Proyecto El Abra ya tiene definido el hito que marcará el inicio de su tramitación ambiental: Freeport-McMoRan prevé ingresar en marzo de 2026 el Estudio de Impacto Ambiental (EIA) para la iniciativa de Continuidad Operacional en la Región de Antofagasta, con la que busca extender la vida útil y elevar la escala productiva del yacimiento. El detalle de inversión, producción y obras consideradas quedó sintetizado en esta revisión del proyecto y sus principales cifras publicada hoy.
Marzo de 2026: el ingreso del EIA que formaliza el calendario ante la autoridad
La fecha de marzo de 2026 para presentar el EIA se explicitó en una audiencia registrada en la plataforma de la Ley del Lobby, asociada a una reunión sostenida el 26 de diciembre de 2025 con el Servicio de Evaluación Ambiental. En el registro se indica como objetivo la “Presentación del EIA del Proyecto Continuidad Operacional El Abra, el cual sería ingresado en marzo del 2026 en la Dirección Regional de Antofagasta”, dejando establecido el mes de inicio del trámite.
Inversión y alcance: el marco que se ha difundido del proyecto
El plan de continuidad ha sido presentado públicamente como una iniciativa de gran escala, con una inversión estimada de US$ 7.500 millones y una extensión de 40 años de vida útil adicional, según lo expuesto en una instancia sectorial difundida por APRIMIN. En paralelo, los parámetros operacionales y el salto productivo proyectado —incluida la meta de pasar desde un nivel cercano a 100 mil toneladas a 350 mil toneladas de cobre fino— forman parte del desglose publicado en la síntesis de obras, cronograma y capacidad esperada que acompaña el anuncio del ingreso al SEIA.
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De acuerdo con el calendario descrito en la información difundida por la compañía y recogida en la actualización del proyecto, el plan considera:
- Trabajo de evaluación ambiental y participación ciudadana durante 2026 y 2027.
- Eventual aprobación durante 2028.
- Inicio de construcción en 2029.
- Entrada en operación de la expansión alrededor de 2033.
- Dotación estimada de 2.300 trabajadores en la fase de operación.
En ese mismo marco, el country manager de Freeport-McMoRan Chile, Mario Larenas, señaló que el ingreso del EIA será un hito para “seguir operando por décadas”, según la declaración reproducida en la nota de contexto del proyecto.
Obras principales: rajo, chancado, concentradora, relaves y energía
La cartera de obras asociada a la continuidad operacional considera infraestructura minera e industrial de gran escala. Entre los componentes descritos se incluyen, según el detalle publicado en la descripción de infraestructura y tecnología prevista:
- Ampliación del rajo y nuevos botaderos de estéril.
- Dos chancadores primarios y correas transportadoras, con mención a sistemas con generación propia de energía.
- Planta concentradora con tecnología HPGR (molinos de rodillos de alta presión).
- Depósito de relaves espesados, con objetivo de reciclar hasta 70% del agua del proceso.
- Obras eléctricas: subestaciones y cerca de 70 km de líneas de transmisión.
Agua industrial: desaladora y acueducto de 150 km
Uno de los ejes del diseño es el abastecimiento hídrico mediante agua de mar. El proyecto contempla una planta desaladora con capacidad de 1.975 litros por segundo de agua industrial y un acueducto de 150 kilómetros para conectar la desalación con la futura concentradora, además de la infraestructura eléctrica asociada, según el desglose de agua desalada, transporte y soporte energético. Para el contexto de evaluación de este tipo de iniciativas, el SEA cuenta con una guía específica sobre cómo describir proyectos de desalación en el sistema, revisada en la guía para plantas desalinizadoras en el SEIA.
Contexto regulatorio: criterios para evaluar impactos acumulativos en el SEIA
El ingreso mediante EIA se produce en un escenario donde el SEA ha reforzado documentos metodológicos para la evaluación de proyectos, incluyendo criterios sobre impactos acumulativos y sinérgicos. Ese marco está descrito en el documento técnico del SEA sobre impactos acumulativos, relevante para iniciativas de gran escala que interactúan con otros proyectos y resoluciones vigentes en sus áreas de influencia.
Producción de cobre: la referencia de Cochilco para la próxima década
En el horizonte productivo del país, Cochilco ha proyectado un peak de 6,06 millones de toneladas en 2033, asociado a la materialización de proyectos de reposición de capacidad y a la entrada en operación de nuevos desarrollos, según su informe y nota oficial sobre la proyección de producción de cobre 2025–2034. En ese marco, proyectos como El Abra quedan instalados en el grupo de iniciativas que se observan por su potencial de impacto en la oferta futura, en la medida en que avancen sus hitos regulatorios y de construcción.

