
La sociedad entre Codelco y SQM inició la tramitación ambiental de Salar Futuro, proyecto clave para extender la producción de litio en Antofagasta entre 2031 y 2060, con nuevas tecnologías, menor uso de agua continental e infraestructura eléctrica asociada.
Nova Andino Litio SpA ingresó al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental el Estudio de Impacto Ambiental del proyecto “Continuidad Operacional y Desarrollo Minero Futuro en el Salar de Atacama”, conocido como Salar Futuro, una iniciativa estimada en US$3.000 millones que busca asegurar la continuidad de la explotación de litio en la Región de Antofagasta hasta 2060.
El proyecto marca el primer gran examen regulatorio de largo plazo para la alianza entre Codelco y SQM en el Salar de Atacama. La sociedad, formalizada a fines de 2025 bajo el nombre de Nova Andino Litio, reúne la experiencia operativa de SQM con la participación mayoritaria estatal comprometida en el acuerdo con Codelco.
La iniciativa fue ingresada como Estudio de Impacto Ambiental, lo que abre una evaluación extensa sobre sus efectos productivos, hídricos, territoriales, energéticos y comunitarios. Según los antecedentes públicos del proyecto Salar Futuro, el objetivo es dar continuidad operacional en el Salar de Atacama más allá de 2030, incorporando procesos tecnológicos para producir más litio con menor extracción de salmuera y sin uso de agua continental.
Un proyecto para el ciclo 2031-2060
Salar Futuro apunta a modificar y extender la actual operación minera en el Salar de Atacama, cuya autorización ambiental vigente llega hasta 2030. La nueva fase considera continuidad operacional desde 2031 hasta 2060, con una etapa de cierre posterior.
El dato central es la escala: US$3.000 millones de inversión proyectada para sostener la producción de litio en el salar más relevante de Chile durante tres décadas adicionales.
Para la industria, el ingreso del EIA no representa aún una aprobación ni una decisión final de inversión, pero sí el inicio formal del proceso que definirá la viabilidad ambiental de la siguiente etapa productiva.
La iniciativa considera obras en la comuna de San Pedro de Atacama, con infraestructura asociada también en sectores vinculados al abastecimiento eléctrico en la Región de Antofagasta. Entre sus componentes figuran nuevas instalaciones de procesamiento, caminos, tuberías, sistemas de transporte de salmuera, infraestructura eléctrica y plantas orientadas a mejorar la recuperación de litio.
Tecnología, salmuera y agua continental
Uno de los puntos más relevantes del EIA será la transformación del modelo productivo. Salar Futuro propone avanzar hacia un sistema integrado que combine tecnologías de procesamiento y recuperación de litio, incluyendo extracción directa de litio, separación por membranas, evaporación forzada, nanofiltración y ósmosis inversa.
La promesa técnica del proyecto es reducir gradualmente la presión sobre recursos hídricos continentales. De acuerdo con la información pública difundida por la alianza Codelco-SQM, Salar Futuro busca operar sin uso de agua continental, reemplazándola por agua recuperada desde los propios procesos productivos.
Este punto será observado de cerca por comunidades, servicios públicos y actores técnicos, debido a la sensibilidad ambiental del Salar de Atacama. La cuenca concentra operaciones de litio de escala mundial, ecosistemas frágiles, actividades tradicionales y territorios de comunidades atacameñas, por lo que el desempeño hídrico e hidrogeológico será uno de los ejes de la evaluación.
Producción y continuidad del negocio del litio
El proyecto es estratégico para mantener la posición de Chile en el mercado global del litio. El Salar de Atacama es el principal polo productor del país y uno de los activos más relevantes del mundo para carbonato e hidróxido de litio, insumos clave para baterías, electromovilidad y almacenamiento energético.
En su acuerdo público, Codelco y SQM han planteado que la sociedad conjunta proyecta operar en el Salar de Atacama hasta 2060. La propia estructura del negocio distingue una primera etapa hasta 2030 y una segunda etapa entre 2031 y 2060, periodo que depende de la obtención de permisos ambientales y sectoriales.
La continuidad después de 2030 es el corazón económico de Salar Futuro.
Sin una nueva autorización ambiental, la operación no podría sostener el plan de largo plazo comprometido por la asociación público-privada. Por eso, el expediente no solo será evaluado como un proyecto industrial, sino como una pieza central de la política chilena para capturar valor en minerales críticos.
Las cifras principales del proyecto
Infraestructura para una operación de mayor escala
Salar Futuro contempla una reorganización productiva que no se limita a nuevas plantas. La iniciativa considera infraestructura de soporte para conectar sectores operacionales, transportar salmuera y agua de proceso, ampliar instalaciones, reforzar la capacidad eléctrica y habilitar áreas asociadas al nuevo esquema tecnológico.
El componente eléctrico también será relevante, porque una mayor intensidad tecnológica suele implicar mayores requerimientos de energía. En este caso, el proyecto considera abastecimiento mediante infraestructura de transmisión y subestaciones asociadas, un factor clave para viabilizar procesos como membranas, extracción directa, evaporación forzada y tratamiento de soluciones.
La disponibilidad de energía renovable, la estabilidad del suministro y la capacidad de conexión serán variables industriales importantes. En la minería del litio, el desafío ya no está solo en extraer salmuera, sino en procesarla con mayor eficiencia, menor huella hídrica y trazabilidad ambiental suficiente para clientes internacionales cada vez más exigentes.
Comunidades y evaluación ambiental
El ingreso vía EIA implica participación ciudadana y revisión de impactos ambientales por parte de servicios públicos. Además, el acuerdo Codelco-SQM ha señalado que el proceso deberá considerar Consulta Indígena respecto de impactos susceptibles de afectar directamente a pueblos indígenas.
Ese será uno de los aspectos más sensibles de la tramitación. El borde este del Salar de Atacama reúne comunidades con actividades tradicionales, usos territoriales, patrimonio cultural y preocupaciones históricas por el comportamiento hidrológico de la cuenca.
La evaluación de Salar Futuro probablemente se concentrará en tres frentes: agua, salmuera y territorio.
La autoridad deberá revisar si las medidas de monitoreo, reinyección, reducción de extracción, control operacional y relacionamiento comunitario son suficientes para compatibilizar continuidad productiva con protección ambiental y social.
Por qué importa para la minería chilena
El avance de Salar Futuro ocurre en un momento en que Chile busca defender su posición frente a Australia, Argentina y nuevos desarrollos de litio en Norteamérica, África y China. Aunque el país mantiene ventajas geológicas y experiencia operacional, enfrenta mayor presión por permisos, estándares ambientales, relación con comunidades y competencia tecnológica.
Para Codelco, el proyecto es la puerta de entrada real a una escala relevante en litio. Para SQM, es la continuidad de su principal base productiva más allá de 2030. Para el Estado, es una prueba concreta de la Estrategia Nacional del Litio: mayor participación pública, continuidad de inversión privada, generación de renta fiscal y exigencias ambientales más altas.
El próximo hito será la admisibilidad y revisión técnica del EIA en el SEIA. Desde ahí comenzará una tramitación que puede extenderse por años y que será observada por inversionistas, comunidades, proveedores, reguladores y competidores globales.












