Las bolsas globales retrocedieron este jueves y el petróleo Brent volvió a acercarse a la zona de US$110 por barril, en una jornada marcada por un nuevo endurecimiento del tono de Donald Trump frente a Irán y por la pérdida de impulso en las apuestas por una salida diplomática. En el mercado internacional, el Brent subió US$4,77 hasta US$106,99, mientras el crudo estadounidense avanzó a US$93,64, según informó Reuters.
El cambio de ánimo se produjo después de que Trump advirtiera que Irán debe “ponerse serio” respecto de un acuerdo para terminar con casi cuatro semanas de conflicto, en un contexto donde Teherán negó que existan conversaciones formales para desactivar la guerra. Con ese telón de fondo, los inversionistas volvieron a descontar un escenario de conflicto más prolongado, mayor presión sobre la energía y menos espacio para recortes de tasas.
El rebote del crudo vuelve a golpear a la renta variable
La presión vino desde varios frentes al mismo tiempo. El repunte del petróleo reactivó el temor a un nuevo shock inflacionario, empujó al alza los rendimientos de la deuda y fortaleció al dólar como refugio. En paralelo, los mercados accionarios corrigieron ante la falta de señales claras de distensión.
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Reuters reportó que el Nasdaq cayó más de 2% y quedó en trayectoria de confirmar una corrección, mientras el S&P 500 también cedía con fuerza y las acciones energéticas destacaban como de las pocas ganadoras del día. En Europa, el STOXX 600 bajó, y en Asia hubo retrocesos en plazas como Hong Kong, Corea del Sur y Japón.
En Chile, ese mismo giro de percepción ya se había hecho visible más temprano, con el IPSA bajo presión y el Brent nuevamente en ascenso, en una jornada donde el mercado volvió a leer el conflicto como un factor directo para los precios de la energía y los activos de riesgo, según mostró esta cobertura de la apertura del mercado chileno.
Ormuz sigue siendo el centro del riesgo energético
La reacción del mercado no se explica solo por las declaraciones de la Casa Blanca. El trasfondo sigue siendo el Estrecho de Ormuz, ruta crítica para el comercio global de crudo y gas natural licuado. Reuters indicó que el paso continúa efectivamente cerrado, una señal que mantiene viva la preocupación por interrupciones en el suministro energético.
Ese riesgo ya venía siendo advertido en los últimos días. En este escenario, la crisis en la zona volvió a poner a Ormuz como el principal termómetro geopolítico del petróleo, tal como se revisó en este análisis sobre la tensión global y el alza del crudo por la crisis en el estrecho.
La presión sobre el mercado energético también se da después de que la Agencia Internacional de Energía advirtiera una fuerte caída de flujos en marzo por la guerra y el colapso operativo del corredor marítimo, un cuadro que quedó detallado en esta nota sobre la caída de 8 millones de barriles diarios estimada para marzo.
Mercado vuelve a castigar la falta de señales concretas
La sesión dejó una señal clara: el alivio que había aparecido a comienzos de semana por la posibilidad de un canal de negociación volvió a deshacerse. El mercado pasó otra vez de una lectura de desescalada a una de alta incertidumbre, con el petróleo como principal variable de transmisión hacia acciones, bonos y monedas.
Con el Brent otra vez en máximos recientes, las tasas largas al alza y los activos de riesgo retrocediendo, la referencia inmediata del mercado dejó de ser la expectativa de acuerdo y volvió a concentrarse en la posibilidad de que el conflicto se prolongue y siga afectando el flujo energético global.
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