El precio del tungsteno alcanzó nuevos máximos históricos, empujado por los controles de exportación de China, la escasez de oferta disponible y el aumento de la demanda militar. El alza vuelve a poner bajo presión a las cadenas de suministro de un metal crítico para defensa, industria aeroespacial y manufactura avanzada.
¿Por qué sube el precio del tungsteno?
Los precios del paratungstato de amonio, conocido como APT y utilizado como producto intermedio para fabricar tungsteno metálico, superaron los US$3.000 por tonelada métrica en Rotterdam, con un avance superior al 200% desde comienzos de año.
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El movimiento responde a una combinación de factores: menor disponibilidad del metal, restricciones impuestas por China y mayor consumo asociado a defensa. La presión no es aislada. En marzo, el mercado ya mostraba señales de tensión por el uso del metal en armamento, un cuadro abordado previamente en el análisis sobre tungsteno en crisis y reservas estratégicas de Estados Unidos.
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El tungsteno es valorado por su alta dureza y resistencia al calor, propiedades que permiten su uso en componentes sometidos a temperaturas extremas, desgaste severo y exigencias mecánicas elevadas. Por eso participa en aplicaciones aeroespaciales, herramientas industriales, perforación, defensa y equipos de alta resistencia.
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¿Qué rol cumple China en la oferta global?
China domina el mercado mundial del tungsteno y ha endurecido el control sobre su cadena de suministro. El país aplicó nuevas restricciones de exportación en 2025, redujo cuotas mineras y definió que solo 15 empresas estarán autorizadas para exportar tungsteno durante el periodo 2026-2027.
La posición china no se limita al tungsteno. Forma parte de una estrategia más amplia sobre insumos estratégicos, en un contexto donde Beijing ha reforzado su peso en minerales críticos y procesamiento inicial a escala global.
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El informe más reciente del Servicio Geológico de Estados Unidos señala que China se mantuvo como principal productor, importador y consumidor de concentrados de tungsteno, mientras la producción minera mundial llegó a 85.000 toneladas métricas en 2025. El mismo reporte indica que Estados Unidos no ha tenido producción minera comercial de tungsteno desde 2015 y que China produjo 67.000 toneladas en 2025.
¿Por qué la demanda militar pesa más en el mercado?
El sector defensa representa actualmente cerca del 12% de la demanda global de tungsteno y podría subir a alrededor de 15% entre 2027 y 2028, según estimaciones de mercado citadas en los antecedentes internacionales. La demanda militar crecería en torno a 8% anual, impulsada por reposición de inventarios y mayores requerimientos de equipamiento.
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El uso del tungsteno en defensa se explica por su capacidad para resistir calor, impacto y desgaste, condiciones necesarias en componentes de alto rendimiento. Esa demanda se suma al consumo industrial tradicional, donde el sector automotriz mantiene una participación estimada de entre 25% y 30%.
La presión sobre el suministro también ha reforzado el debate occidental sobre reservas estratégicas y mecanismos de acceso a materiales críticos. En esa línea, Estados Unidos viene impulsando iniciativas como Project Vault, una herramienta de US$12.000 millones para minerales críticos.
¿Cómo responde Occidente ante la dependencia?
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Fuera de China, uno de los activos relevantes es Sangdong, en Corea del Sur. Almonty informó que completó la fase 1 de puesta en marcha de la mina, con una planta diseñada para procesar alrededor de 640.000 toneladas de mineral al año y producir cerca de 2.300 toneladas de concentrado de tungsteno anuales. La fase 2, prevista para 2027, elevaría la capacidad a cerca de 1,2 millones de toneladas de mineral al año.
La compañía estima que Sangdong podría abastecer alrededor del 40% de la demanda global de tungsteno fuera de China a plena capacidad. Ese dato ilustra por qué el mercado sigue de cerca los proyectos no chinos, en un escenario donde la seguridad de suministro gana peso frente al precio.
Para Chile, el caso vuelve a instalar la discusión sobre minerales estratégicos y vulnerabilidad de cadenas industriales. Aunque el tungsteno no figura entre los 14 minerales definidos por la política chilena, la Estrategia Nacional de Minerales Críticos se inserta en el mismo contexto global: asegurar suministro, desarrollar capacidades productivas y reducir exposición a mercados altamente concentrados.
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