El precio del oro profundizó sus pérdidas este miércoles y tocó su nivel más bajo en un mes, presionado por la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos de mantener la tasa de fondos federales entre 3,50% y 3,75% y por el aumento de las preocupaciones inflacionarias asociadas al conflicto en Medio Oriente. El oro al contado bajó 1,4%, hasta US$4.528,17 por onza, mientras los futuros en Estados Unidos cerraron con una caída de 1%, en US$4.561,50, de acuerdo con Reuters.
La presión sobre el metal se intensificó después del comunicado de la Fed, que reconoció que la inflación sigue elevada, en parte por el reciente incremento de los precios globales de la energía. El banco central estadounidense también señaló que los acontecimientos en Medio Oriente están elevando la incertidumbre sobre el panorama económico.
¿Por qué la Fed golpeó al oro?
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El oro suele perder atractivo cuando el mercado asume que las tasas se mantendrán altas por más tiempo, debido a que no entrega rendimiento financiero. Tras la decisión, operadores mantuvieron sus apuestas de que la Fed no recortará tasas este año o incluso hasta bien entrado el próximo, según Reuters.
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La votación también mostró divisiones dentro del banco central. Stephen Miran apoyó una rebaja de 25 puntos base, mientras Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan respaldaron mantener la tasa, pero rechazaron incluir una señal de sesgo hacia futuros recortes.
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El contexto energético agregó presión. El Banco Mundial proyectó que los precios de la energía subirán 24% en 2026, hasta su mayor nivel desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, como consecuencia del shock provocado por la guerra en Medio Oriente. El organismo también estimó que los precios generales de los commodities aumentarán 16% este año.
¿Qué sostiene la demanda de largo plazo?
Pese a la corrección, los fundamentos de demanda no desaparecieron. El World Gold Council informó que la demanda total de oro, incluida la extrabursátil, subió 2% interanual en el primer trimestre, hasta 1.231 toneladas, mientras el valor de esa demanda aumentó 74%, a un récord de US$193.000 millones.
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Los bancos centrales mantuvieron un rol relevante en el mercado. Sus compras netas alcanzaron 244 toneladas en el primer trimestre, con un alza de 17% frente al trimestre previo y de 3% interanual, lideradas por Polonia y Uzbekistán.
En ese escenario, Goldman Sachs mantiene una proyección de US$5.400 por onza hacia fines de 2026, apoyada en la diversificación hacia oro por parte de bancos centrales de mercados emergentes y compradores privados. Deutsche Bank Research, en tanto, planteó un escenario en que el metal podría llegar a US$8.000 por onza en los próximos cinco años si aumenta el peso del oro dentro de las reservas de bancos centrales.



