Industria Minera

Vortex identifica nuevas zonas para exploración de cobre en proyecto Illapel tras levantamiento geofísico

Vortex Metals avanza en su proyecto Illapel tras un levantamiento geofísico que identifica nuevas áreas de exploración de cobre en la Región de Coquimbo.

Vortex identifica nuevas zonas para exploración de cobre en proyecto Illapel tras levantamiento geofísico
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La compañía completó un levantamiento aerogeofísico de 180 km² y cerca de 2.000 kilómetros lineales en la Región de Coquimbo. La interpretación inicial vincula zonas de baja respuesta magnética con mineralización conocida y abre nuevas áreas para definir objetivos de perforación.

Vortex Metals completó la interpretación preliminar de una nueva campaña geofísica aérea en su proyecto de cobre y plata Illapel, ubicado en la provincia de Choapa, Región de Coquimbo, avanzando en la definición de blancos que podrían ser sometidos a exploración detallada y nuevas perforaciones.

El trabajo cubrió 180 km² del área de concesiones, con aproximadamente 2.000 kilómetros lineales de levantamiento en helicóptero y líneas espaciadas cada 100 metros. La campaña combinó magnetometría, VLF y espectrometría gamma para obtener información sobre litología, alteración y estructuras potencialmente relacionadas con mineralización de cobre.

La interpretación todavía se encuentra en una etapa inicial. Sin embargo, los primeros resultados muestran que sectores donde ya se conoce mineralización coinciden con áreas de baja intensidad magnética. El conjunto de datos también permite seguir estructuras favorables bajo zonas cubiertas, un elemento relevante para ampliar la exploración fuera de las manifestaciones minerales reconocidas en superficie.

Un levantamiento de escala distrital

La campaña representa un cambio de escala para la exploración de Illapel. El levantamiento fue ejecutado por New-Sense Geophysics y abarcó prácticamente la totalidad del área de interés de Vortex, con una altura nominal de vuelo cercana a 60 metros y líneas de control separadas por 1.000 metros.

El objetivo es integrar estos datos con antecedentes de perforación, mapeo, geoquímica y geofísica de pozo para reducir la incertidumbre antes de seleccionar nuevos blancos.

Illapel corresponde a un proyecto brownfield de cobre situado en el cinturón metalogénico costero de Chile central. La propiedad considera tres concesiones que totalizan aproximadamente 6.000 hectáreas y se encuentra en un distrito donde aparecen sistemas tipo manto y ocurrencias asociadas a hierro, cobre y oro. Vortex mantiene una opción para adquirir hasta un 80% de participación en el proyecto.

La exploración se concentra particularmente en la continuidad de estructuras mineralizadas próximas a la mina Río 27, localizada dentro del área de concesiones.

Río 27 marca la referencia para los nuevos blancos

Los trabajos ejecutados anteriormente permitieron reconocer sulfuros de cobre en perforaciones desarrolladas al norte de Río 27. Tres sondajes completados en esa zona atravesaron alteración hidrotermal y mineralización con presencia de pirita, calcopirita, calcosina y bornita.

Uno de ellos, DVM-08, intersectó un intervalo angosto de mineralización de cobre de alta ley. Estudios geofísicos posteriores detectaron además una zona de baja resistividad relacionada con el intervalo portador de sulfuros y seis objetivos conductivos adicionales en sus inmediaciones.

Estos antecedentes son relevantes para interpretar el nuevo levantamiento aéreo. La coincidencia entre mineralización previamente reconocida y determinadas respuestas geofísicas permite buscar señales similares en sectores sin perforaciones.

El objetivo inmediato no es todavía calcular recursos minerales, sino reducir el área de búsqueda y jerarquizar zonas para trabajos terrestres más detallados, incluyendo eventualmente geofísica IP y sondajes.

El potencial más allá de los mantos

La exploración de Illapel no está restringida exclusivamente a mineralización estratoligada tipo manto.

Las perforaciones anteriores también registraron asociaciones geológicas interpretadas como compatibles con sistemas IOCG —óxidos de hierro, cobre y oro— dentro de secuencias volcánicas y sedimentarias. La existencia de estas características amplía el número de modelos geológicos que deberán ser evaluados a medida que avance la interpretación geofísica.

La cercanía con otros depósitos del cinturón costero refuerza el interés exploratorio del sector, aunque la presencia de mineralización o recursos en propiedades cercanas no permite extrapolar automáticamente dimensiones, leyes o continuidad hacia Illapel.

Ese punto es especialmente relevante en la actual fase del proyecto: los resultados geofísicos corresponden a herramientas indirectas de exploración y requieren comprobación mediante trabajos en terreno y perforaciones.

Próxima etapa: convertir anomalías en blancos de perforación

El desafío técnico ahora será cruzar la nueva información magnética, electromagnética y radiométrica con la cartografía existente y los resultados de perforación.

Vortex ya había identificado previamente ocho sectores de interés utilizando información geológica, geoquímica y geofísica. El levantamiento de 2026 entrega una cobertura mucho más continua del distrito y podría modificar la jerarquía de esos objetivos o generar otros nuevos.

Para la exploración minera, la utilidad de una campaña de este tipo reside precisamente en disminuir la cantidad de perforaciones necesarias para probar grandes superficies. Las estructuras favorables pueden ser seguidas lateralmente incluso cuando quedan ocultas bajo cobertura superficial, permitiendo concentrar los sondajes en zonas donde convergen varias evidencias geológicas.

El proyecto además cuenta con acceso a infraestructura vial y eléctrica en una zona de baja elevación relativa frente a operaciones cordilleranas, condiciones que pueden facilitar campañas durante distintas épocas del año.

Coquimbo suma actividad exploratoria por cobre

El avance de Illapel se produce en un escenario donde la exploración por cobre continúa desplazándose hacia distritos conocidos que todavía presentan espacios poco evaluados en profundidad o bajo cobertura.

En el caso de Vortex, la nueva geofísica todavía no representa un descubrimiento ni permite establecer recursos minerales adicionales. Su relevancia está en entregar una lectura estructural prácticamente continua de las concesiones y conectar anomalías regionales con la información obtenida previamente en Río 27.

La siguiente señal concreta para medir el avance del proyecto será la selección definitiva de blancos y su posterior comprobación mediante perforaciones. Será esa etapa la que determine si las anomalías identificadas en los 180 km² levantados corresponden efectivamente a nuevas extensiones mineralizadas capaces de aumentar la escala del sistema de cobre y plata reconocido en Illapel.