Investigadores surcoreanos han desarrollado un método revolucionario para reciclar polietileno tereftalato (PET), transformando botellas de plástico en materias primas de alta pureza e hidrógeno limpio, mediante un proceso eficiente y de bajo consumo energético. Este avance podría cambiar las reglas del juego en términos de reciclaje y sostenibilidad global.
Un método eficiente para la recuperación de PET
El nuevo sistema, desarrollado por investigadores de UNIST, utiliza catalizadores de polioxometalatos que descomponen el PET a solo 100 °C y baja presión, lo que representa un cambio radical frente a los métodos tradicionales que requieren temperaturas superiores a 200 °C y un elevado gasto energético. Este innovador enfoque no solo recupera ácido tereftálico (TPA) de alta pureza, una de las materias primas esenciales para fabricar PET nuevo, sino que también genera subproductos valiosos como el ácido fórmico y glicólico, los cuales tienen aplicaciones industriales concretas.
Dicho sistema no utiliza procesos industriales complejos ni cadenas de separación costosas, lo que posiciona la tecnología como una opción viable y más económica que el reciclaje químico convencional. Según el informe, el costo para producir TPA reciclado se estima en alrededor de 0,81 dólares por kilogramo, potencialmente menos que el derivado del petróleo.
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- Permite reciclar PET de alta calidad sin pérdida de valor.
- Genera hidrógeno limpio a bajo voltaje, con un consumo reducido del 25 % frente a la electrólisis convencional.
- Produce subproductos químicos con aplicaciones prácticas en la industria energética.
Sostenibilidad energética como ventaja adicional
Además del reciclaje químico, este sistema brinda una solución híbrida al problema energético al transformar residuos plásticos en hidrógeno. El catalizador actúa como una “batería química” que almacena electrones durante la reacción, los cuales pueden usarse para generar hidrógeno limpio o bien electricidad mediante una pila de combustible.
El hidrógeno producido a bajo voltaje, aproximadamente 1,2 voltios, representa una oportunidad estratégica, sobre todo en regiones donde la electrólisis tradicional es económicamente inviable. Asimismo, el ácido fórmico producido durante el proceso está siendo investigado como vector energético en Europa, gracias a su capacidad para almacenar hidrógeno en estado líquido.
- Aporta soluciones para descarbonización industrial y de transporte.
- Facilita cadenas de suministro más sustentables y resilientes.
- Contribuye a una economía circular reduciendo la dependencia del petróleo.
Una economía circular real
El impacto potencial de este avance es significativo. En la actualidad, solo el 20 % del PET recuperado se transforma en material de alta calidad. Este desarrollo, según los investigadores, rompe con la dinámica de degradación del reciclaje tradicional al devolver el PET a su forma original de manera eficiente y sin pérdida de propiedades.
Además, la sencillez del proceso podría facilitar su adopción a gran escala. Imaginemos plantas de reciclaje capaces de producir materias primas y energía localmente, o instalaciones industriales en las que los residuos de una empresa sean aprovechados como recursos por otra. Este enfoque refuerza el principio de economía circular y redefine el concepto del plástico, transformándolo de un problema a una fuente valiosa de materiales y energía.
- Reducción de emisiones gracias a la integración local de reciclaje y energía.
- Fomento a estrategias industriales sustentables.
- Impulso a la descarbonización en sectores clave como la química y el transporte.