Ver

Inversión minera en Chile: US$104.549 millones y la brecha que Argentina abre con el RIGI

high angle photography of yellow excavator
high angle photography of yellow excavator

Por Cristian Recabarren Ortiz

5 min de lectura

Publicidad

La inversión minera en Chile entró en una fase de presión política e industrial tras el inicio del gobierno de José Antonio Kast. Las primeras señales apuntan a acelerar permisos y destrabar proyectos, pero el avance argentino bajo el RIGI instala una comparación incómoda: Chile tiene cartera, geología y experiencia; Argentina muestra mayor velocidad regulatoria.

Kast mueve permisos, pero la primera señal aún es acotada

El nuevo ciclo partió con una señal directa hacia el sector minero: la designación de Daniel Mas como biministro de Economía y Minería y la decisión de priorizar iniciativas dentro del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. Entre los primeros casos aparecen Minera Tres Valles y Distrito Pleito Fase 3, dos proyectos que en conjunto suman más de US$62 millones y fueron definidos como parte de la ofensiva para acelerar permisos mineros en Chile.

La señal política es relevante, pero el monto todavía es bajo frente al tamaño real del desafío. El país necesita mover proyectos de continuidad, expansión, infraestructura hídrica, desalación, litio y nuevas concentradoras en una escala muy superior si quiere sostener producción y capturar el ciclo de precios altos del cobre.

Te puede interesar

En paralelo, el Gobierno destacó el ingreso de proyectos mineros al SEIA por US$17.320 millones durante el primer trimestre, con iniciativas asociadas a Minera El Abra, Escondida y Albemarle. Ese flujo fue leído por la autoridad como una señal de recuperación de confianza, aunque la discusión de fondo no está en el ingreso al sistema, sino en la capacidad de convertir expedientes en obras, contratos y producción efectiva. La magnitud de esa primera ola fue abordada en el seguimiento sobre inversión minera por US$17.320 millones en tramitación ambiental.

Publicidad

Una cartera récord, pero dominada por brownfield

Chile no enfrenta un problema de falta de proyectos en carpeta. La Comisión Chilena del Cobre informó que la cartera de inversión minera 2025–2034 asciende a US$104.549 millones, el mayor nivel en más de una década. El mismo registro muestra un punto clave: 81% corresponde a iniciativas brownfield y solo 19% a greenfield.

Ese dato ordena la discusión. La inversión minera chilena está concentrada en reposición, continuidad operacional y expansión de activos existentes. Es una señal de madurez, pero también de menor apetito por descubrimientos nuevos y por desarrollo temprano. En términos simples: Chile está invirtiendo para sostener y optimizar su base productiva, no necesariamente para abrir una nueva frontera minera.

El contraste ya estaba presente en la lectura sectorial sobre proyectos mineros en Chile por US$104.549 millones, donde el peso de los proyectos brownfield aparece como una de las claves estructurales de la cartera. Para una industria expuesta a menores leyes, mayor presión hídrica y plazos de construcción cada vez más largos, esa composición obliga a mirar la exploración con más urgencia.

Argentina instala una competencia regulatoria directa

Argentina está usando el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones como herramienta de competencia minera. El Ministerio de Economía argentino informó en marzo que el país llegó a PDAC con 6 proyectos mineros aprobados bajo el RIGI y otros 12 en evaluación, por una inversión total de US$47.000 millones, junto con un marco de estabilidad por 30 años para grandes inversiones. Esa combinación de plazo, certeza tributaria y foco exportador es el principal contraste con Chile.

Publicidad

El caso más visible es Vicuña, la sociedad entre BHP y Lundin Mining que reúne los depósitos Filo del Sol y Josemaría en la frontera argentino-chilena. Lundin informó en su estudio técnico integrado del proyecto Vicuña una inversión inicial de US$7.100 millones para la etapa 1 y un capital total estimado de US$18.100 millones para las tres etapas, con una producción promedio anual de 395.000 toneladas de cobre durante los primeros 25 años completos de operación.

El peso estratégico del proyecto no está solo en el tamaño del CAPEX. Vicuña se ha convertido en una prueba concreta de cómo Argentina busca posicionarse en cobre a partir de estabilidad fiscal, permisos más simples y una narrativa de apertura a capital extranjero. El rol del régimen ya fue analizado en el caso de Vicuña y la inversión de US$18.000 millones bajo el RIGI.

El cuello de botella chileno no es solo ambiental

Chile avanza con la implementación de la Ley Marco de Autorizaciones Sectoriales, revisa mecanismos de estabilidad tributaria y busca reducir espacios de especulación en concesiones mineras. Son medidas necesarias, pero todavía insuficientes si no se traducen en plazos verificables y coordinación efectiva entre servicios públicos.

Los principales flancos están claros:

  • Permisos ambientales y sectoriales con tiempos incompatibles con ciclos de inversión minera.
  • Baja participación de proyectos greenfield dentro de la cartera de largo plazo.
  • Exploración insuficiente frente al peso histórico de Chile en cobre.
  • Falta de una señal tributaria de largo plazo comparable con el atractivo del RIGI argentino.
  • Necesidad de acelerar infraestructura crítica: agua, energía, puertos, caminos y fundición.

Publicidad

La ventaja chilena sigue siendo real: producción instalada, proveedores, capital humano, puertos, experiencia operacional y un marco institucional más probado. Pero esa ventaja no basta si el país tarda más que sus competidores en pasar de anuncios a construcción.

Cobre, litio y una ventana que no esperará a Chile

El cobre vuelve a poner presión sobre la política minera. Chile mantiene liderazgo global, pero su producción ha enfrentado años de estancamiento relativo, caída de leyes y mayores exigencias de inversión para sostener tonelaje. En litio, la estrategia basada en asociaciones público-privadas avanza, aunque con una estructura más compleja que la de Argentina, donde el recurso se desarrolla bajo reglas mineras provinciales y contratos de concesión más directos.

La pregunta para Chile ya no es si tiene proyectos. Los tiene. La pregunta es si puede ejecutarlos a tiempo. La cartera de US$104.549 millones muestra escala; el RIGI argentino muestra velocidad; Vicuña muestra que los grandes capitales ya están comparando marcos regulatorios en la cordillera. En minería, la diferencia entre liderar y perder participación se mide en permisos aprobados, ingeniería madura, financiamiento cerrado y obras iniciadas.

Te puede interesar:

  1. Bolivia: Eloro Resources informa de un crecimiento sustancial de recursos en una estimación actualizada de recursos minerales en su proyecto Iska Iska
Identificando empresas mencionadas en este artículo...

Sobre el autor

Cristian Recabarren Ortiz

Redacción — REDIMIN.cl

Publicidad

Newsletter diario

¿Te resulto util este articulo?

Suscribete y recibe cada manana las noticias mas relevantes de la industria minera. Sin spam.

Sin spam. Cancela cuando quieras.

Síguenos en Google News

Recibe las últimas noticias mineras en tu feed

Seguir

Publicidad


Ver más

Publicidad