El cierre de la mina de diamantes Diavik en Canadá marca el fin de la actividad de Rio Tinto en el sector de las piedras preciosas. La compañía, conocida como el segundo mayor productor mundial, concluye más de cinco décadas en este segmento para enfocarse en otras materias primas clave como hierro, cobre, aluminio y litio.
Diavik: el adiós a una mina emblemática
Rio Tinto Group anunció oficialmente que la mina de diamantes Diavik, ubicada en los Territorios del Noroeste de Canadá, ha finalizado su producción. Según el comunicado emitido por la compañía, las piedras extraídas serán cortadas y pulidas antes de ser subastadas. Esta decisión forma parte de una estrategia empresarial que prioriza otros sectores como el de los metales y la energía.
Diavik, considerada una maravilla de la ingeniería, se encuentra bajo un lago congelado, lo que requirió la construcción de muros sumamente resistentes para contener el agua. Entre los hallazgos más notables en esta mina se encuentra una piedra amarilla de 552,74 quilates, la más grande jamás extraída de este yacimiento. Con el cierre de Diavik, la empresa concluye su presencia en la minería de diamantes.
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- Producción finalizada en Diavik, bajo condiciones extremas.
- Foco empresarial en hierro, cobre, aluminio y litio.
- Retiro progresivo de negocios de titanio y bórax.
Impacto y desafíos en la industria del diamante
El negocio de diamantes de Rio Tinto había enfrentado dificultades crecientes en los últimos años, registrando una pérdida de $79 millones en 2025. Estas pérdidas reflejan la sobreoferta del mercado, así como el impacto de las piedras sintéticas que compiten con los diamantes naturales. Cabe destacar que también cerró la mina Argyle en 2020, yacimiento icónico en Australia que producía diamantes rosados de alta demanda.
Además, actores clave del sector, como De Beers, también han detectado desafíos similares. Recientemente, esta última tomó medidas drásticas como reducir su club exclusivo de compradores de diamantes, evidenciando un mercado en transformación. A pesar de estas adversidades, Sophie Bergeron, directora general de Rio Tinto Iron & Titanium and Diamonds, destacó la dedicación y esfuerzo necesarios para superar los retos únicos que implicó operar en un entorno remoto y desafiante como el de Diavik.
“Hace cuarenta años, muy pocos creían en la existencia de diamantes en Canadá,” señaló Bergeron. “Llegar a este hito requirió visión, coraje y determinación para superar desafíos significativos en uno de los ecosistemas más prístinos y remotos del mundo.”