Uruguay construirá puerto de US$150 millones para dar a Paraguay acceso directo al mar

El Ministerio de Ambiente de Uruguay ha otorgado la Autorización Ambiental Previa (AAP) a la empresa Woil S.A., perteneciente al grupo paraguayo Zapag, para la construcción de un puerto multipropósito en el departamento de Soriano, cerca de Nueva Palmira, sobre el río Uruguay. Con una inversión estimada de US$150 millones, este proyecto busca proporcionar a Paraguay un acceso directo al mar, reduciendo costos logísticos y potenciando sus exportaciones.

Detalles del proyecto portuario en Soriano

El puerto multipropósito estará diseñado para el acopio y transferencia de productos como celulosa y combustibles renovables. Se prevé que la terminal movilice hasta 1,8 millones de toneladas de pasta de papel y 900.000 metros cúbicos de biocombustibles anualmente, destinados a mercados en Estados Unidos y Europa.

La infraestructura incluirá muelles adaptados tanto para barcazas fluviales como para buques oceánicos, además de depósitos terrestres que optimizarán la logística exportadora de la región. La ubicación estratégica del puerto, cerca de Nueva Palmira, uno de los principales enclaves portuarios del Cono Sur, refuerza su valor geográfico y su potencial para mejorar la competitividad regional.

Contexto histórico del acceso marítimo de Paraguay

Paraguay es uno de los dos países sudamericanos sin salida directa al mar, junto con Bolivia. A diferencia de Bolivia, que perdió su acceso al océano Pacífico tras la Guerra del Pacífico en el siglo XIX, Paraguay nunca ha tenido costas marítimas. Desde su independencia en 1811, el país ha dependido de sus ríos, principalmente el Paraguay y el Paraná, para conectar con el océano Atlántico a través de territorios de Argentina y Brasil.

Esta situación ha representado desafíos logísticos y económicos para Paraguay, encareciendo sus exportaciones y limitando su competitividad en los mercados internacionales. La construcción del puerto en Soriano se presenta como una solución estratégica para mitigar estas limitaciones históricas y fortalecer la soberanía del comercio exterior paraguayo.

Reacciones y declaraciones de actores clave

El presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, ha sido un defensor ferviente de este proyecto desde 2015. En un conversatorio en Santa Rita, expresó: «No me voy a morir sin ver realmente que Paraguay tenga una salida; yo soy un convencido de que tenemos que avanzar en eso». Por su parte, el presidente paraguayo, Santiago Peña, ha respaldado la iniciativa, destacando que «la integración productiva entre socios de la zona constituye un mensaje demasiado importante para el desarrollo industrial del Cono Sur».

El embajador paraguayo en Uruguay, Juan Manuel Brunetti, también ha enfatizado la importancia de este acuerdo, señalando que «Paraguay tenga un puerto en tierras uruguayas puede garantizar la soberanía de nuestro comercio exterior».

Impacto en la integración regional y beneficios para Bolivia

Además de beneficiar a Paraguay, la construcción del puerto en Soriano podría ofrecer a Bolivia una ruta alternativa hacia el océano Atlántico, reduciendo su dependencia de los puertos chilenos. La integración logística mediante la hidrovía Paraguay-Paraná conectará también con el territorio brasileño, potenciando el intercambio comercial dentro del Cono Sur y fortaleciendo la red de transporte regional.

Uruguay se afianza como centro neurálgico para el tránsito de carga gracias a su estabilidad y calado profundo natural. Expertos señalan que esta obra no solo mejora la competitividad paraguaya, sino que redefine el mapa logístico del Mercosur, estableciendo el circuito fluvial como el motor principal para los negocios en Sudamérica.

Proyecciones y próximos pasos

La construcción del puerto está programada para iniciar en la primera mitad de 2026, tras obtener el permiso ambiental correspondiente. Se estima que las obras demandarán entre 18 y 24 meses, con una fase de prueba hacia finales de 2027 y la operatividad total en 2028, siempre que el flujo de capital y las normativas vigentes mantengan su curso habitual.

Este desarrollo de infraestructura demanda un periodo de ejecución continua que oscila entre los 18 y 24 meses. Las previsiones técnicas sitúan la fase de prueba hacia el cierre de 2027, siempre que el flujo de capital y las normativas vigentes mantengan su curso habitual. Los responsables del calendario aseguran que «la operatividad total llegará en 2028», siempre que el entorno evite obstáculos financieros o regulatorios de última hora. Esta meta cronológica depende de la fluidez en las labores iniciales y la ausencia de contratiempos externos. La planificación busca asegurar un nodo eficiente que fortalezca la red de suministro regional mediante una estrategia de despliegue progresivo.

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