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Aranceles de Trump: el “shock” de 15 puntos que puede enfriar la inflación por una vía inesperada

Aranceles de Trump y precios al consumidor suelen presentarse como una ecuación simple: si suben los recargos a las importaciones, los bienes extranjeros se…

Aranceles de Trump: el “shock” de 15 puntos que puede enfriar la inflación por una vía inesperada

Aranceles de Trump y precios al consumidor suelen presentarse como una ecuación simple: si suben los recargos a las importaciones, los bienes extranjeros se encarecen y la inflación debería acelerarse. Esa es la intuición dominante y fue el temor que se instaló cuando la política comercial de Estados Unidos elevó con fuerza las tasas arancelarias en 2025. Sin embargo, el comportamiento de los precios no ha calzado de forma lineal con ese guion, y ahí es donde entra un matiz relevante: el arancel puede ser inflacionario por definición en ciertos bienes, pero a la vez desinflacionario para el conjunto de la economía si el golpe se transmite por actividad y empleo.

La idea “clásica” y por qué no siempre se cumple

El traspaso de un arancel al precio final existe: si una empresa importa un insumo o un bien terminado y enfrenta un recargo, ese costo puede trasladarse parcial o totalmente a consumidores. El problema es que esa lectura mira el efecto “micro” (precio del producto afectado) y no necesariamente el efecto “macro” (demanda agregada, condiciones financieras y mercado laboral).

En los episodios grandes —cuando el aumento de tarifas es rápido y de magnitud relevante— el arancel actúa también como un shock de incertidumbre. Las decisiones de inversión se postergan, las cadenas de suministro se vuelven más frágiles y los hogares ajustan gasto. El resultado puede parecer contraintuitivo: menos presión inflacionaria general, aunque algunos bienes importados sí suban.

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Este debate no es menor para Chile, donde los movimientos de Estados Unidos impactan en commodities y tipo de cambio. El vínculo entre política comercial y cobre ya quedó en evidencia con la discusión por el gravamen al metal rojo —y sus implicancias locales— en notas como “Los aranceles de Trump al cobre: una señal para Chile” y “Trump impone arancel del 50% al cobre y amenaza con 200% a farmacéuticas”.

Lo que dice la Fed de San Francisco cuando mira 150 años hacia atrás

Para salir del debate teórico y observar datos, la Reserva Federal de San Francisco analizó episodios históricos comparables en tamaño y velocidad del alza arancelaria. Su conclusión central: en períodos previos —especialmente antes de la Segunda Guerra Mundial, cuando hubo cambios de tarifas del orden de decenas de puntos en poco tiempo— los aumentos de aranceles se asociaron a más desempleo, menor actividad y menor inflación. No porque los aranceles “bajen” precios, sino porque el freno económico domina el resultado agregado.

Ese hallazgo está resumido en la Economic Letter “What Can History Tell Us About Tariff Shocks?”, que además dimensiona el tamaño del cambio reciente: un aumento de alrededor de 15 puntos en la tasa arancelaria promedio en 2025, descrito como el mayor de la era moderna.

El canal que explica la paradoja: incertidumbre, demanda y empleo

La Fed de San Francisco apunta a un mecanismo específico: el arancel grande no opera solo como impuesto al comercio, sino como señal de entorno más incierto. Ese cambio de clima afecta:

  • Inversión: proyectos que dependían de insumos importados o de exportaciones futuras se recalibran.

  • Consumo: hogares ajustan decisiones en un escenario percibido como más riesgoso.

  • Mercados financieros: la volatilidad y la reacción de precios de activos puede endurecer condiciones financieras.

  • Mercado laboral: con menor demanda, se desacelera la contratación, lo que reduce la presión de costos y salarios en la economía.

En ese marco, las empresas pueden contener alzas de precios no por “altruismo” comercial, sino porque un entorno más débil limita el poder de fijación de precios.

En Chile, este canal se observa con rapidez en el “termómetro” del tipo de cambio y del cobre, especialmente cuando se cruzan datos de inflación de Estados Unidos con expectativas de tasas. Un ejemplo reciente, que conecta tregua comercial, récord del cobre y lectura inflacionaria estadounidense, está en “El cobre marca nuevo récord histórico y el dólar cae en medio de tregua comercial entre Estados Unidos y China”, donde además se reporta un IPC anual de 3% para septiembre en EE.UU. según el contenido citado en esa nota.

El impacto en precios sí existe, pero puede ser acotado al comienzo

Que el efecto macro tienda a enfriar inflación no elimina el hecho de que algunos precios suben. La pregunta relevante pasa a ser magnitud y timing: cuánto se refleja en góndola, en qué rubros y con qué velocidad.

En esa línea, un trabajo académico con microdatos de precios minoristas —con participación de investigadores de Northwestern— cuantificó el traspaso de los aranceles en el corto plazo. El estudio “Tracking the Short-Run Price Impact of US Tariffs” estima que, entre marzo y septiembre de 2025, los precios de bienes importados subieron alrededor de 5,4% respecto de la tendencia previa, mientras que los bienes domésticos aumentaron cerca de 3%. El resultado es consistente con un shock de precios “real” en categorías expuestas, pero no necesariamente con un desanclaje inflacionario generalizado.

Este punto es clave: en una primera etapa, parte del costo puede absorberse vía márgenes, sustitución de proveedores, inventarios o promociones; con el tiempo, si el arancel se vuelve permanente y la actividad se normaliza, aumenta la probabilidad de que el costo termine filtrándose más al consumidor.

Qué mirar desde Chile cuando EE.UU. usa aranceles como instrumento de política

Para minería, energía y negocios, el impacto no se reduce a la inflación estadounidense. Hay tres capas que conviene monitorear de forma operativa:

En paralelo, para el caso específico del cobre, el detalle de qué productos quedan dentro o fuera del alcance de la medida también importa, como se abordó en “Trump excluye cátodos de cobre de aranceles: repercusión en Chile”.

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