La tensión en el Medio Oriente ha escalado rápidamente tras la declaración del presidente Donald Trump, en la que amenazó con destruir la infraestructura energética de Irán si el estrecho de Ormuz no se reabre en las próximas 48 horas. Esta amenaza ha puesto el foco sobre las posibles represalias que Irán podría ejercer sobre infraestructura clave en la región.
Declaraciones de Irán frente a las amenazas de Trump
El comando operacional militar de Irán declaró, a través de la agencia de noticias Tasnim, que si su sector energético es atacado, tomarían represalias contra la infraestructura energética, tecnológica y de desalación perteneciente a Estados Unidos y sus aliados en la región. Según el comunicado iraní: «Si la infraestructura de combustible y energía de Irán es atacada por el enemigo, toda la infraestructura energética, tecnológica y de desalación perteneciente a Estados Unidos y el régimen en la región será objetivo».
Esta contundente advertencia sigue al anuncio realizado por Trump en su red social Truth Social, en el que afirmó que ordenaría «golpear y obliterar» las plantas de energía iraníes comenzando por la más grande, si el estrecho de Ormuz no es reabierto prontamente. La escalada de esta retórica se da justo después de que el mandatario estadounidense señalara que estaba considerando «reducir» la operación militar en la zona y que la responsabilidad de vigilar la seguridad del estrecho debería recaer en los países que dependen del transporte marítimo a través de dicho corredor.
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Posibles impactos sobre la energía y la región
Las implicaciones de un ataque dirigido al sector eléctrico y energético de Irán podrían resonar en toda la región del Golfo. Según datos recopilados por Bloomberg, Irán cuenta con 98 plantas de energía de gas natural operativas. Entre ellas, las principales instalaciones incluyen la planta de ciclo combinado Damavand, ubicada al sureste de Teherán; la planta Ramin, al norte de Ahvaz; y la instalación de Kerman en Chatroud. Además, la amenaza de golpear la infraestructura nuclear podría referirse al ataque en la planta nuclear de Bushehr.
Sin embargo, a pesar de lo alarmante de este escenario, los analistas destacan que atacar exclusivamente el sector de generación eléctrica de Irán no tendría un impacto inmediato en el suministro global de energía. Aun así, la situación en el estrecho de Ormuz, un paso clave para la exportación global de petróleo y gas, sigue siendo un punto neurálgico con implicancias que afectan directamente a los mercados energéticos internacionales.
- El estrecho de Ormuz es clave para la seguridad energética global.
- Irán podría extender ataques a infraestructura clave en el Medio Oriente.
- Expertos analizan las repercusiones limitadas en suministro energético mundial.
- Las tensiones geopolíticas afectan la estabilidad de mercados internacionales.