El gobierno de Estados Unidos analiza nuevas alternativas militares para aumentar la presión sobre Irán, en un momento en que siguen abiertas las gestiones indirectas para intentar frenar la guerra. Entre las opciones reportadas aparecen acciones sobre islas estratégicas ligadas al control del estrecho de Ormuz y a las exportaciones petroleras iraníes.
Cuatro alternativas sobre la mesa en Washington
El medio Axios informó este jueves, citando a funcionarios y fuentes con conocimiento de los planes, que el Pentágono prepara cuatro posibles operaciones militares entre las que Donald Trump podría optar. Según esa publicación, las opciones consideradas son invadir o bloquear la isla de Kharg, principal centro de exportación de crudo de Irán; intervenir en Larak, una isla vinculada al control iraní sobre el estrecho de Ormuz; tomar Abu Musa y dos islas menores cercanas a la entrada occidental del estrecho; o bien bloquear e incautar buques que transportan petróleo iraní en el sector oriental de Ormuz.
La misma publicación señaló que esas alternativas se estudian como parte de una posible escalada que, además de bombardeos masivos, podría contemplar participación de fuerzas terrestres. Hasta ahora, Trump no habría adoptado una decisión definitiva sobre intensificar la ofensiva, aunque la opción no estaría descartada.
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Diplomacia indirecta y ultimátum de Trump
En paralelo, Reuters reportó que Pakistán actúa como canal entre Washington y Teherán en los contactos indirectos para intentar cerrar el conflicto. La agencia indicó que Estados Unidos trasladó una propuesta de 15 puntos, mientras que Irán la considera desequilibrada y sostiene que todavía existe espacio para la diplomacia si la postura estadounidense cambia.
El ministro de Exteriores de Pakistán, Ishaq Dar, también confirmó que su país está facilitando esos contactos y que Turquía y Egipto participan en el esfuerzo diplomático, de acuerdo con lo comunicado por la cancillería paquistaní.
Trump, por su parte, volvió a elevar el tono este jueves en Truth Social, donde advirtió a los negociadores iraníes que deben “ponerse serios pronto” y afirmó que, de lo contrario, “no habrá vuelta atrás”. Del lado iraní, la respuesta pública ha sido mantener reparos a la propuesta estadounidense y sostener sus propias condiciones para avanzar.