El cobre profundizó su ajuste desde los máximos de enero y, para Macquarie, el retroceso podría no haber terminado. El banco sostiene que el mercado quedó sobreofertado, sobrevalorado y con inventarios en niveles excepcionalmente altos, en un contexto donde la demanda física fuera de China sigue mostrando debilidad.
Macquarie ve un mercado desconectado de sus fundamentos
El análisis del banco plantea que la fuerte subida registrada desde diciembre respondió menos a una estrechez real de oferta y más al ingreso de flujos financieros hacia los metales base. En ese período, el interés abierto agregado en contratos de cobre en Nueva York, Londres y Shanghái aumentó en US$ 9.500 millones entre diciembre y enero, antes de revertirse con una caída de US$ 24.600 millones durante febrero y marzo, en paralelo con la corrección del precio.
En ese escenario, el cobre cerró la última jornada con una baja de 1,5% y los futuros de mayo se ubicaban en US$ 5,47 por libra, equivalentes a algo más de US$ 12.000 por tonelada. Con ello, el metal acumula un descenso superior a 16% o US$ 2.400 por tonelada respecto del máximo histórico alcanzado a fines de enero, cuando el mercado llegó a cotizar sobre US$ 14.000 por tonelada, de acuerdo con datos reportados por Reuters.
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Inventarios en máximos y presión por flujos hacia Estados Unidos
Macquarie sostiene que no hay señales claras de estrechez en el mercado físico. Por el contrario, los inventarios visibles a nivel global han aumentado en más de 1 millón de toneladas desde comienzos de 2025. Ese diagnóstico coincide con antecedentes recientes de CME Group, que indicó en febrero que las existencias combinadas en las principales bolsas superaron el millón de toneladas, su mayor nivel desde 2003.
Parte importante de ese metal se ha concentrado en Estados Unidos. Macquarie estima que, además de los inventarios en bolsa, hay unas 480.000 toneladas de cobre fuera de mercado en ese país, atraídas por oportunidades de arbitraje entre CME y LME. Según el banco, esa acumulación generó una sensación artificial de escasez en otras regiones, aun cuando las primas spot y el apetito por metal físico permanecen contenidos fuera de China.
El informe añade que el arbitraje entre CME y LME sigue desviando metal hacia Estados Unidos mientras el mercado espera una definición sobre la revisión comercial impulsada por Washington bajo la Sección 232. En julio de 2025, la Casa Blanca estableció que el secretario de Comercio debe entregar antes del 30 de junio de 2026 una actualización sobre el mercado doméstico del cobre, incluyendo capacidad de refinación y eventuales medidas sobre las importaciones de cobre refinado.
- Macquarie estima que el mercado ya registró un superávit cercano a 602.000 toneladas el año pasado.
- La demanda china comenzó a reaccionar con la baja de precios, pero fuera de ese mercado el consumo físico sigue débil y las primas spot se mantienen por debajo de los niveles contractuales.
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