperación de minerales críticos, como los proyectos orientados a recuperar litio desde residuos mineros, tendencia que está captando creciente atención en la industria global.
Atacama lidera exploración minera en Chile
Las cifras oficiales refuerzan el creciente atractivo de la región. Según Cochilco, durante 2024 se declararon 99 proyectos de exploración minera en Atacama, mientras que durante 2025 la cifra aumentó a 104 iniciativas.
La cartera exploratoria incluye no solo proyectos auríferos y cupríferos, sino también iniciativas relacionadas con plata, litio, molibdeno, fosfatos, cobalto y rutilo, consolidando a Atacama como uno de los principales centros de desarrollo minero de América Latina.
El crecimiento del interés aurífero ocurre además en un escenario internacional donde el oro continúa fortaleciéndose como activo estratégico frente a la volatilidad económica global, tensiones geopolíticas y cambios en las cadenas internacionales de suministro de minerales críticos.