El precio del cobre vuelve a ubicarse en el centro de la agenda minera global tras mantenerse por sobre los US$ 13.200 por tonelada y acercarse a máximos recientes, en un contexto marcado por riesgos de suministro y señales de fuerte demanda desde China. Mientras bancos como Goldman Sachs mantienen su previsión promedio anual en torno a los US$ 12.650, actores del mercado físico como Traxys proyectan un escenario más agresivo, con el metal rojo alcanzando los US$ 15.000 por tonelada en un horizonte de dos a tres años. Este desajuste en expectativas refleja un mercado tensionado, donde factores geopolíticos y restricciones en insumos críticos están comenzando a pesar tanto como los fundamentos tradicionales. La situación ha sido seguida de cerca por la industria, especialmente por su impacto en países productores, tal como se ha abordado en análisis sobre precio del cobre y perspectivas del mercado global, donde se anticipa un ciclo estructuralmente más ajustado.
Riesgos de suministro: el factor ácido sulfúrico entra en escena
Uno de los elementos más relevantes detrás del reciente repunte es la creciente escasez de ácido sulfúrico, insumo clave para la producción de cobre mediante procesos hidrometalúrgicos. El cierre del Estrecho de Ormuz y la posible interrupción en cadenas logísticas han encendido alertas en la industria, considerando que cerca de una quinta parte del suministro global de cobre refinado depende de este reactivo.
A esto se suma la decisión de China —principal productor mundial de ácido sulfúrico— de restringir sus exportaciones a partir de mayo, lo que podría generar un efecto dominó en operaciones mineras que dependen de importaciones. Este escenario ha sido analizado en profundidad en reportes sobre procesos SX-EW y su dependencia de insumos críticos, donde se advierte sobre la vulnerabilidad de ciertas operaciones frente a disrupciones externas.
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Chile bajo presión: hasta 200.000 toneladas en riesgo
Chile, como principal productor mundial de cobre, aparece entre los países más expuestos a esta situación. Según estimaciones de mercado, cerca de un tercio del ácido sulfúrico utilizado por la minería chilena proviene de China, lo que podría comprometer hasta 200.000 toneladas de producción anual si las restricciones se materializan.
El impacto sería particularmente relevante en operaciones que utilizan lixiviación, donde el ácido es insumo esencial. En total, se estima que la minería chilena produce alrededor de 1,125 millones de toneladas mediante procesos SX-EW, lo que refuerza la magnitud del riesgo. Este tipo de vulnerabilidades ha sido abordado en análisis sobre desafíos productivos en la minería chilena, donde se destaca la dependencia de insumos importados como un factor crítico.
Demanda china sostiene el rally del cobre
En paralelo a los riesgos de oferta, la demanda continúa mostrando señales de fortaleza, especialmente en China. Datos recientes indican que la actividad en fundiciones alcanzó niveles récord en marzo, mientras que los inventarios en la Bolsa de Futuros de Shanghái han caído de forma significativa.
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Este dinamismo coincide con la temporada alta de consumo en el país asiático, impulsada por sectores como infraestructura, energía y manufactura. La combinación de alta demanda y restricciones en la oferta ha generado un entorno propicio para la continuidad del rally, tal como se analiza en reportes sobre demanda de cobre en la transición energética, donde se proyecta un crecimiento sostenido en el consumo global.
Proyecciones divergentes: entre estabilidad y superciclo
Pese a este contexto, Goldman Sachs mantiene una visión más moderada, proyectando un precio promedio de US$ 12.650 por tonelada para este año, incluso considerando un superávit estimado de 490.000 toneladas. Sin embargo, advierte que los riesgos asociados al suministro podrían estrechar significativamente el mercado en el corto plazo.
En contraste, Traxys adopta una postura más alcista, anticipando que el cobre podría alcanzar los US$ 15.000 por tonelada en un horizonte de 24 a 36 meses. Esta visión se sustenta en la combinación de crecimiento estructural de la demanda y limitaciones en la capacidad de expansión de la oferta.
Un mercado cada vez más sensible a factores externos
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El comportamiento reciente del cobre confirma una tendencia creciente: el mercado es cada vez más sensible a factores externos, desde tensiones geopolíticas hasta restricciones en insumos clave. Para Chile, esto implica no solo oportunidades en términos de precios, sino también desafíos en la gestión de su cadena de suministro.
En este escenario, la evolución del precio del cobre dependerá tanto de la capacidad de la industria para adaptarse a estas disrupciones como de la estabilidad del entorno global. Lo que parece claro es que el metal rojo seguirá siendo un termómetro clave de la economía mundial y de la transición energética en curso.
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