El proyecto ubicado en la provincia mineral de Carajás alcanza una nueva etapa de ingeniería tras una evaluación preliminar que había delineado una operación a cielo abierto de gran escala, con 17 años de vida útil y una inversión inicial cercana a US$496 millones en su escenario base.
Bravo Mining dio un nuevo paso en el desarrollo de Luanga, su proyecto de paladio, platino, rodio, oro y níquel ubicado en el estado de Pará, Brasil, con la presentación de los resultados de su estudio de prefactibilidad. La actualización eleva el nivel de definición técnica y económica de uno de los mayores depósitos de metales del grupo del platino aún no desarrollados en la provincia mineral de Carajás.
La prefactibilidad llega poco más de un año después de que la compañía completara la evaluación económica preliminar de Luanga, trabajo que estableció como referencia una explotación convencional a cielo abierto, procesamiento a gran escala y dos alternativas comerciales: venta de concentrados a terceros o integración de etapas metalúrgicas adicionales dentro de Brasil.
El avance resulta relevante porque una PFS incorpora un grado de ingeniería, planificación minera, costos y definición metalúrgica superior al de una evaluación preliminar. En esta etapa, el proyecto comienza a acercarse a decisiones relacionadas con permisos de construcción, estructuración financiera y una posterior factibilidad definitiva.
Un proyecto construido sobre una base de más de 15 millones de onzas equivalentes
Luanga se encuentra en la provincia mineral de Carajás, uno de los principales distritos mineros de Brasil. Bravo controla el 100% del proyecto, cuyo recurso mineral actualizado en 2025 comprende 158 millones de toneladas con una ley promedio de 2,04 g/t de paladio equivalente en categorías Medida e Indicada, equivalentes a 10,4 millones de onzas de PdEq.
A ello se agregan 78 millones de toneladas con 2,01 g/t de PdEq en categoría Inferida, que contienen otros 5 millones de onzas equivalentes de paladio. Aproximadamente dos tercios de los recursos se encuentran actualmente en categorías de mayor confianza geológica.
La geometría constituye uno de los principales elementos técnicos de Luanga. Cerca del 86% del tonelaje del recurso había sido definido a menos de 250 metros de profundidad, condición que respalda el concepto de explotación mediante rajo abierto y reduce, al menos en las primeras fases de desarrollo, la dependencia de infraestructura minera subterránea.
Además, la mineralización permanece abierta en profundidad y se extiende a lo largo de aproximadamente 8,1 kilómetros de rumbo, manteniendo espacio para futuras campañas destinadas a incrementar recursos y prolongar eventualmente la operación.
La referencia económica que dejó la evaluación preliminar
La PEA de 2025 estableció una referencia económica inicial para dimensionar Luanga. En el escenario basado en producción y venta de concentrados, el proyecto contempló una inversión inicial de aproximadamente US$496 millones, un valor presente neto después de impuestos de US$1.249 millones, descontado al 8%, y una tasa interna de retorno cercana al 49,7%.
El período de recuperación estimado era de 2,4 años desde el término de la construcción, con costos sustentables de aproximadamente US$638 por onza de PdEq durante la vida de la mina.
La alternativa con integración vertical elevaba la inversión inicial a cerca de US$678 millones, pero aumentaba el VAN después de impuestos hasta US$1.861 millones, manteniendo una TIR cercana al 50%. Este escenario considera procesamiento adicional para capturar una proporción mayor del valor de los metales producidos.
El diseño preliminar contemplaba una planta con capacidad cercana a 10 millones de toneladas anuales, equivalentes a unos 27.700 toneladas por día, y una vida operacional estimada de 17 años.
En promedio, aquella planificación proyectaba una producción pagable anual aproximada de 255.000 onzas de paladio, 158.000 onzas de platino, 15.000 onzas de rodio, 8.500 onzas de oro y 8.549 toneladas de níquel.
Metalurgia gana peso en la estrategia de Luanga
Uno de los frentes que Bravo reforzó antes de completar la prefactibilidad fue la optimización metalúrgica. Durante 2026 la compañía trabajó con tecnología Jameson Cell para mejorar recuperación, selectividad y calidad de los concentrados.
Las pruebas realizadas durante el año mostraron mejoras frente al circuito convencional evaluado inicialmente, especialmente en recuperación de níquel y metales preciosos, lo que llevó a considerar esta tecnología dentro del diseño preferente del proceso para la PFS. Glencore Technology participó en la revisión técnica y apoyo del programa metalúrgico.
La optimización tiene una importancia directa para la economía del proyecto. En un yacimiento polimetálico como Luanga, pequeñas variaciones en recuperación de paladio, platino, rodio, oro o níquel pueden modificar de manera significativa los ingresos por tonelada procesada y, por extensión, el valor económico de la operación.
Permisos y procesamiento dentro de Brasil
Luanga ya dispone de su Licencia Preliminar ambiental, otorgada en 2025 por la autoridad ambiental del estado de Pará. El proceso brasileño todavía requiere una Licencia de Instalación antes de iniciar construcción y posteriormente una Licencia de Operación para comenzar la producción.
Bravo había anticipado que, una vez finalizada la prefactibilidad, uno de los siguientes pasos sería avanzar en la solicitud de la Licencia de Instalación. En paralelo, durante septiembre de 2026 su filial Bravo Metals recibió autorización para instalar un proyecto industrial dentro de la Zona de Procesamiento de Exportaciones de Barcarena, en Pará.
Barcarena abre una alternativa para procesar concentrados de Luanga dentro de Brasil, aprovechando infraestructura portuaria, disponibilidad de energía renovable y un complejo industrial existente. Esa posibilidad puede adquirir relevancia si la compañía decide avanzar hacia una estrategia de mayor integración metalúrgica en lugar de limitarse a exportar concentrados.
Qué cambia con la prefactibilidad
Para Bravo Mining, la nueva etapa mueve a Luanga desde un proyecto sustentado principalmente en recursos y una evaluación económica conceptual hacia una fase con mayor definición de ingeniería y planificación minera.
El siguiente desafío será transformar esa base técnica en una estructura capaz de soportar permisos, financiamiento y eventualmente una decisión de construcción. La compañía también mantiene perforaciones orientadas a ampliar y mejorar la clasificación de los recursos, junto con exploración por cobre-oro y nuevos sistemas de níquel-cobre-PGM dentro de la propiedad.
En septiembre, las perforaciones continuaban confirmando mineralización profunda y extensiones del sistema, incluyendo intercepciones en el sector Central de hasta 54 metros con 2,8 g/t de PGM+Au y 0,16% de níquel, dentro del programa destinado a fortalecer el inventario mineral antes de posteriores etapas de ingeniería.
Con infraestructura minera disponible en Carajás, acceso a energía hidroeléctrica, carreteras, ferrocarril y servicios especializados, Luanga combina escala geológica con condiciones de emplazamiento que pueden resultar determinantes para controlar los costos de capital y operación. La prefactibilidad constituye ahora el punto de partida para comprobar cuánto de ese potencial puede convertirse finalmente en reservas, permisos de construcción y una operación comercial de largo plazo.









