América Latina se posiciona como una región clave en el panorama mundial de las tierras raras, destacando avances en países como Brasil, Chile y Argentina. Estos recursos, esenciales para múltiples tecnologías, representan tanto una oportunidad como un desafío medioambiental y económico para la región.
Brasil lidera con reservas significativas y nuevos proyectos
En el estado brasileño de Goiás, la localidad de Minaçu se ha convertido en un punto estratégico para la extracción de tierras raras. Las reservas de la región, junto con las características de sus arcillas iónicas, hacen que la extracción sea menos costosa y con menor impacto ambiental que en otros tipos de yacimientos. En este contexto, proyectos como Pela Ema, operado por la multinacional Serra Verde, han marcado un hito al ser el primero fuera de Asia en producir elementos para imanes en tecnologías renovables y vehículos eléctricos.
El crecimiento del sector en Brasil ha sido respaldado por importantes financiamientos, como el préstamo de 565 millones de dólares otorgado por el US International Development Finance Corporation. Además, más de 56 nuevos proyectos están en evaluación en el país, con un fondo destinado de 45.800 millones de reales brasileños para su desarrollo. Sin embargo, aún queda un largo camino para igualar a China, que domina tanto la producción como el procesamiento de tierras raras. Según el Servicio Geológico de los Estados Unidos, en 2024 Brasil produjo tan solo 20 toneladas de tierras raras, una cantidad mínima frente a las 270.000 toneladas de China en el mismo periodo.
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Oportunidades para Chile y Argentina
Chile y Argentina también están avanzando en esta industria estratégica. En Chile, el proyecto Penco Module liderado por Aclara Resources y CAP busca desarrollar minerales clave como disprosio y terbio mediante un proceso de lixiviación con prácticas sostenibles, incluyendo el reciclaje de agua y la ausencia de relaves. Por su parte, en Argentina han sido identificados 19 yacimientos potenciales, en donde la empresa Litica Resources lleva a cabo estudios de impacto ambiental para futuras extracciones.
Ambos países están en la mira de potencias internacionales. La Unión Europea ha firmado acuerdos con Argentina y Chile abordando materias primas críticas, mientras que Estados Unidos promueve su liderazgo en minerales estratégicos organizando reuniones con más de 50 países. Este interés global resalta la creciente relevancia de América Latina en el mercado de tierras raras.
Retos ambientales y económicos
La minería de tierras raras está asociada a desafíos significativos. Además del gran consumo de energía, los métodos tradicionales de extracción conllevan riesgos ambientales importantes, como la contaminación de aguas subterráneas y la liberación de sustancias tóxicas y radioactivas. En Brasil, se están explorando alternativas como la lixiviación in situ y técnicas electrokinéticas para minimizar impactos, aunque estas también presentan limitaciones y riesgos.
En un ámbito más amplio, el debate sobre la industrialización local versus la exportación de materia prima continúa siendo central. Líderes del sector, como el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, subrayan la importancia de impulsar cadenas de valor internas para evitar una relación desigual con las economías más industrializadas. En palabras del experto Constantine Karayannopoulos, es crucial que la región no repita errores de otros países exportadores que no supieron capturar el valor agregado.
El futuro de la industria en América Latina
El auge de las tierras raras en América Latina aún está en fases iniciales, lo que ofrece una ventana de oportunidad para establecer regulaciones ambientales estrictas, potenciar la transparencia y garantizar la consulta con comunidades locales. Además, los gobiernos de la región tienen la posibilidad de fomentar la inversión en el procesamiento local, un elemento clave para generar beneficios sostenibles a largo plazo.
A medida que la demanda mundial de tierras raras crece, impulsada por la transición energética y las tensiones geopolíticas, América Latina se enfrenta a la decisión de cómo posicionarse en esta industria estratégica. La manera en que equilibren desarrollo y sostenibilidad será determinante para su rol en el mercado global.
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