Industria Minera

Renovables superan al petróleo y al gas en el crecimiento del suministro energético mundial

Las fuentes renovables aportaron 3,3 exajulios adicionales al suministro global, por encima del petróleo y el gas natural, en una señal de cambio para la demanda eléctrica, la inversión industrial y la competitividad energética.

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Las energías renovables lideraron por primera vez el crecimiento del suministro energético mundial, con un aporte adicional de 3,3 exajulios y un avance anual de 10%. El dato marca un cambio relevante en la estructura de expansión energética global, al superar el incremento registrado por el petróleo, que sumó 2,5 exajulios con un alza de 1,3%, y por el gas natural, que agregó 2,4 exajulios con un crecimiento de 1,6%.

El resultado no implica que los combustibles fósiles hayan perdido peso dominante en la matriz energética global, pero sí confirma que la nueva capacidad energética se está inclinando con mayor fuerza hacia tecnologías limpias. Para sectores intensivos en energía, como la minería, esta tendencia tiene una lectura directa: el acceso a electricidad competitiva, trazable y con menor huella de carbono será cada vez más relevante en costos operacionales, permisos, financiamiento y acuerdos comerciales.

Un cambio en la expansión energética global

El avance renovable refleja una combinación de factores: mayor despliegue solar y eólico, reducción de costos tecnológicos, electrificación de la demanda, presión regulatoria y necesidad de seguridad energética. La expansión ya no responde solo a objetivos climáticos, sino también a criterios económicos y estratégicos.

La electricidad gana peso en el consumo final de energía, empujada por industrias, transporte, centros de datos, electromovilidad y procesos productivos que buscan reemplazar combustibles por soluciones eléctricas. En ese escenario, las renovables se han convertido en una pieza central para atender nueva demanda sin elevar en la misma proporción el consumo de combustibles fósiles.

Para la minería, el fenómeno es especialmente relevante. La industria enfrenta operaciones más profundas, minerales de menor ley, mayores necesidades de bombeo, procesamiento y desalación, además de exigencias crecientes en reducción de emisiones. Todo eso eleva el consumo eléctrico y obliga a asegurar contratos de suministro de largo plazo, con precios estables y menor exposición a la volatilidad de combustibles.

Las cifras detrás del avance

El dato central es claro: las renovables agregaron 3,3 exajulios al suministro mundial, con un crecimiento de 10%. Ese aumento superó al petróleo, que aportó 2,5 exajulios adicionales, y al gas natural, que sumó 2,4 exajulios.

La comparación es significativa porque mide el crecimiento efectivo del suministro energético, no solo la participación instalada o la capacidad anunciada. En otras palabras, las renovables no solo están sumando proyectos: están aportando energía real al sistema global en una magnitud superior a las principales fuentes fósiles durante el período analizado.

El petróleo y el gas continúan siendo componentes centrales del sistema energético, especialmente en transporte, petroquímica, generación térmica, calefacción e industria pesada. Sin embargo, sus tasas de crecimiento fueron considerablemente menores: 1,3% en el caso del petróleo y 1,6% en el gas natural, frente al 10% de las renovables.

Esa diferencia muestra que la transición energética avanza más por adición de nueva oferta limpia que por sustitución acelerada de combustibles fósiles. El mundo sigue consumiendo más energía, pero una parte creciente del nuevo suministro proviene de tecnologías renovables.

Impacto para minería, costos y permisos

En minería, la energía es uno de los factores estructurales de competitividad. La operación de plantas concentradoras, sistemas de chancado, molienda, transporte, bombeo de agua, impulsión desde plantas desaladoras y campamentos depende de suministro continuo y predecible. En yacimientos de cobre, litio, hierro, oro y otros minerales críticos, el costo eléctrico puede incidir directamente en márgenes, decisiones de inversión y vida útil de los activos.

La mayor disponibilidad global de energía renovable abre espacio para contratos de suministro más limpios, pero también plantea desafíos. La generación solar y eólica requiere redes robustas, almacenamiento, respaldo, transmisión y gestión de variabilidad. Para operaciones mineras ubicadas lejos de los centros de consumo, la infraestructura eléctrica sigue siendo tan importante como la generación.

Chile conoce bien esa tensión. El país ha desarrollado una fuerte base renovable, especialmente solar en el norte, cerca de grandes polos mineros. Sin embargo, las restricciones de transmisión, los vertimientos de energía y la necesidad de almacenamiento muestran que la transición no depende solo de instalar más capacidad. Requiere redes, permisos, inversión y coordinación entre demanda industrial y oferta eléctrica.

Para las mineras, el avance renovable también se conecta con financiamiento. Bancos, inversionistas y clientes industriales observan con mayor detalle la intensidad de carbono de los productos mineros. Un concentrado o cátodo producido con electricidad renovable puede tener mejores condiciones comerciales en cadenas de suministro que buscan reducir emisiones indirectas.

La presión de la electrificación

El crecimiento renovable ocurre en paralelo con una demanda eléctrica más exigente. La expansión de centros de datos, inteligencia artificial, electromovilidad, climatización y automatización industrial está presionando los sistemas eléctricos. En minería, la automatización, los equipos autónomos, la electrificación de flotas y las plantas desaladoras también empujan esa demanda.

El punto crítico es que la transición energética necesita más minerales, pero producir esos minerales también demanda más energía. Cobre, litio, níquel, tierras raras, grafito, cobalto y otros insumos son indispensables para redes, baterías, motores, paneles solares y turbinas eólicas. La minería queda en el centro de una paradoja: debe aumentar producción para habilitar la transición, pero al mismo tiempo reducir su propia huella ambiental.

Por eso, el liderazgo de las renovables en el crecimiento del suministro energético mundial no es un dato aislado para el sector. Es una señal sobre hacia dónde se moverán las exigencias de mercado, los contratos de energía, la infraestructura y los permisos de nuevos proyectos.

Qué observará la industria

El principal punto a seguir será si este crecimiento renovable logra sostenerse con redes suficientes y almacenamiento a escala. La generación limpia crece rápido, pero la seguridad de suministro sigue dependiendo de sistemas capaces de responder durante la noche, en periodos de baja generación eólica o frente a aumentos bruscos de demanda.

También será clave observar el rol del gas natural. Aunque crece menos que las renovables, sigue siendo una fuente de respaldo relevante para muchos sistemas eléctricos. Su papel en la transición dependerá de costos, seguridad energética, disponibilidad de infraestructura y políticas de reducción de emisiones.

Para países mineros, la señal es concreta: la competitividad energética ya no se medirá solo por precio. También pesarán la estabilidad del suministro, la capacidad de transmisión, la trazabilidad renovable, la disponibilidad de almacenamiento y la velocidad para aprobar infraestructura crítica.

El crecimiento de 3,3 exajulios de las renovables confirma que la transición energética ya está modificando la expansión del suministro mundial. Para la minería, el mensaje es directo: la próxima etapa de competitividad no dependerá únicamente de reservas, leyes minerales o capacidad de planta, sino también de quién pueda producir con energía limpia, segura y económicamente sostenible.