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Antofagasta Minerals eleva 72% sus utilidades antes de impuestos y aporta US$927 millones al Estado en primer semestre

Antofagasta Minerals reporta un notable incremento del 72% en sus utilidades antes de impuestos, alcanzando casi US$2.000 millones, mientras los pagos al Estado superan los US$927 millones.

Antofagasta Minerals eleva 72% sus utilidades antes de impuestos y aporta US$927 millones al Estado en primer semestre
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El grupo minero cerró junio con EBITDA de US$2.840,5 millones y flujo operacional de US$2.772,9 millones, impulsado por mayores precios del cobre y sus subproductos. El desempeño financiero contrastó con una caída de 9% en la producción cuprífera.

Antofagasta plc, matriz de Antofagasta Minerals, cerró el primer semestre de 2026 con utilidades antes de impuestos por US$1.995,8 millones, un incremento de 72% frente al mismo período del año anterior. En paralelo, los pagos de impuestos al Estado chileno alcanzaron US$927 millones, más del doble de los US$421 millones registrados entre enero y junio de 2025.

El resultado refleja el efecto que está teniendo el ciclo de altos precios de los metales sobre las principales productoras de cobre del país, incluso en un semestre donde la compañía enfrentó una menor producción física en sus operaciones. Los ingresos consolidados llegaron a US$4.479 millones, con un crecimiento interanual de 18%, mientras el EBITDA aumentó 27%, hasta US$2.840,5 millones.

La mejora financiera estuvo respaldada principalmente por mayores precios realizados. Durante el semestre, el precio promedio realizado del cobre aumentó 36%, hasta US$6,19 por libra, mientras el oro subió 46%, a US$4.772 por onza, y el molibdeno avanzó 55%, hasta US$32,6 por libra.

Más ingresos pese a una menor producción de cobre

La principal particularidad de los resultados está en la divergencia entre desempeño financiero y producción. Antofagasta Minerals produjo 285.000 toneladas de cobre durante los primeros seis meses de 2026, una disminución de 9% respecto del mismo período de 2025.

La baja estuvo asociada principalmente a menores leyes minerales en Centinela y Los Pelambres, además de una acumulación temporal de inventarios en esta última operación vinculada a trabajos de mantenimiento del mineroducto durante el segundo trimestre.

En otros metales, la producción de oro alcanzó 92.800 onzas, un aumento de 2%, mientras el molibdeno retrocedió 18%, hasta 6.100 toneladas.

El escenario demuestra el peso que han adquirido los precios de los commodities en los resultados de las compañías cupríferas. Una menor cantidad de toneladas vendidas puede ser parcialmente compensada cuando los valores realizados del cobre y los subproductos aumentan con fuerza, mejorando márgenes y generación de caja.

El margen EBITDA de Antofagasta se amplió desde 58,8% a 63,4%, cinco puntos porcentuales más que un año antes. El flujo de caja generado por las operaciones, en tanto, creció 53% y alcanzó US$2.772,9 millones.

Costos netos bajan y programa de competitividad suma US$67 millones

El costo de caja neto se situó en US$1,22 por libra, una reducción de 8% interanual. El comportamiento estuvo favorecido por mayores créditos asociados a oro y molibdeno y por medidas de control operacional, aunque los costos antes de créditos por subproductos aumentaron debido a mayores precios de insumos, menor producción y efectos laborales en Centinela.

El Programa de Competitividad de la compañía generó durante el semestre US$67 millones en ahorros y mejoras de productividad, frente a una meta de US$110 millones para todo 2026. La mayor parte de esos beneficios provino de eficiencias operacionales, mayor rendimiento de instalaciones y gestión de contratos.

El desempeño cobra relevancia en una industria que continúa enfrentando presión sobre costos de energía, combustibles, servicios y suministros. En ese contexto, la combinación entre altos precios del cobre, créditos por subproductos y medidas de productividad permitió contener el efecto de la menor producción.

Impuestos superan los US$920 millones

Uno de los datos de mayor impacto para Chile está en la recaudación fiscal asociada a las operaciones del grupo. Los pagos de impuestos en beneficio del Estado alcanzaron US$927 millones durante el primer semestre, frente a US$421 millones en igual período del año pasado, equivalente a un aumento cercano a 120%.

Dentro de sus resultados financieros, Antofagasta registró un gasto por impuesto a la renta de US$718,6 millones, frente a US$370,1 millones en el primer semestre de 2025. El componente ad valorem del royalty minero llegó adicionalmente a US$18,5 millones, desde US$13,8 millones un año antes.

Las cifras vuelven a mostrar la incidencia directa que tienen el precio del cobre y la rentabilidad de las grandes mineras sobre los ingresos fiscales del país. En períodos de precios altos, el efecto no sólo se refleja en utilidades corporativas, sino también en una mayor base imponible, royalty y otros pagos asociados a la actividad extractiva.

Inversiones continúan en niveles elevados

El buen desempeño financiero ocurre mientras Antofagasta mantiene uno de los ciclos de inversión más intensivos de su historia reciente. El gasto de capital alcanzó US$1.672,1 millones durante el primer semestre, incluyendo US$779,1 millones destinados a iniciativas de crecimiento. La proyección de inversión para todo 2026 se mantiene en US$3.400 millones.

Entre los proyectos centrales está la construcción del segundo concentrador de Minera Centinela y las iniciativas de expansión de Los Pelambres. Ambas inversiones forman parte de la estrategia para elevar en torno a 30% la capacidad productiva del grupo en el mediano plazo, con procesos de puesta en marcha previstos durante 2027.

A ello se suma la inversión cercana a US$900 millones en infraestructura hídrica para Minera Zaldívar, que considera un sistema de conducción y bombeo destinado a abandonar progresivamente el uso de agua continental desde mediados de 2028. El proyecto permitiría respaldar una eventual extensión de la vida útil de la operación hasta 2051.

Los Pelambres obliga a recortar proyección anual

El principal factor de incertidumbre operacional para el segundo semestre está en Minera Los Pelambres. Las condiciones climáticas extremas registradas durante julio en la Región de Coquimbo obligaron a una suspensión preventiva de actividades y posteriormente a una recuperación gradual de las operaciones. Las inspecciones identificaron reparaciones necesarias en plataformas de tuberías y sistemas de manejo de aguas, sin daños materiales en los principales equipos e infraestructura.

Ese episodio llevó a Antofagasta a reducir su estimación de producción de cobre para 2026. El nuevo rango se ubica entre 625.000 y 655.000 toneladas, por debajo de la proyección anterior de 650.000 a 700.000 toneladas.

El desafío para la segunda mitad del año será recuperar ritmo productivo mientras avanzan simultáneamente los grandes proyectos estructurales. La fuerte generación de caja entrega respaldo financiero para ejecutar ese plan, pero el comportamiento de Los Pelambres será determinante para el cumplimiento del nuevo rango de producción.

Para la minería chilena, los resultados de Antofagasta muestran dos caras del actual mercado del cobre: precios elevados capaces de impulsar utilidades, inversiones y recaudación fiscal, pero también operaciones sometidas a menores leyes, eventos climáticos y crecientes exigencias de infraestructura. En ese equilibrio se juega buena parte de la capacidad del sector para transformar las actuales condiciones favorables del mercado en nueva producción durante los próximos años.