Taca Taca: el megaproyecto de US$5.250 millones con el que Argentina aspira a producir más de 300 mil toneladas de cobre al año

Taca Taca se perfila como uno de los proyectos mineros más ambiciosos de América Latina y una pieza clave en la estrategia de Argentina para convertirse en un actor relevante del mercado global del cobre. Mientras el presidente argentino Javier Milei participaba en Chile del cambio de mando presidencial, en su país se confirmaba un avance decisivo para esta iniciativa ubicada en la provincia de Salta, a apenas 55 kilómetros de la frontera chilena.

El proyecto, desarrollado por la minera canadiense First Quantum Minerals, contempla una inversión estimada de US$5.250 millones y ya solicitó acogerse al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un nuevo marco legal impulsado por el gobierno argentino que busca atraer capital a sectores estratégicos como minería, energía e infraestructura.

De concretarse, Taca Taca produciría cerca de 300 mil toneladas de cobre anuales, niveles comparables a operaciones emblemáticas de Chile como El Teniente o Los Pelambres, posicionándolo inmediatamente entre las mayores minas cupríferas de Sudamérica.

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Una mina de gran escala en la frontera andina

El diseño del proyecto contempla una mina a cielo abierto con una planta de procesamiento inicial capaz de tratar 40 millones de toneladas de mineral por año, con la posibilidad de ampliarse en 50% a partir del quinto año de operación.

Según los estudios técnicos del proyecto, la producción promedio durante la primera década alcanzaría aproximadamente 291 mil toneladas de cobre por año, con un peak de 323 mil toneladas en ese mismo período. Estas cifras lo sitúan entre los desarrollos cupríferos más relevantes que actualmente se encuentran en etapa de desarrollo en la región.

Además de su escala, uno de los aspectos distintivos del proyecto es su modelo logístico binacional, ya que parte importante de su infraestructura energética y de transporte se conectará con Chile.

El plan contempla la construcción de:

  • Una línea de transmisión eléctrica de 122,5 km para conectar la mina con el sistema energético regional que enlaza Argentina con el norte de Chile.
  • Una estación de conmutación vinculada a una línea existente de 345 kV.
  • Un ramal ferroviario de 5 kilómetros que conectará el proyecto con la línea férrea entre Salta y el puerto de Mejillones.

La lógica detrás de esta decisión es geográfica y económica. Mientras el puerto argentino más cercano se encuentra a casi 2.000 kilómetros, la salida al Pacífico desde Mejillones está a menos de 700 kilómetros, lo que reduce considerablemente los costos logísticos para exportar concentrado de cobre hacia Asia.

Argentina busca entrar a las “ligas mayores” del cobre

La producción proyectada de Taca Taca permitiría a Argentina dar un salto significativo en la industria del cobre. Actualmente el país produce cerca de 150 mil toneladas anuales, principalmente como subproducto de operaciones polimetálicas.

Si Taca Taca y otros proyectos en desarrollo avanzan —entre ellos Vicuña District o El Pachón— el país podría alcanzar una producción cercana a 1,5 millones de toneladas anuales, lo que lo posicionaría entre los diez mayores productores de cobre del mundo.

Analistas del sector señalan que el proyecto destaca además por su competitividad económica. Con un cash cost estimado de US$1,26 por libra, se ubicaría entre los desarrollos cupríferos de menor costo en etapa de desarrollo a nivel global.

Este renovado impulso inversor responde a dos factores principales:

  • El alto potencial geológico del cinturón andino argentino, históricamente poco explotado.
  • Las reformas proinversión impulsadas por el gobierno de Milei, que buscan mejorar la estabilidad jurídica y tributaria para grandes proyectos.

Las oportunidades que abre para Chile

La cercanía geográfica de muchos proyectos argentinos con la frontera chilena abre oportunidades relevantes para la industria nacional. En el caso de Taca Taca, la utilización de puertos del norte chileno podría fortalecer el rol logístico del país en la exportación de minerales hacia Asia.

Entre los beneficios potenciales para Chile destacan:

  • Mayor uso de infraestructura portuaria en el norte del país.
  • Incremento del transporte ferroviario y logístico entre ambos países.
  • Expansión del mercado de servicios para proveedores mineros chilenos, que cuentan con una cadena de suministro más desarrollada.

A medida que Argentina avanza en el desarrollo de su cartera cuprífera, el eje minero de los Andes centrales podría transformarse en un nuevo polo binacional de producción de cobre, donde la infraestructura chilena y el potencial geológico argentino se complementen para abastecer la creciente demanda global por metales para la transición energética.

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