Brasil tiene una de las mayores bases de recursos de tierras raras del mundo, pero su desafío no está solo en extraer mineral: debe escalar producción, permisos, separación química y contratos industriales fuera de China.
Brasil dejó de ser solo una promesa geológica en tierras raras. El país entró al centro de la disputa por minerales críticos luego de que USA Rare Earth anunciara un acuerdo para adquirir Serra Verde Group, dueño de la mina y planta Pela Ema en Goiás, por cerca de US$2.800 millones, en una operación que busca integrar minería, procesamiento, metalización y fabricación de imanes fuera de Asia.
La respuesta corta es directa: Brasil sí puede convertirse en un proveedor mundial relevante de tierras raras pesadas, pero no está cerca de reemplazar a China en el corto plazo. La ventaja brasileña está en sus reservas y en depósitos de arcillas iónicas con disprosio y terbio, elementos críticos para imanes permanentes. La debilidad sigue siendo la misma que enfrenta casi todo Occidente: la capacidad industrial para separar, refinar y transformar esos óxidos en metales, aleaciones e imanes.
Por qué Brasil entró al radar mundial
El interés no surge de la nada. Según el USGS, Brasil cuenta con 21 millones de toneladas de reservas de tierras raras medidas como óxidos equivalentes, frente a 44 millones de toneladas de China. Pero el dato relevante está en el contraste productivo: en 2024, Brasil registró apenas 20 toneladas de producción minera estimada, mientras China produjo 270.000 toneladas y el total mundial llegó a 390.000 toneladas.
La brecha muestra el punto central del negocio: tener reservas no equivale a tener cadena de suministro. Brasil posee potencial geológico, pero todavía debe convertirlo en producción estable, productos comerciales y capacidad downstream.
Ahí entra Serra Verde. La compañía inició producción comercial a comienzos de 2024 y proyecta alcanzar alrededor de 6.400 toneladas anuales de óxidos de tierras raras hacia fines de 2027, con una vida minera estimada en 25 años.
El movimiento de USA Rare Earth
USA Rare Earth informó que comprará el 100% de Serra Verde mediante US$300 millones en efectivo y 126,849 millones de acciones nuevas, con un valor implícito cercano a US$2.800 millones. La operación apunta a cerrarse en el tercer trimestre de 2026, sujeta a condiciones habituales y aprobaciones regulatorias.
El atractivo estratégico está en Pela Ema. Según la compañía, Serra Verde es el único productor fuera de Asia capaz de suministrar a escala los cuatro elementos magnéticos clave: neodimio, praseodimio, disprosio y terbio. También aseguró un financiamiento de US$565 millones de la U.S. International Development Finance Corporation y un contrato de suministro a 15 años por el 100% de su producción de Fase 1 con un vehículo capitalizado por agencias del gobierno estadounidense y capital privado.
La operación, sin embargo, no está libre de control regulatorio. El Cade, autoridad brasileña de defensa de la competencia, abrió el 11 de mayo un procedimiento administrativo para examinar la combinación entre Serra Verde y USA Rare Earth, además de los acuerdos de suministro asociados. El propio regulador aclaró que la apertura del proceso no implica por sí sola que exista daño competitivo ni obligación automática de notificación.
China sigue controlando el cuello de botella
El punto débil para Brasil y para Occidente no está solo en la mina. Está en la separación, refinación y fabricación de imanes.
La Agencia Internacional de Energía estima que, para las tierras raras usadas en imanes —neodimio, praseodimio, disprosio y terbio— China concentró en 2024 alrededor del 60% de la producción minera global, cerca del 91% de la separación y refinación, y aproximadamente 94% de la producción de imanes permanentes sinterizados.
Ese dominio ya se tradujo en presión industrial. Reuters reportó que las exportaciones chinas de tierras raras pesadas como itrio, disprosio y terbio seguían cerca de 50% por debajo de los niveles previos a los controles impuestos en abril de 2025, con impacto en defensa, aeroespacial, semiconductores, vehículos eléctricos y manufactura avanzada.
Ese es el espacio que Brasil busca ocupar: no todo el mercado de tierras raras, sino el segmento más escaso y estratégico de tierras raras pesadas.
La cartera brasileña va más allá de Serra Verde
Serra Verde es el activo operativo más avanzado, pero no el único proyecto que posiciona a Brasil en el mapa.
Meteoric Resources desarrolla el proyecto Caldeira, en Minas Gerais, que la compañía describe como un depósito de arcillas iónicas de alta ley con un recurso mineral de 1.500 millones de toneladas. El proyecto comprende 77 licencias sobre más de 193 km², cerca de Poços de Caldas.
Aclara Resources, por su parte, avanza el proyecto Carina, también en Goiás. La compañía informó que ingresó el Estudio de Impacto Ambiental en mayo de 2025 y mantiene como objetivo alcanzar producción comercial en 2028. Además, reportó una inversión esperada de US$582,3 millones y la creación de 3.200 empleos directos vinculados al desarrollo del proyecto.
La DFC también está apoyando a Aclara para completar el estudio de factibilidad definitivo de Carina. Según la agencia estadounidense, el proyecto produciría un carbonato mixto de tierras raras —MREC— con elementos livianos y pesados, que luego requeriría procesamiento adicional para transformarse en óxidos, metales y aleaciones.
Datos clave
| Variable | Dato relevante |
|---|---|
| Reservas de Brasil | 21 millones de toneladas de óxidos equivalentes de tierras raras |
| Reservas de China | 44 millones de toneladas |
| Producción minera de Brasil en 2024 | 20 toneladas |
| Producción minera de China en 2024 | 270.000 toneladas |
| Producción mundial 2024 | 390.000 toneladas |
| Operación brasileña más avanzada | Serra Verde / Pela Ema, Goiás |
| Producción esperada de Serra Verde | 6.400 toneladas anuales de TREO hacia fines de 2027 |
| Valor del acuerdo USA Rare Earth–Serra Verde | Cerca de US$2.800 millones |
| Financiamiento DFC para Serra Verde | US$565 millones |
| Proyecto en evaluación relevante | Carina, de Aclara Resources |
| Proyecto de gran escala en Minas Gerais | Caldeira, de Meteoric Resources |
Qué puede cambiar para el mercado
El avance brasileño tiene una lectura industrial clara. Si Serra Verde escala como está previsto y si proyectos como Carina y Caldeira pasan de recursos a producción, Brasil podría transformarse en una de las pocas fuentes no asiáticas de tierras raras pesadas, justo donde el déficit occidental es más sensible.
Pero el salto no será automático. La industria necesita permisos, capital, tecnología de separación, contratos de suministro, clientes industriales y plantas de conversión. Sin esa cadena completa, Brasil corre el riesgo de quedar como exportador de concentrados o carbonatos, capturando menos valor que los países que dominen separación, metalización y fabricación de imanes.
Qué observará la industria
El próximo punto crítico será regulatorio y operacional. La adquisición de Serra Verde debe superar revisiones en Brasil y cerrar sus condiciones de ejecución. En paralelo, la mina debe alcanzar su capacidad proyectada y demostrar estabilidad comercial en un mercado donde los precios pueden ser alterados por decisiones chinas de exportación.
Brasil tiene geología, capital extranjero y proyectos en avance. Lo que todavía debe probar es escala industrial. Si lo logra, no desplazará a China, pero sí puede convertirse en un proveedor estratégico para Estados Unidos, Europa y Japón en el segmento más escaso de las tierras raras: disprosio y terbio para imanes permanentes.