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TMC abre un nuevo frente para la minería submarina al solicitar permiso a EE.UU. bajo reglas actualizadas de NOAA

Minerales críticos y regulación. La minería en aguas profundas dio un paso inédito hacia su eventual fase comercial luego de que The Metals Company (TMC)…

TMC abre un nuevo frente para la minería submarina al solicitar permiso a EE.UU. bajo reglas actualizadas de NOAA
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Minerales críticos y regulación. La minería en aguas profundas dio un paso inédito hacia su eventual fase comercial luego de que The Metals Company (TMC) solicitara formalmente a Estados Unidos la autorización para explotar el lecho marino en aguas internacionales, amparándose en un proceso de permisos recientemente modernizado por la National Oceanic and Atmospheric Administration (NOAA). La decisión reaviva el debate ambiental y regulatorio en torno a una industria que podría redefinir el abastecimiento de minerales críticos para la transición energética.

La solicitud convierte a TMC en la primera compañía de minería submarina en activar este mecanismo ante la autoridad estadounidense, marcando un hito en un sector que durante décadas ha permanecido en la etapa exploratoria. De prosperar el trámite, el paso desde la exploración hacia la explotación comercial podría acelerarse, con implicancias geopolíticas y ambientales de alcance global.

Un proceso de permisos más corto y “consolidado”

El movimiento de TMC se apoya en cambios regulatorios introducidos por NOAA, dependiente del Departamento de Comercio de EE.UU., que anunció la consolidación de los procesos de licenciamiento y permisos en una sola revisión. El objetivo es reducir plazos y otorgar mayor certeza a los solicitantes, manteniendo el marco legal del Deep Seabed Hard Mineral Resources Act (DSHMRA), norma que faculta a NOAA para autorizar operaciones estadounidenses más allá de la jurisdicción nacional.

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La actualización quedó formalizada en una regla final publicada en el Federal Register el 21 de enero de 2026, modernizando un esquema que había sido cuestionado por su lentitud y complejidad. Para TMC, este ajuste abre una ventana regulatoria clave en un momento en que la demanda por minerales estratégicos crece con fuerza.

Zona Clarion-Clipperton: el objetivo en el Pacífico

Bajo las nuevas directrices, la compañía reactivó una solicitud previamente presentada para operar en la Zona Clarion-Clipperton, una vasta área del Pacífico ubicada entre Hawái y México. Según la empresa, dos de las áreas de interés contendrían cerca de 800 millones de toneladas métricas de nódulos polimetálicos, ricos en níquel, cobre, cobalto y manganeso, insumos considerados esenciales para baterías, vehículos eléctricos y otras tecnologías de electrificación.

El CEO de TMC, Gerard Barron, indicó que la empresa espera obtener el permiso antes de fines de 2026, un horizonte temporal que el mercado interpreta como ambicioso pero posible bajo el nuevo esquema regulatorio.

Anclaje comercial y reacción del mercado

Junto con el avance regulatorio, TMC informó que Glencore acordó comprar los metales que eventualmente se extraigan del fondo marino, reforzando la viabilidad comercial del proyecto. La noticia fue leída por inversionistas como un posible catalizador hacia la etapa productiva, generando movimientos relevantes en la acción de la compañía tras el anuncio.

Este respaldo comercial es clave en un negocio intensivo en capital y con riesgos tecnológicos y regulatorios aún en evaluación.

Debate ambiental y gobernanza global pendiente

El impulso estadounidense contrasta con el ritmo más lento de la International Seabed Authority (ISA), organismo respaldado por la ONU que aún negocia estándares globales para la explotación del fondo marino. Mientras defensores de la minería submarina sostienen que podría aliviar presiones sobre la minería terrestre, organizaciones ambientalistas advierten sobre impactos potencialmente irreversibles en ecosistemas del océano profundo.

La solicitud de TMC inaugura una nueva etapa para la minería submarina, apoyada en reglas estadounidenses más ágiles, pero aún rodeada de un intenso debate ambiental y de vacíos en la gobernanza global.