El precio del petróleo volvió a escalar y reactivó las alertas en los mercados internacionales, en un contexto donde la incertidumbre geopolítica sigue dominando las expectativas de suministro. El crudo Brent superó los US$110 por barril, mientras el WTI se acercó a los US$97, reflejando un repunte sostenido pese a señales diplomáticas entre Estados Unidos e Irán. La decisión del presidente Donald Trump de conceder una prórroga de 10 días para avanzar en la apertura del estratégico Estrecho de Ormuz no logró disipar las dudas del mercado, que continúa evaluando el riesgo de interrupciones en uno de los corredores energéticos más importantes del mundo.
El Brent subió 1,93% hasta los US$110,1 por barril, mientras que el WTI avanzó 2,13% hasta US$96,49. Este movimiento se produce tras semanas marcadas por ataques a infraestructura energética en Medio Oriente y temores crecientes sobre la capacidad de respuesta del sistema global ante nuevas disrupciones. Aunque desde Washington se ha insistido en que las conversaciones con Teherán “van muy bien”, la ausencia de confirmaciones oficiales por parte de Irán mantiene la cautela entre inversionistas y analistas.
Un mercado resiliente que comienza a mostrar fragilidad
Durante los últimos días, el flujo parcial de petróleo a través del Estrecho de Ormuz —incluido el paso de 10 petroleros autorizado por Irán— ha sido interpretado como una señal de distensión. Sin embargo, los expertos advierten que el equilibrio actual es precario. Desde Rystad Energy sostienen que el mercado ha absorbido la disrupción gracias a factores temporales como inventarios acumulados, crudo en tránsito y reservas estratégicas, pero ese margen se está agotando.
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Según la analista Paola Rodríguez-Masiu, el sistema ha pasado de un estado “amortiguado” a uno “frágil”, tras semanas de pérdidas sostenidas de suministro. La consultora estima que cerca de 17,8 millones de barriles diarios que transitan por Ormuz han sido afectados, acumulando pérdidas globales cercanas a los 500 millones de barriles.
Prima geopolítica y proyecciones al alza
El componente geopolítico ha vuelto a instalarse con fuerza en la formación de precios. Desde Goldman Sachs estiman que el valor actual del Brent incorpora una prima de riesgo de entre US$15 y US$20 por barril. En paralelo, Fitch Ratings proyecta que el crudo podría escalar hasta los US$130 durante el segundo trimestre si el conflicto se prolonga o se intensifica.
Este escenario ha devuelto la volatilidad a los mercados financieros globales, donde los activos de riesgo intentan estabilizarse tras una de las peores jornadas bursátiles desde el inicio del conflicto. Aun así, la percepción predominante es que el petróleo seguirá siendo altamente sensible a cualquier señal proveniente de Medio Oriente.
Impacto potencial y señales de alerta
El comportamiento reciente del mercado evidencia que, pese a ciertos gestos diplomáticos, la amenaza sobre el suministro energético mundial sigue latente. El Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca de una quinta parte del petróleo global, continúa siendo el principal foco de atención.
Analistas coinciden en que el actual repunte responde más a la persistencia del riesgo que a una mejora estructural del balance oferta-demanda. En ese contexto, cualquier interrupción adicional —o incluso retrasos en la normalización del tránsito marítimo— podría provocar nuevos saltos en los precios, con efectos directos en inflación, costos energéticos y estabilidad económica global.
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