
La autorización permite elevar la extracción en Aurora desde 25 hasta 75 toneladas diarias, mientras la compañía avanza en la recuperación de Escondida y proyecta reactivar El Limón durante agosto.
Soma Gold recibió la aprobación para triplicar la capacidad productiva autorizada de la mina Aurora, ubicada en el departamento de Antioquia, Colombia, como parte de una estrategia destinada a incorporar nuevas fuentes de mineral al complejo aurífero El Bagre durante el segundo semestre de 2026.
La Agencia Nacional de Minería de Colombia aprobó el nuevo Programa de Trabajos y Obras —PTO— de Aurora el 17 de julio, elevando el límite de producción desde 25 hasta 75 toneladas por día. La autorización entró en vigencia de manera inmediata y permitirá aumentar gradualmente la extracción desde la operación subterránea.
En una primera etapa, Soma espera llevar la producción de Aurora a un rango de entre 30 y 40 toneladas diarias durante las próximas semanas, con una ley media estimada cercana a 4,5 gramos de oro por tonelada. El avance hacia el máximo autorizado dependerá de la optimización del método de explotación y de la respuesta operacional de la mina.
El permiso se suma a los trabajos que la minera canadiense desarrolla en Escondida y El Limón, dos activos que deberían ampliar la alimentación de mineral hacia las plantas de procesamiento controladas por la compañía en Antioquia.
Tres minas para reforzar la alimentación de El Bagre
El plan de Soma considera incorporar entre 100 y 120 toneladas diarias adicionales provenientes de Aurora, Escondida y El Limón. Ese volumen se agregaría a las 400 a 450 toneladas por día que actualmente entrega la mina Cordero, principal fuente de alimentación del molino El Bagre.
La combinación de las cuatro operaciones permitiría acercar el flujo total de mineral a un rango aproximado de entre 500 y 570 toneladas diarias, aunque el ritmo efectivo dependerá del escalamiento de cada mina, de las condiciones geotécnicas y de la disponibilidad de frentes de trabajo.
Soma opera dos plantas de procesamiento emplazadas a menos de 25 kilómetros entre sí. En conjunto, las instalaciones cuentan con una capacidad actual de molienda de 675 toneladas por día y permisos que permitirían, bajo futuras expansiones, alcanzar hasta 1.400 toneladas diarias.
El molino El Bagre trabaja actualmente en torno a 450 toneladas por día. La recuperación progresiva de las minas secundarias busca reducir la dependencia de Cordero, entregar mayor flexibilidad al sistema y aprovechar la infraestructura de procesamiento disponible.
Para una productora aurífera de escala intermedia, contar con diversas fuentes de mineral puede facilitar la continuidad operacional, reducir la exposición a interrupciones en una sola faena y mejorar la planificación de mezclas según leyes, dureza y condiciones metalúrgicas.
El Limón prepara su retorno a producción
En la mina El Limón, los trabajos de recuperación alcanzaron el nivel 5 después de completar el desagüe de las labores subterráneas. También concluyeron las reparaciones de la salida secundaria de emergencia, una condición necesaria para avanzar hacia la reanudación segura de las actividades productivas.
La compañía contrató a un operador minero para ejecutar las faenas y proyecta iniciar la producción durante agosto de 2026.
El reinicio de El Limón representa uno de los componentes centrales del programa de crecimiento de Soma, debido a que la operación cuenta con infraestructura existente y cercanía respecto de las plantas de procesamiento. Esto reduce la necesidad de construir instalaciones completamente nuevas y concentra las inversiones en rehabilitación, desarrollo subterráneo, transporte y preparación de frentes.
El retorno de la mina también puede ampliar la base de actividad para contratistas, transporte de mineral, mantenimiento y servicios técnicos en la zona de influencia del complejo.
No obstante, el aumento de producción será gradual. La recuperación de minas subterráneas exige verificar accesos, ventilación, fortificación, bombeo, rutas de evacuación y estabilidad de las labores antes de alcanzar tasas sostenidas de extracción.
Escondida enfrenta condiciones geotécnicas
Los trabajos también continúan en la mina Escondida, donde Soma está mejorando el camino de acceso y las condiciones en torno a los portales. Las intervenciones apuntan a fortalecer la logística de transporte y establecer una base operativa capaz de sostener un mayor volumen de producción.
La extensión del pique hacia el nivel 170 debería completarse hacia fines de julio. Una vez alcanzada esa cota, la empresa podrá abrir nuevos desarrollos y preparar frentes adicionales de extracción.
El avance productivo, sin embargo, ha sido más lento de lo previsto debido a condiciones deficientes de terreno en el frente actual. La presencia de una zona fracturada obliga a instalar sostenimiento adicional antes de continuar con normalidad.
Este tipo de contingencia es habitual en minería subterránea y puede afectar temporalmente los ciclos de perforación, tronadura, carguío y transporte. La prioridad operacional se concentra en atravesar el sector inestable y recuperar condiciones que permitan desarrollar nuevas galerías.
Soma mantiene como objetivo elevar Escondida a 20 toneladas por día hacia el cierre del tercer trimestre y alcanzar posteriormente la capacidad permitida de 40 toneladas diarias.
Perforación busca definir continuidad mineralizada
En paralelo con la rehabilitación minera, la compañía ejecuta un programa de perforación diamantina de nueve sondajes en Escondida.
El tercer pozo se encuentra en desarrollo, mientras los trabajos ya completados interceptaron la estructura vetiforme a la profundidad esperada. La intersección mantiene continuidad con la veta actualmente explotada, localizada unos 25 metros al sureste del objetivo perforado.
Las muestras de los primeros sondajes fueron enviadas a laboratorio en Medellín y los resultados analíticos permanecen pendientes.
La campaña deberá entregar información sobre la geometría, continuidad y ley de la mineralización en profundidad. Estos antecedentes serán relevantes para programar desarrollos subterráneos, estimar futuros volúmenes de extracción y decidir si la mina puede sostener aumentos adicionales más allá de su fase inicial.
La exploración cercana a infraestructura existente presenta ventajas frente a campañas en áreas completamente nuevas. Si los resultados confirman continuidad mineralizada, parte de los nuevos sectores podría incorporarse mediante extensiones de galerías, piques o niveles ya conectados con la operación.
Capacidad instalada y desafío de ejecución
Soma controla más de 430 kilómetros cuadrados de concesiones minerales a lo largo de la falla Otu, uno de los principales corredores auríferos de Antioquia. Su estrategia combina producción desde minas subterráneas, incorporación de mineral de operaciones formalizadas y exploración regional.
La aprobación para ampliar Aurora resuelve una de las restricciones regulatorias que limitaban el aporte de esa mina. El desafío ahora será convertir el permiso en producción efectiva y coordinar simultáneamente el reinicio de El Limón, el desarrollo de Escondida y la continuidad de Cordero.
El cumplimiento de los objetivos del segundo semestre dependerá de la velocidad con que Aurora pueda escalar hacia 30 o 40 toneladas diarias, del inicio de El Limón durante agosto y de la capacidad de Escondida para superar el sector de roca fracturada.
Para la industria aurífera colombiana, el avance refleja una tendencia hacia el aprovechamiento de depósitos satélite conectados con plantas existentes. Este modelo permite incrementar producción mediante expansiones graduales, aunque exige disciplina operacional, control geotécnico y coordinación de múltiples fuentes de mineral.
Los próximos resultados de perforación en Escondida y el comportamiento productivo de Aurora serán los principales indicadores para evaluar si Soma logra transformar su capacidad autorizada y su infraestructura disponible en un aumento sostenido de la producción de oro durante la segunda mitad de 2026.