Los costos de producción del cobre subieron 18% frente al promedio de 2025 por el encarecimiento del diésel, según un informe de Bank of America. El diagnóstico apunta directamente a Chile: la minería local consume 2.300 millones de litros de petróleo al año y las minas a cielo abierto aparecen como las más expuestas al shock.
BofA advierte una dependencia crítica del diésel en la minería chilena
El informe del banco estadounidense sostiene que la industria minera chilena es “altamente dependiente” del petróleo. La razón está en la operación diaria de las faenas: transporte de material, camiones de extracción, equipos de carguío y movimientos crecientes dentro de rajos cada vez más profundos.
Según BofA, el alza del petróleo ya elevó en 18% los costos de producción en operaciones cupríferas respecto del promedio de 2025. En hierro, el aumento llega a 13%, mientras que en litio y carbón se observan incrementos de entre 0,3% y 6%, dependiendo del tipo de faena.
Te puede interesar
Publicidad
El banco estima que el sector minero consume cerca de 2 millones de toneladas de combustible, equivalentes a unos 2.300 millones de litros al año. Ese consumo se explica principalmente por el transporte en minas a cielo abierto, donde la sustitución del diésel sigue siendo limitada pese al avance de la electrificación en otras áreas operativas.
Minas a cielo abierto concentran el mayor riesgo de costos
El punto más sensible está en los rajos. BofA calcula que las minas a cielo abierto representan el 40% de la demanda energética de la minería del cobre, frente al 2% de las operaciones subterráneas. Dentro de ese segmento, los combustibles constituyen el 94% del consumo energético, lo que deja al diésel como un insumo operativo difícil de reemplazar en el corto plazo.
El banco estima que el diésel explica alrededor del 15% de los costos operacionales en una mina promedio a cielo abierto. Ese peso aumenta cuando los rajos se profundizan, las distancias de acarreo crecen y las leyes del mineral disminuyen, obligando a mover más toneladas para sostener los mismos niveles de producción.
El diagnóstico coincide con antecedentes de la Comisión Chilena del Cobre: en 2024, la minería del cobre registró un consumo total de 199.452 terajoules, de los cuales 97.145 TJ correspondieron a combustibles, mientras que el proceso mina rajo concentró 83.508 TJ, equivalentes al 42% del total energético del sector, según el informe de consumo de energía de Cochilco.
La presión se suma a un cuadro estructural ya identificado en el sector, donde los altos costos de energía y mano de obra en la minería de cobre vienen afectando la competitividad de Chile frente a otros distritos mineros.
Publicidad
Codelco y Antofagasta muestran señales del impacto
BofA también apunta a Codelco como una de las compañías expuestas al encarecimiento de insumos. Según el informe, la estatal estimó que las interrupciones asociadas al suministro de diésel podrían elevar en 5% sus costos de producción.
El caso de Antofagasta Minerals muestra cómo el fenómeno ya aparece en los reportes operacionales. En su informe de producción del primer trimestre de 2026, el grupo informó que sus costos de caja antes de créditos por subproductos subieron 17% interanual, hasta US$2,77 por libra, con menciones explícitas a mayores costos de consumibles como diésel y electricidad.
El detalle por faena refuerza el punto. En Antucoya, los costos de caja llegaron a US$3,03 por libra, un aumento de 22,7% interanual, asociado a mantenimiento, ácido sulfúrico, diésel y apreciación del peso chileno. En Zaldívar, los costos alcanzaron US$3,61 por libra, con un alza de 16,8%, también vinculada a mayor costo y uso de ácido sulfúrico y diésel.
El shock de combustibles se cruza con energía, agua y menor ley
Publicidad
El alza del diésel no opera en forma aislada. Chile ya enfrenta una presión más amplia por energía, agua, ácido sulfúrico y menor ley de mineral. En ese escenario, el costo de mover material dentro de rajos profundos se vuelve más relevante para la caja de las compañías y para la continuidad operacional de las grandes faenas.
La presión energética tampoco se reducirá de inmediato. Cochilco proyecta que el consumo eléctrico de la minería del cobre seguirá creciendo hacia 2034, en línea con una mayor actividad de concentración, uso de agua de mar y necesidad de procesar más mineral por caída de leyes, como detalla el análisis sobre el alza del consumo eléctrico de la minería del cobre.
En paralelo, el país mantiene altos precios del cobre, pero con restricciones operativas más visibles. El punto ya forma parte del debate sobre minería en Chile 2026, donde permisos, agua, energía y ejecución de proyectos siguen marcando el ritmo de inversión y producción.



