La administración de Donald Trump está presionando a Cuba para que Miguel Díaz-Canel deje la presidencia como parte de las conversaciones entre Washington y La Habana, según reportó The New York Times y replicaron agencias internacionales al citar a personas involucradas en los contactos entre ambos gobiernos. De acuerdo con esa versión, la exigencia no ha sido presentada como un ultimátum formal, sino como una medida que, a juicio de funcionarios estadounidenses, podría facilitar nuevos acuerdos.
La condición que Estados Unidos instaló en la negociación
Según las fuentes citadas por The New York Times, la Casa Blanca busca la salida de Díaz-Canel, aunque por ahora no está exigiendo el desmantelamiento completo del sistema político cubano ni medidas directas contra la familia Castro. La fórmula planteada por Washington apunta a remover al actual mandatario como un paso que abriría espacio para cambios económicos de mayor alcance dentro de la isla.
Esa evaluación parte de la idea, sostenida por funcionarios del gobierno de Trump, de que Díaz-Canel representa una línea dura que podría bloquear reformas estructurales en medio de la crisis económica y energética que atraviesa Cuba. Reuters informó además que el propio presidente cubano confirmó recientemente que existen conversaciones entre ambos países para abordar diferencias bilaterales.
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Trump endureció públicamente su discurso el 16 de marzo de 2026. Ese día afirmó que tendría “el honor de tomar Cuba” y sugirió que Estados Unidos puede actuar con amplio margen sobre la isla. También señaló que las conversaciones siguen abiertas, pero advirtió que antes su administración está concentrada en Irán.
En declaraciones difundidas por Reuters, Trump sostuvo además que Cuba quiere llegar a un entendimiento con Washington y deslizó que su gobierno está dispuesto a actuar si ese proceso no prospera. Sus dichos se produjeron mientras la isla enfrenta un nuevo deterioro de su sistema eléctrico y una aguda escasez de combustible.
El contexto: sanciones, petróleo y crisis energética
La presión política de Washington se da después de nuevas medidas anunciadas por Trump contra La Habana. El 29 de enero de 2026, la Casa Blanca emitió una orden ejecutiva y una hoja informativa en las que declaró una emergencia nacional respecto de Cuba y endureció las acciones contra el gobierno de la isla, al que acusa de amenazar la seguridad y la política exterior de Estados Unidos.
En paralelo, Reuters reportó que el bloqueo sobre el suministro de crudo ha agravado la crisis cubana, al punto de dejar a la isla durante meses sin importaciones regulares de combustible. Ese escenario ha profundizado los apagones, la escasez de productos básicos y la presión interna sobre el gobierno de Díaz-Canel.
Cuba confirma contactos, pero exige respeto a su soberanía
Desde La Habana, Miguel Díaz-Canel reconoció que existen negociaciones con Estados Unidos y afirmó que estas buscan resolver diferencias mediante el diálogo. Al mismo tiempo, remarcó que cualquier entendimiento debe darse con respeto mutuo y sin injerencia sobre la soberanía cubana.
El nuevo punto de fricción, por tanto, no es solo económico. La exigencia de Washington de apartar a Díaz-Canel eleva el costo político de una eventual negociación y tensiona aún más una relación ya marcada por sanciones, crisis energética y amenazas explícitas de la Casa Blanca sobre el futuro del gobierno cubano.