Prospección minera en Atacama y un nuevo avance exploratorio en la cordillera chilena marcaron el ingreso a evaluación ambiental de un proyecto orientado a delimitar un sistema tipo pórfido de cobre y oro en el sector Valeriano, ubicado en plena alta cordillera de la Región de Atacama. La iniciativa contempla una inversión estimada de US$140 millones y considera la ejecución de 77 sondajes mediante perforación diamantina distribuidos en 65 plataformas de exploración, en una zona ubicada sobre los 4.200 metros de altitud.
El programa busca profundizar la caracterización geológica del sistema mineralizado y reducir la incertidumbre técnica respecto del potencial económico del yacimiento. Este tipo de campañas resulta clave para avanzar posteriormente hacia estudios de prefactibilidad y eventuales etapas de desarrollo minero, especialmente en proyectos vinculados a cobre y oro en sectores cordilleranos de alta complejidad geográfica.
La iniciativa tendrá una vida útil proyectada de seis años, organizada en temporadas operacionales de aproximadamente diez meses cada una, ajustadas a las condiciones climáticas extremas de alta montaña. Durante ese período se desarrollarán labores de perforación, análisis geológico, muestreo y actividades logísticas necesarias para consolidar información técnica sobre la continuidad y geometría del depósito mineral.
Proyecto apunta a delimitar sistema tipo pórfido de cobre y oro
El foco principal de la campaña es delimitar un sistema geológico tipo pórfido, modelo que concentra algunos de los mayores depósitos de cobre del mundo y que constituye uno de los objetivos más relevantes de la exploración minera en la cordillera de los Andes.
Este tipo de exploraciones requiere programas extensivos de sondajes para determinar leyes minerales, extensión del cuerpo mineralizado y continuidad geológica. La información obtenida permite construir modelos técnicos que sirven como base para futuras evaluaciones económicas y estudios de ingeniería.
El sector Valeriano ya cuenta con antecedentes previos de exploración, por lo que el nuevo programa apunta a complementar y consolidar la información disponible. La compañía espera avanzar hacia una comprensión más precisa del sistema mineralizado y definir áreas prioritarias para futuras etapas de desarrollo.
Desde el punto de vista operacional, el acceso al proyecto se realizará mediante la ruta C-495 y un camino privado de aproximadamente 54 kilómetros, complementado por una red de huellas existentes y proyectadas que supera los 46 kilómetros de extensión.
Proyecto considera intervención de más de 105 hectáreas
La iniciativa contempla una intervención total de 105,15 hectáreas, aunque parte importante del área ya presenta intervenciones previas asociadas a actividades exploratorias históricas. Según los antecedentes ingresados al sistema ambiental, esto permitiría reducir parcialmente la necesidad de nuevas obras en terreno.
Las plataformas de perforación y caminos asociados fueron diseñados considerando las condiciones topográficas de la zona, caracterizada por pendientes pronunciadas, quebradas y escenarios climáticos extremos propios de la alta cordillera atacameña.
Durante los periodos de mayor actividad, el proyecto podría requerir hasta 300 trabajadores, incluyendo personal ligado a perforación, geología, transporte, operación de campamentos y soporte logístico. También se contempla la habilitación de infraestructura de apoyo, como testigotecas, áreas de almacenamiento y sistemas de transporte interno.
Evaluación ambiental deberá considerar glaciares y recursos hídricos
El proyecto se emplaza en la subcuenca del río Tránsito, territorio que presenta variables ambientales sensibles vinculadas a biodiversidad de alta montaña, presencia de glaciares, recursos hídricos y patrimonio arqueológico.
La evaluación ambiental deberá analizar potenciales impactos sobre estos componentes, además de considerar riesgos naturales asociados a la geografía cordillerana y efectos derivados del cambio climático. En zonas de alta montaña, factores como disponibilidad hídrica, estabilidad de terreno y conservación de ecosistemas son elementos prioritarios dentro de los procesos de evaluación técnica y ambiental.
El ingreso de esta iniciativa refuerza el dinamismo exploratorio que mantiene la Región de Atacama, una de las principales zonas mineras de Chile y foco permanente de inversión en cobre y metales preciosos, en un contexto internacional marcado por la creciente demanda de minerales estratégicos para la transición energética.