El Niño podría llegar antes y afectar intensamente a Chile en 2026

El fenómeno climatológico El Niño podría desarrollarse antes de lo estimado, según el más reciente reporte de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA). Con una probabilidad significativa de que emerja a mediados de 2026, se advierte que este evento podría alcanzar un nivel de intensidad histórica.

Un fenómeno con potencial global

El Niño es un evento natural que ocurre en el océano Pacífico, caracterizado por un aumento de más de 2 grados Celsius en la temperatura del agua por encima del promedio. Este calentamiento trae consigo alteraciones significativas en los patrones meteorológicos globales, incluyendo cambios en los vientos y en la circulación atmosférica.

Estos cambios pueden ocasionar fenómenos climáticos extremos, tales como sequías severas e intensas inundaciones, dependiendo de las regiones afectadas. Este comportamiento es parte de un sistema más amplio, la Oscilación del Sur El Niño (ENSO). En contraste, su fase opuesta, conocida como La Niña, se caracteriza por temperaturas más bajas en las aguas tropicales y efectos climatológicos inversos.

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  • En Chile, El Niño suele incrementar la frecuencia de lluvias intensas.
  • También puede generar temperaturas extremas.

El pronóstico de la NOAA para 2026

Según el último informe divulgado por la NOAA, actualmente el planeta atraviesa la fase de La Niña, pero se prevé una transición a condiciones climáticas neutrales entre mayo y julio de 2026, con una probabilidad del 55%. Posteriormente, el desarrollo de El Niño tiene un 62% de posibilidades de ocurrir entre junio y agosto del mismo año.

El informe también señala que este fenómeno podría extenderse al menos hasta finales de 2026, desafiando las previsiones iniciales que colocaban su inicio mucho más avanzado en el año. Este escenario reviste importancia no solo por su amenaza climática, sino también por sus posibles repercusiones en sectores estratégicos como la minería y la agricultura, especialmente en países como Chile.

Este fenómeno será seguido con atención por la comunidad científica y sectores económicos, dada su capacidad para influir desde las precipitaciones locales hasta los mercados internacionales de energía y alimentos.

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